
La Ribera del Marco vuelve a situarse en el centro del debate urbanístico de Cáceres. Este enclave, considerado uno de los espacios naturales e históricos más representativos de la ciudad, protagoniza una operación que combinará la construcción de nuevas viviendas con la creación de un gran parque público junto al cauce del arroyo.
El proyecto forma parte del desarrollo urbanístico denominado San Francisco 06, ubicado entre la avenida de Cervantes y la ronda de San Francisco. La actuación contempla una reorganización del ámbito que permitirá incrementar el número de viviendas previstas inicialmente sin aumentar la edificabilidad total autorizada por el planeamiento. La principal novedad de esta operación no se limita al crecimiento residencial. La iniciativa incorpora también la liberación de una extensa superficie de suelo junto a la Ribera del Marco, destinada a convertirse en una gran zona verde de uso público.
Un parque de más de cinco hectáreas como pieza central del proyecto
La actuación prevé la cesión al Ayuntamiento de Cáceres de los terrenos reservados para espacios libres, zonas verdes y viales. Dentro de ese conjunto destaca un parque público de 51.620 metros cuadrados situado en la margen de la Ribera del Marco. La superficie equivale a más de cinco hectáreas y se presenta como uno de los elementos más relevantes de la transformación prevista. Su creación permitiría reforzar el carácter natural de un entorno que durante años ha sido señalado como una de las grandes oportunidades urbanísticas pendientes de la ciudad.
La Agrupación de Interés Urbanístico Ribera del Marco considera que esta intervención puede impulsar la integración definitiva de este corredor natural en la trama urbana. El objetivo pasa por generar un espacio destinado al paseo, al ocio al aire libre y a la recuperación ambiental de una zona estrechamente vinculada al agua y al paisaje tradicional cacereño. La Ribera del Marco conserva una fuerte carga histórica. A lo largo de su recorrido aún permanecen elementos relacionados con antiguos huertos, molinos, conducciones hidráulicas y otros vestigios de la actividad agrícola que durante siglos marcó la vida de este sector de la ciudad.
La futura zona verde aspira a convertirse en un punto de conexión entre esos valores patrimoniales y las necesidades actuales de los ciudadanos. Además, contribuiría a ordenar un área que se encuentra en una posición estratégica entre el centro histórico y los barrios próximos. La ubicación del proyecto refuerza todavía más su relevancia. El ámbito se sitúa junto al barrio del Espíritu Santo y constituye una de las franjas de transición entre la ciudad consolidada y el cauce natural del arroyo.
Más viviendas sin aumentar la edificabilidad prevista
La vertiente residencial del desarrollo también ha ganado protagonismo en las últimas semanas. La modificación del estudio de detalle del ámbito API 32-01 permitirá superar la previsión inicial de 415 viviendas. El documento urbanístico establece que esa cifra tenía un carácter orientativo. Por ello, el número final de viviendas podrá aumentar siempre que se respete la edificabilidad máxima autorizada para el conjunto del sector.
Esa edificabilidad se mantiene en 56.025 metros cuadrados de techo distribuidos entre ocho parcelas. Según la ordenación planteada, seis de ellas podrán albergar edificios de hasta nueve plantas más ático, mientras que las dos restantes alcanzarán una altura máxima de ocho plantas más ático. Los responsables del proyecto defienden que esta reorganización permitirá adaptar mejor las tipologías residenciales a las necesidades actuales. También sostienen que contribuirá a mejorar aspectos como la ventilación, el soleamiento, las vistas y la relación de los edificios con el paisaje circundante. La modificación no implica cambios en los usos previstos para el ámbito. Tampoco altera la red viaria, las dotaciones públicas ni la ordenación estructural ya establecida por el planeamiento.
Otro de los aspectos destacados de la actuación es la protección patrimonial del entorno. Los estudios arqueológicos realizados han sido validados por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura. Entre las medidas previstas figuran la documentación gráfica y topográfica de los elementos identificados, la integración de los restos de mayor interés en el futuro espacio público y la supervisión arqueológica durante las obras. Asimismo, se contempla la protección de estos bienes mientras se desarrollen los trabajos de urbanización.
La transformación proyectada avanza ya en su primera fase. Las labores iniciales, centradas en el movimiento de tierras y la preparación del terreno, comenzaron el pasado verano y cuentan con un plazo de ejecución estimado de un año.

