
El interior de Castellón se prepara para acoger un ambicioso proyecto turístico y residencial que pretende transformar una zona afectada por la pérdida de población. La iniciativa plantea la creación de un gran complejo de usos mixtos que combinará un resort de lujo, viviendas industrializadas, alojamientos para profesionales y diferentes servicios vinculados al bienestar y la longevidad.
El desarrollo está impulsado por Urbanix y la Asociación Valenciana de Construcción Modular (AVCM), y se levantará en el entorno de una bodega ya consolidada en el Maestrazgo. La propuesta busca aprovechar el atractivo del paisaje y la tradición vitivinícola de la comarca para crear un nuevo foco de actividad capaz de atraer residentes, visitantes e inversión tanto nacional como internacional. El proyecto parte ya de una primera base financiera de 15 millones de euros, una cantidad que permitirá avanzar en la planificación técnica, la organización de la estructura empresarial y la entrada de nuevos socios. Los promotores consideran esta fase inicial como el punto de partida para completar la financiación necesaria y comenzar a desarrollar las distintas áreas del complejo.
Una primera financiación de 15 millones
Según la información disponible, los primeros recursos comprometidos proceden de dos vías diferentes. Por un lado, dos fondos de inversión aportarán conjuntamente 10 millones de euros, mientras que los cinco millones restantes llegarán a través de un vehículo inversor liderado por Javier Murguía, consejero delegado de Urbanix y presidente de la AVCM. Con esta cantidad inicial, los responsables del proyecto pretenden afrontar la siguiente etapa, centrada especialmente en incorporar nuevos inversores y terminar de configurar la estructura económica del desarrollo. La inversión total estimada se sitúa entre 80 y 85 millones de euros, que se repartirán entre las áreas residencial, turística y de alojamiento flexible.
La dimensión del proyecto pretende ir más allá de una promoción de viviendas o de un establecimiento hotelero convencional. La idea es crear un espacio en el que convivan diferentes usos y perfiles, desde turistas con alto poder adquisitivo hasta jóvenes, familias, profesionales desplazados y personas que busquen una alternativa residencial en el interior de la provincia.
El resort de lujo será uno de los principales elementos de la actuación. Está previsto que disponga de 160 habitaciones integradas en el entorno natural del interior castellonense y que centre buena parte de su oferta en el descanso, la salud preventiva, el bienestar y las experiencias relacionadas con el mundo del vino. El alojamiento incorporará servicios como un spa y espacios gastronómicos, además de otras instalaciones destinadas a reforzar una propuesta turística basada en la calidad de vida y la longevidad. La presencia de la bodega del Maestrazgo tendrá también un papel destacado, al unir la actividad vitivinícola existente con el nuevo modelo de turismo de alto valor añadido.
300 viviendas industrializadas y alojamiento flexible
La segunda gran pata del proyecto será un parque residencial compuesto por 300 viviendas industrializadas. Los inmuebles se ofrecerán desde 59.000 euros y también existirá la posibilidad de acceder a ellos mediante un sistema de alquiler con opción a compra. La promoción incluirá viviendas de entre uno y cuatro dormitorios, con el objetivo de ofrecer alternativas a distintos perfiles de residentes. Entre los destinatarios se encuentran jóvenes y familias, pero también nuevos habitantes que puedan llegar atraídos por las oportunidades generadas alrededor del complejo. La vivienda asequible se plantea así como una de las herramientas para contribuir a fijar población en una comarca especialmente castigada por el descenso demográfico. Los promotores buscan que el desarrollo residencial forme parte de un modelo más amplio capaz de generar actividad y favorecer la llegada de nuevos residentes al territorio.
El tercer ámbito será el denominado flex living, una fórmula de alojamiento pensada para quienes necesitan vivir temporalmente en la zona. Esta parte del complejo estará dirigida, entre otros perfiles, a profesionales desplazados, trabajadores relacionados con el nuevo tejido industrial del eje Valencia-Castellón y nómadas digitales que busquen estancias de duración media.


