
El crowdlending inmobiliario continúa ganando terreno como alternativa de financiación para el desarrollo residencial en España. En el País Vasco, este modelo ha encontrado un espacio creciente dentro del sector inmobiliario, impulsando proyectos que combinan rentabilidad para los inversores y apoyo a la construcción de vivienda. En este contexto, Civislend ha financiado un total de 5,9 millones de euros en varios proyectos inmobiliarios desarrollados en la comunidad autónoma. Estas operaciones han contado con la participación de más de 1.120 inversores y han permitido promover más de 150 viviendas, consolidando la presencia de la plataforma en la región desde su llegada en 2022.
Los proyectos financiados alcanzan una rentabilidad media del 14% y presentan una duración aproximada de 19 meses. Estas cifras reflejan el interés que está despertando la financiación participativa en el norte de España, donde cada vez más inversores buscan fórmulas alternativas para canalizar su ahorro hacia activos inmobiliarios.
Vizcaya concentra la actividad residencial
La mayor parte de la actividad desarrollada por Civislend en el País Vasco se ha concentrado en Vizcaya. La provincia se ha convertido en uno de los principales focos de crecimiento para la plataforma, especialmente dentro del segmento residencial. En total, las promociones financiadas suman 152 viviendas. Uno de los aspectos más destacados de estos proyectos es el peso de la vivienda protegida, que representa el 94% del total de las unidades impulsadas.
Este dato pone de relieve el papel que puede desempeñar la financiación participativa como complemento a las fórmulas tradicionales para desarrollar proyectos vinculados al acceso a la vivienda. Además, permite ampliar las fuentes de financiación disponibles para promotores y favorecer la puesta en marcha de iniciativas con un importante componente social. La compañía considera que este tipo de actuaciones también contribuye a diversificar su actividad dentro del mercado inmobiliario. La apuesta por la vivienda protegida en Vizcaya se suma a otros proyectos que la plataforma mantiene en diferentes puntos del territorio nacional.
El avance de este modelo se produce en un momento en el que el acceso a la vivienda ocupa un lugar destacado en el debate público. En este escenario, fórmulas como el crowdlending buscan abrir nuevas vías de financiación para proyectos residenciales que respondan a las necesidades actuales del mercado.
El crowdlending gana protagonismo en el norte de España
El crecimiento registrado en el País Vasco coincide con una tendencia más amplia que se observa en el norte del país. En los últimos años, la financiación participativa ha despertado un interés creciente entre promotores, inversores e instituciones, que ven en este sistema una herramienta para diversificar las fuentes de financiación más allá de la banca tradicional.
Desde Civislend destacan que la evolución del sector refleja una transformación progresiva en la forma de acceder a la inversión inmobiliaria. La digitalización de los procesos y la posibilidad de participar con importes reducidos han contribuido a ampliar el perfil de los inversores interesados en este mercado. Íñigo Torroba, consejero delegado de la compañía, subraya esta tendencia al afirmar que «el crowdlending inmobiliario en el norte está ganando peso». Según explica, la implicación de instituciones públicas en este tipo de modelos es una muestra del interés creciente que está despertando esta fórmula de financiación.
El directivo añade que «este auge responde a la necesidad de encontrar alternativas que permitan democratizar el acceso a la inversión inmobiliaria». A su juicio, se trata de un modelo que ya está facilitando la participación de un mayor número de personas en proyectos que anteriormente resultaban más difíciles de alcanzar para el pequeño inversor. Una de las características más destacadas de este sistema es la accesibilidad. A través de plataformas digitales, los usuarios pueden invertir en proyectos inmobiliarios concretos desde cantidades reducidas, con un ticket mínimo situado en 250 euros.

