La azulejera castellonense amplía su cuarta fábrica con una nueva línea completa de producción, refuerza la automatización y eleva su potencial industrial.
La falta de un registro único y accesible del suelo rústico público complica el acceso a la tierra, frena el relevo generacional en el campo y limita el aprovechamiento.
El proyecto contempla siete bloques de pisos y zonas comunes con piscinas, salas polivalentes, terrazas, aparcamientos y trasteros, además de espacios comerciales.
La azulejera castellonense amplía su cuarta fábrica con una nueva línea completa de producción, refuerza la automatización y eleva su potencial industrial.
La falta de un registro único y accesible del suelo rústico público complica el acceso a la tierra, frena el relevo generacional en el campo y limita el aprovechamiento.