
La zona norte de Murcia vuelve a mirar hacia uno de sus grandes proyectos urbanísticos pendientes. Las obras de urbanización del sector ZB-SD-Ch7, situado en el entorno de Nueva Condomina, comenzaron hace unas semanas, a finales de junio, poniendo fin a más de quince años de paralización. La actuación contempla una inversión global de 25 millones de euros y un plazo de ejecución de 24 meses. La Junta de Compensación, entidad que reúne y representa a los propietarios de los terrenos, ha adjudicado a la empresa Pavasal los primeros trabajos de obra civil.
El proyecto afecta a una superficie superior a los 2,1 millones de metros cuadrados de suelo. La planificación actual permite contemplar la construcción de hasta 4.000 viviendas a medio y largo plazo, además de una importante reserva de suelo para espacios libres y servicios públicos. En concreto, cerca de 500.000 metros cuadrados estarán destinados a sistemas generales, zonas verdes y equipamientos. Esta superficie tendrá un papel destacado dentro de la futura configuración del sector y acompañará al crecimiento residencial previsto para esta parte de Murcia.
Un proyecto que llevaba más de quince años pendiente
El origen de este desarrollo urbanístico se remonta a 2003, cuando fue aprobado el plan para transformar esta franja del norte de la ciudad. Sin embargo, el proyecto quedó interrumpido poco después, en un contexto marcado por el estallido de la anterior crisis inmobiliaria. Durante años, los terrenos permanecieron sin avanzar en el proceso necesario para su urbanización. La situación comenzó a cambiar en diciembre de 2023, cuando se aprobó una modificación del plan parcial que permitió retomar la tramitación del sector.
El proceso continuó con la actualización del proyecto de reparcelación y, posteriormente, con la aprobación municipal del proyecto refundido de urbanización en agosto de 2025. Estos pasos administrativos fueron necesarios para completar la tramitación y hacer posible el inicio efectivo de las obras. La presidenta de la Junta de Compensación, Rosa San Julián, ha destacado la importancia de este momento para el desarrollo de la ciudad. Según ha señalado, el avance ha sido posible gracias al trabajo conjunto entre los propietarios del suelo y el Ayuntamiento de Murcia. Considera que la puesta en marcha del proyecto permitirá impulsar un crecimiento ordenado en el norte de Murcia y contribuir a ampliar la oferta residencial. También ha defendido que la actuación puede ayudar a afrontar el problema de la vivienda y a equilibrar el mercado mediante la incorporación de un nuevo espacio residencial.
El comienzo de las obras supone así el paso de una larga fase de planificación y trámites a una etapa de transformación física del terreno. Durante los próximos 24 meses, los trabajos estarán centrados en dotar al sector de los viales y de las infraestructuras básicas necesarias para su desarrollo.
Un nuevo espacio residencial junto a un área ya consolidada
El sector ZB-SD-Ch7 se encuentra en un entorno que ya cuenta con una importante actividad comercial, deportiva y de ocio. Los terrenos rodean el complejo de Nueva Condomina y el estadio de fútbol del Real Murcia, dentro de una zona que dispone además de conexiones viarias de alta capacidad. Entre sus principales accesos se encuentran la autovía A-7 y las avenidas Juan de Borbón y Juan Carlos I. Esta ubicación facilita la conexión del futuro desarrollo con otras zonas de Murcia y refuerza el carácter estratégico de los terrenos. A las comunicaciones por carretera se suma el transporte público. El sector está integrado en el recorrido de la Línea 1 del tranvía de Murcia, una infraestructura que conecta esta zona con el centro de la ciudad y con los campus universitarios de Espinardo y Guadalupe, donde se encuentra la UCAM.
La disponibilidad de estas conexiones constituye uno de los elementos que acompañan al desarrollo de las futuras viviendas. El proyecto permitirá completar la trama urbana de una zona que ya se ha consolidado como uno de los principales polos de actividad del norte de Murcia. La urbanización no supondrá únicamente la preparación del suelo para las futuras viviendas. La reserva de casi medio millón de metros cuadrados para espacios libres, zonas verdes y equipamientos incorpora también una parte importante de la planificación destinada a ordenar el crecimiento de este nuevo ámbito urbano.


