
El éxito de la selección española en el Mundial 2026 no solo ha supuesto un logro histórico en el plano deportivo. La victoria también tiene una importante recompensa económica, tanto para la Real Federación Española de Fútbol como para los integrantes del combinado nacional, que recibirán una elevada prima tras conquistar el título. Para muchos de ellos, esa cantidad podría terminar reforzando una estrategia que llevan años desarrollando: invertir parte de su patrimonio en el mercado inmobiliario.
La Federación Española de Fútbol percibirá 44 millones de euros por la conquista del campeonato, mientras que cada futbolista recibirá una prima de 750.000 euros, según las cantidades acordadas. Un ingreso extraordinario que llega en un momento en el que varios internacionales ya cuentan con sociedades patrimoniales o empresas dedicadas a la adquisición, gestión y explotación de inmuebles.
El ladrillo gana protagonismo entre las inversiones de los internacionales
Lejos de limitarse a su carrera deportiva, un número creciente de jugadores de la selección española ha optado por estructurar su patrimonio mediante sociedades mercantiles. En muchos casos, estas compañías no solo administran derechos de imagen o inversiones financieras, sino que también desarrollan actividad inmobiliaria. Uno de los ejemplos más representativos es el de Pedri González, como recoge Forbes. El centrocampista del Barcelona articula parte de sus negocios a través de Pedrineta S.L., una sociedad holding y patrimonial creada en 2023. De ella depende Quillama Hoteles S.L., constituida en marzo de 2026 con un capital social de 250.000 euros y orientada a la compra, gestión y explotación de activos inmobiliarios.
Entre las operaciones realizadas por el futbolista destaca la adquisición de un hotel de cuatro estrellas situado en las inmediaciones del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, una inversión valorada en 4,2 millones de euros. A ello se suma la compra, en 2023, de un antiguo convento ubicado en Tegueste (Tenerife), un inmueble de aproximadamente 9.500 metros cuadrados construido en 1943 que adquirió por 2,5 millones de euros.
También Lamine Yamal ha comenzado a desarrollar su actividad empresarial más allá del terreno de juego. El joven internacional está vinculado a Ally Global S.L., sociedad que inicialmente nació como una empresa destinada a gestionar derechos de imagen bajo la denominación L.Y. Sports Management S.L. Con el tiempo, la compañía ha ampliado su objeto social hacia la gestión empresarial y la actividad inmobiliaria. Además, durante el pasado mes de junio constituyó Capitally Property S.L., una nueva filial especializada en la promoción, adquisición y compraventa de inmuebles, así como de fincas urbanas y rústicas, según publicó El Economista.
Otro caso es el de Martín Zubimendi. El centrocampista dispone de una sociedad de la que es socio único y administrador. La empresa contempla la participación en otras compañías y la inversión en valores, pero también incluye entre sus actividades la compraventa, el arrendamiento y la gestión de bienes inmuebles.
Empresas patrimoniales y diversificación más allá del fútbol
Mikel Oyarzabal también forma parte de este grupo de futbolistas que han decidido organizar su patrimonio mediante una sociedad propia. Desde 2019 opera a través de Moyarberri S.L., compañía en la que figura como socio único y que cuenta con un capital social de 2,4 millones de euros. Según consta en el Registro Mercantil, la empresa está orientada a la tenencia, permuta y venta de valores inmobiliarios tanto nacionales como internacionales.
El caso de Borja Iglesias refleja una estrategia empresarial más diversificada. Su sociedad Borja Patrimonial S.L. desarrolla actividades relacionadas con instalaciones deportivas y operaciones inmobiliarias, aunque el delantero también ha ampliado sus intereses hacia otros sectores. Entre ellos figura su participación accionarial en DUX Gaming, un club de deportes electrónicos en el que coincidió como inversor con el guardameta Thibaut Courtois y el creador de contenido DjMariio.
La presencia de futbolistas de la selección española en el mercado inmobiliario no termina ahí. Dani Olmo participa, junto a otros cinco deportistas, en el capital de Perseidas Rental Group, una sociedad cotizada en el mercado francés. Por su parte, David Raya, Pedro Porro y Ferran Torres también mantienen estructuras empresariales vinculadas a operaciones relacionadas con el sector del ladrillo. En el caso del goleador de la final, Ferran, cuenta con una sociedad, Eleven Future Invest, en donde el objeto de la misma es la actividad inmobiliaria en general. En agosto de 2025, según el BORME, el capital social de la empresa se elevaba a 7,66 millones de euros.
La creciente presencia de futbolistas en sociedades patrimoniales demuestra que la planificación financiera ocupa un papel cada vez más importante entre las grandes figuras del deporte. Los ingresos generados durante su carrera profesional ya no solo se destinan a inversiones tradicionales, sino también a la construcción de un patrimonio empresarial con vocación de permanencia. La conquista del Mundial añade ahora una nueva inyección económica para una generación de internacionales que ya había comenzado a mirar más allá del césped. Mientras siguen acumulando éxitos deportivos, muchos de los campeones del mundo continúan reforzando su posición en un mercado inmobiliario que se ha convertido en uno de sus principales destinos de inversión.

