
La sociedad Meridia Real Estate III Socimi S.A. ha cerrado la venta de un edificio de oficinas situado en Madrid por un importe bruto aproximado de 6,8 millones de euros. La operación se ha llevado a cabo en el inmueble ubicado en el número 29 de la calle Julián Camarillo, una zona consolidada de la capital española con uso predominante de oficinas y actividad empresarial. El complejo cuenta con dos edificios con 5.484 metros cuadrados de superficie y un nivel de ocupación del 65% al cierre del primer trimestre.
La transacción fue comunicada como información relevante en cumplimiento de la normativa del mercado, al tratarse de una operación con impacto material en las cuentas del grupo. El movimiento se enmarca en la actividad habitual de gestión de activos inmobiliarios del grupo, que cotiza en el segmento BME Growth.
Impacto financiero de la operación y reducción de deuda
El importe obtenido por la venta ha tenido un efecto directo en la estructura financiera del grupo. De los 6,8 millones de euros totales, aproximadamente 4,2 millones se han destinado a la cancelación de la deuda hipotecaria asociada al activo vendido. Este uso de los fondos ha permitido reducir el nivel de endeudamiento vinculado a este inmueble concreto, liberando recursos financieros dentro del balance del grupo. El resto del importe ha quedado disponible para reforzar la posición de liquidez y apoyar la gestión del porfolio inmobiliario.
Además, la operación ha generado un beneficio estimado de alrededor de 1,5 millones de euros en la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada del ejercicio 2026. Este resultado refleja la diferencia entre el valor contable del activo y el precio final de la venta, así como el efecto de la cancelación de la deuda asociada. El cierre de esta operación se produjo con fecha de 28 de mayo de 2026, según la comunicación oficial remitida por la sociedad.
Una estrategia activa tras nuevas adquisiciones en Barcelona
La desinversión en Madrid llega en un momento en el que la compañía ha reforzado recientemente su presencia en el mercado de oficinas con nuevas adquisiciones. Apenas un mes antes, el grupo dio un paso relevante en su estrategia de inversión con la compra de dos edificios situados en Sant Just Desvern, en el área metropolitana de Barcelona. Estos activos se encuentran en Carrer de la Constitució 1 y 3, y suman en conjunto más de 18.000 metros cuadrados de superficie. Su ubicación destaca por la cercanía al centro de Barcelona y por su conexión con infraestructuras de transporte clave, lo que refuerza su atractivo dentro del entorno metropolitano.
Sin embargo, los inmuebles adquiridos presentan un grado de obsolescencia parcial, derivado de la falta de inversión significativa en los últimos años. Esta situación ha provocado que sus instalaciones no se ajusten completamente a los estándares actuales del mercado de oficinas, lo que limita su ocupación óptima. En este contexto, la estrategia de la compañía se centra en un enfoque de valor añadido, conocido habitualmente como ‘value-add’, que busca transformar activos con potencial mediante intervenciones profundas. El objetivo es adaptar los espacios a las nuevas demandas de usuarios y empresas, mejorando su funcionalidad y atractivo en el mercado.
El movimiento de venta en Madrid y las adquisiciones en Barcelona reflejan un equilibrio entre desinversión y reinversión dentro de la estrategia del grupo. Este tipo de operaciones permite a la compañía ajustar su cartera de activos en función de su potencial de crecimiento y rentabilidad. La rotación de activos también contribuye a liberar recursos financieros que pueden ser destinados a proyectos con mayor capacidad de revalorización. En este caso, la venta del edificio en Madrid se alinea con una política de optimización del capital invertido en el sector inmobiliario.

