
El nuevo fondo inmobiliario del Santander especializado en activos comerciales está muy cerca de cerrar su primera gran operación desde su creación. Se trata de la adquisición del centro comercial El Tormes, ubicado en Salamanca, por una cifra que ronda los 70 millones de euros, según publica Cinco Días. La operación, aunque avanzada, aún no se ha firmado de manera definitiva.
Este movimiento supone el estreno en el mercado del vehículo inversor del banco, que busca posicionarse en el sector del retail inmobiliario con una estrategia de crecimiento progresivo. El activo salmantino se ha convertido en el primer objetivo relevante dentro de su plan de expansión.
El Tormes, un activo comercial de referencia en Salamanca
El centro comercial El Tormes es el mayor complejo de estas características en la provincia de Salamanca, según datos de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC). Dispone de una superficie total de unos 60.000 metros cuadrados, de los cuales 22.542 corresponden a superficie bruta alquilable, y cuenta con alrededor de 70 establecimientos comerciales.
Entre las enseñas presentes en el complejo destacan firmas de moda y alimentación como Mercadona, Zara, H&M, Bershka, Sfera, Cortefiel o Pull&Bear. También alberga una amplia oferta de restauración con cadenas como McDonald’s, Foster’s Hollywood, Vips, Ginos o La Tagliatella, lo que refuerza su atractivo como espacio de ocio y compras para la provincia. El centro fue inaugurado en el año 2000 y en 2019 pasó a manos del fondo estadounidense Lasalle, que lo adquirió por unos 65 millones de euros tras comprarlo a UBS. Desde entonces, la propiedad ha impulsado diversas mejoras en el activo con el objetivo de reforzar su valor y competitividad en el mercado.
Hace unos meses, Lasalle inició el proceso de desinversión tras alcanzar el ciclo habitual de estos vehículos, cercano a los siete años. Para ello, contó con la consultora CBRE como intermediaria en la búsqueda de un comprador.
Un fondo con 300 millones de euros para invertir en retail
El vehículo inversor del Santander, denominado Real Estate Retail Opportunities (Filpe), fue lanzado recientemente con el objetivo de alcanzar un volumen de inversión de unos 300 millones de euros. De esa cantidad, aproximadamente la mitad procederá de capital captado entre inversores, mientras que el resto se estructurará mediante financiación externa. El fondo está regulado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y tiene un horizonte de inversión de ocho años, según consta en su folleto. Su gestión recae en Santander Alternative Investments, liderada por Carlos Manzano, mientras que la administración de los activos comerciales se canaliza a través de RetailCo.
Esta última división, propiedad al cien por cien del banco, se encarga de gestionar los inmuebles comerciales vinculados a la entidad, incluidos antiguos locales bancarios que quedaron disponibles tras procesos de reestructuración de oficinas. El interés del fondo por El Tormes encaja en su estrategia de inversión en centros comerciales consolidados y con alta afluencia de público. En este caso, el complejo recibe alrededor de 4,5 millones de visitantes al año, lo que lo convierte en un activo especialmente atractivo dentro del mercado regional.
Más allá de esta operación, el grupo Santander ha venido reforzando su actividad en el ámbito inmobiliario comercial a través de distintas iniciativas. Su división de asesoramiento a grandes patrimonios ha participado en varias adquisiciones junto a gestoras especializadas en los últimos años. Entre las operaciones recientes destacan la compra de Moraleja Green en Alcobendas por unos 65 millones de euros en 2024, la adquisición de una participación del 50% en el centro Madrid Xanadú por alrededor de 200 millones en 2025, así como la compra de Ballonti en Portugalete por 128 millones y AireSur en Sevilla por 80 millones.

