
El mercado de la vivienda en la Comunidad Valenciana atraviesa una etapa decisiva marcada por la presión de la demanda. Valencia y Alicante, dos de los principales polos de atracción del arco mediterráneo, muestran un patrón común: la creación de hogares avanza más rápido que la capacidad de generar vivienda nueva. Así lo recoge el último informe elaborado por Metrovacesa dentro de su iniciativa Metrovacesa R3search.
El análisis apunta a que ambas provincias han entrado en una nueva fase del ciclo inmobiliario, caracterizada por un «desequilibrio estructural entre hogares y vivienda nueva» que empieza a tensionar el mercado. Lejos de tratarse de un fenómeno puntual, la situación responde a cambios demográficos profundos. El fuerte crecimiento de la población, impulsado en gran medida por los flujos migratorios, está transformando el mapa residencial y planteando retos claros en términos de accesibilidad.
Valencia entra en una fase de mayor tensión residencial
Valencia ha superado ya los 1,11 millones de hogares tras sumar 12.000 nuevas familias en el último año. Este avance se apoya en un saldo migratorio muy elevado, con casi 59.000 nuevos residentes, un 20% por encima de la media reciente. Desde 2021, la provincia ha ganado más de 195.000 habitantes, la mayoría de origen internacional. Este dinamismo consolida a Valencia como uno de los mercados residenciales más atractivos del Mediterráneo.
El informe de Metrovacesa subraya que el crecimiento valenciano se apoya en «factores estructurales y demográficos». La actividad económica, la consolidación urbana y la búsqueda de vivienda habitual explican buena parte de esta demanda sostenida. Sin embargo, la oferta no consigue acompasar este ritmo. En los últimos doce meses se concedieron 6.600 visados de obra nueva, una cifra al alza pero todavía insuficiente para absorber la creación de hogares.
El desfase se agrava si se observa el acumulado reciente. En los últimos cuatro años, Valencia ha formado casi 47.000 hogares más de los que se han iniciado en obra nueva, ampliando un déficit que presiona al mercado. Este desajuste no responde a una parálisis promotora, sino a la velocidad del crecimiento poblacional. Las consecuencias ya se reflejan en los precios. El valor medio de la vivienda alcanza los 2.418 euros por metro cuadrado, con un aumento interanual del 17,3% y una subida acumulada del 55% desde 2019.
Pese a ello, el mercado mantiene un comportamiento financiero sólido. En el último año se registraron más de 41.500 compraventas, con un claro predominio de la vivienda de segunda mano.
Alicante, uno de los mercados más tensionados de España
Alicante presenta un escenario aún más exigente. El informe sitúa a la provincia entre los mercados residenciales más tensionados del país, debido a una presión demográfica «excepcional y sostenida», como recoge el informe. La provincia supera ya los 829.000 hogares tras sumar más de 16.000 nuevas familias en solo un año. Este crecimiento del 2% anual se apoya en un saldo migratorio extraordinario de 43.000 personas.
Desde 2021, Alicante ha acumulado más de 162.000 nuevos residentes internacionales. A esta cifra se suma una demanda nacional constante, que mantiene elevada la base de compradores. Esta presión se produce en un contexto particular. Más del 40% de las viviendas de la provincia son secundarias, lo que reduce de forma notable la oferta efectiva disponible para residencia habitual.
El resultado es un déficit estructural que no deja de crecer. En los últimos cuatro años, Alicante ha creado más de 32.600 hogares por encima de las viviendas visadas. La actividad promotora es intensa y sigue aumentando. En el último año se iniciaron 9.300 viviendas, un 29,6% más que la media reciente, aunque lejos de cubrir la demanda. En el mismo periodo se formaron 16.000 nuevos hogares, casi el doble. Esta brecha explica por qué la tensión se mantiene incluso en fases de mayor construcción.
El impacto en los precios es evidente. El valor medio de la vivienda alcanza los 2.703 euros por metro cuadrado, con una subida del 14,4% interanual y un aumento del 79,2% desde 2019. Indican que mercado no muestra desequilibrios financieros, y es que en el último año se registraron más de 55.000 compraventas, cerca del 80% en vivienda de segunda mano.



