
La firma de inversión inmobiliaria Urbanitae y FREO Group han cerrado la adquisición de un edificio de oficinas ubicado en la calle Mazarredo 7, en el distrito madrileño de Arganzuela. La operación se ha llevado a cabo mediante una joint venture creada por ambas compañías para hacerse con el inmueble, que pertenecía hasta ahora a Princeton Real Estate Partners. El activo se encuentra en una zona estratégica de Madrid, muy próxima al Palacio Real y la Catedral de la Almudena, dentro de la M-30 y con buenas conexiones de transporte. El activo cuenta con una superficie bruta alquilable de cerca de 3.967 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas destinadas íntegramente a oficinas.
Actualmente, el inmueble está alquilado en su totalidad a Spaces, la marca de oficinas flexibles del grupo IWG, con contrato vigente hasta junio de 2027. Esta situación permite a los nuevos propietarios contar con estabilidad de ingresos a corto plazo mientras preparan una estrategia de mejora y reposicionamiento del edificio. La inversión realizada por Urbanitae y sus coinversores se destinará principalmente a financiar la adquisición del inmueble y a cubrir parte de los costes asociados a la operación. Parte de esos gastos no han sido asumidos por la entidad financiera participante en la transacción.
Un mercado de oficinas con baja disponibilidad
La operación se produce en un contexto de fuerte actividad en determinados submercados de oficinas de Madrid. La zona en la que se ubica el inmueble presenta niveles de disponibilidad cercanos al 2,4%, una cifra que refleja la limitada oferta existente y el interés creciente por activos bien situados. La joint venture formada por ambas compañías prevé desarrollar una estrategia de valor añadido centrada en modernizar el edificio y mejorar sus estándares ESG, relacionados con aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza. El objetivo es adaptar el activo a las nuevas exigencias del mercado y aumentar su atractivo para futuros inquilinos.
El plan incluye inversiones en CapEx, es decir, actuaciones destinadas a mejorar el inmueble desde el punto de vista técnico y funcional. Además, los nuevos propietarios aspiran a incrementar las rentas del edificio hasta alinearlas con las condiciones actuales del mercado madrileño de oficinas.
Desde Urbanitae destacan que la operación encaja con su estrategia de crecimiento en el sector inmobiliario terciario. Gonzalo Navarro, responsable del área de Transacciones de la compañía, señaló que están «muy satisfechos de participar en esta operación junto a FREO Group», al que definió como «una de las gestoras de referencia en el segmento de oficinas en Europa».
Navarro añadió que esta adquisición permite a la firma «reforzar» su presencia en un mercado que mantiene «sólidos fundamentales y gran dinamismo». Además, subrayó la importancia de seguir consolidando la relación con un socio estratégico con el que esperan continuar invirtiendo en el futuro.
Una apuesta por la creación de valor
Desde FREO Group también valoraron positivamente la operación y el potencial del inmueble adquirido. Ignacio Pareja, en representación de la compañía en España, afirmó que la compra de Mazarredo 7 supone «una oportunidad muy atractiva» para incorporar un edificio bien ubicado y con recorrido de crecimiento. Explicó que el objetivo pasa por impulsar «una gestión activa del inmueble y su reposicionamiento». También destacó la colaboración con Urbanitae, al que calificó como «un nuevo socio» con el que esperan seguir trabajando en próximas oportunidades de inversión.
La operación ha contado con distintos asesores especializados en las áreas legal, comercial y técnica. Por parte de los compradores han participado Garrigues en el ámbito jurídico y fiscal, CBRE en la parte comercial y las firmas Nurbex y Xeito Arquitectura en el asesoramiento técnico.
El vendedor, Princeton Real Estate Partners, ha estado asesorado en exclusiva por VGevers Capital Markets y con apoyo legal de Belda, Bordón y Merodio Abogados. Vanessa Gevers, consejera delegada de VGevers Capital Markets, aseguró que esta transacción demuestra que el mercado de oficinas «mantiene fundamentales sólidos» pese a las tendencias actuales de reconversión de activos.

