
El acceso a la vivienda en alquiler se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos para los hogares en España. Según un análisis del portal Pisos.com, el esfuerzo medio necesario para alquilar una vivienda de 90 metros cuadrados alcanza el 51,38% del salario bruto mensual. Esta cifra refleja una realidad que se extiende por buena parte del territorio nacional y que afecta tanto a grandes ciudades como a capitales medianas.
Los datos utilizados para este cálculo se basan en el salario bruto medio publicado por el Instituto Nacional de Estadística correspondiente al cuarto trimestre de 2025, situado en 2.531,04 euros mensuales. A partir de esta referencia, se comparan los precios medios del alquiler en cada capital de provincia. El resultado pone de manifiesto una tensión generalizada entre ingresos y coste de la vivienda que dificulta el acceso a un hogar independiente. Cabe destacar que el porcentaje obtenido se calcula sobre salario bruto, es decir, antes de impuestos y cotizaciones sociales. Esto implica que el esfuerzo real, medido sobre el salario neto disponible, es aún mayor. En consecuencia, la capacidad de ahorro de los hogares se reduce significativamente, lo que incrementa la vulnerabilidad económica de muchos arrendatarios.
El director de Estudios de Pisos.com, Ferran Font, subraya la dimensión social del fenómeno al señalar que «cada vez más personas mayores de treinta y cinco años comparten piso, algo que hasta hace una década era impensable fuera del entorno universitario. Y no es una elección de estilo de vida, es una respuesta de supervivencia económica. Eso tiene un impacto directo en la autonomía personal, en las decisiones de pareja y en la edad a la que se plantea tener hijos».
Una carga creciente sobre los salarios
El esfuerzo medio del 51,38% sitúa a España en una posición comprometida en términos de accesibilidad residencial. Este nivel supera ampliamente las recomendaciones habituales de sostenibilidad financiera, que suelen situar el gasto en vivienda en torno al 30% de los ingresos. La diferencia evidencia un desajuste estructural entre salarios y precios del alquiler que afecta a millones de personas.

Ferran Font advierte también que la comparación internacional agrava el diagnóstico. Según explica, «cuando comparamos estos datos con los de otros países europeos, la situación española resulta especialmente preocupante. En mercados como el alemán o el neerlandés, donde la vivienda en alquiler tiene un peso estructural mucho mayor, existe una oferta de arrendamiento regulado y asequible que aquí sencillamente no existe. España llegó tarde al modelo del alquiler y lo está pagando caro».
Madrid y Barcelona superan el límite
En las dos principales ciudades del país, el coste del alquiler supera incluso el salario bruto medio mensual. En Barcelona, el precio medio alcanza los 2.703,45 euros para una vivienda de 90 metros cuadrados, lo que equivale al 106,81% del sueldo. En Madrid, la cifra se sitúa en 2.665,16 euros, representando el 105,30% del salario.
Esto significa que un trabajador medio no podría asumir el alquiler de una vivienda estándar en ninguna de estas dos ciudades destinando la totalidad de su salario bruto. La situación refleja una desconexión profunda entre el mercado inmobiliario y los ingresos laborales. En consecuencia, el acceso a la vivienda en estas urbes depende en gran medida de factores como el trabajo en pareja o la existencia de ingresos adicionales.
Más allá de Madrid y Barcelona, otras capitales presentan también niveles elevados de esfuerzo. Donostia-San Sebastián, Palma de Mallorca, Sevilla, Valencia, Málaga y Bilbao superan el 50% del salario bruto destinado al alquiler. Este patrón confirma que la presión no es exclusiva de las grandes metrópolis, sino que se extiende a múltiples áreas urbanas del país.
Un mercado tensionado en todo el territorio
El análisis provincial muestra una distribución amplia de niveles de esfuerzo, con diferencias significativas entre territorios. En ciudades como Alicante, Santa Cruz de Tenerife, Segovia o Vitoria-Gasteiz, el porcentaje se sitúa entre el 40% y el 48%, lo que sigue representando una carga elevada para los hogares. Estas cifras reflejan mercados intermedios donde la accesibilidad es limitada pero no extrema.
En el extremo opuesto, capitales como Palencia, Huelva o Zamora presentan porcentajes inferiores al 30% del salario bruto. Aunque estos datos se acercan más a los umbrales considerados razonables, siguen sin reflejar una situación plenamente holgada. Además, en muchos casos estos niveles más bajos se asocian a una menor dinamización económica y laboral.
Ferran Font matiza que esta aparente mayor asequibilidad también tiene implicaciones. «El dato aquí es relativamente positivo en términos de esfuerzo, pero hay que leerlo con matices: en muchos casos, la asequibilidad del alquiler refleja también una menor demanda de empleo y de servicios, lo que plantea un dilema real para quienes buscan oportunidades profesionales», apunta.
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