
Brookfield ha comenzado a dar forma a la estructura empresarial con la que gestionará la cartera de viviendas en alquiler adquirida recientemente a Blackstone en España. El fondo canadiense ha concentrado estos activos en una nueva compañía denominada Samarium Propholdco Cibeles, una sociedad que cuenta con el régimen fiscal de socimi y que previsiblemente será llevada a Bolsa, como recoge Cinco Días. Apuntan a que la empresa podría debutar en el mercado Portfolio Stock Exchange. No obstante, la decisión definitiva sobre el mercado de cotización todavía no estaría cerrada.
La operación supone un nuevo paso en la integración de los aproximadamente 5.000 inmuebles residenciales que Brookfield compró a finales de abril por 1.050 millones de euros. Con esta adquisición, el fondo canadiense se convirtió en propietario de una de las mayores carteras de vivienda en alquiler existentes en la Comunidad de Madrid. La sociedad Samarium será el vehículo a través del cual se controlarán estos activos. La elección de una socimi mantiene una estructura similar a la que utilizó Blackstone durante años para gestionar esta cartera inmobiliaria.
Una socimi para gestionar una de las mayores carteras residenciales de Madrid
El origen de estos activos se remonta a 2013, cuando Blackstone constituyó la socimi Fidere tras adquirir al Ayuntamiento de Madrid 1.860 viviendas protegidas destinadas al alquiler. La operación se cerró entonces por 128,5 millones de euros. Con el paso del tiempo, la cartera fue creciendo y transformándose. Actualmente, el 96% de las viviendas que integran el portafolio pertenecen al mercado libre, aunque muchas de ellas tuvieron anteriormente algún tipo de protección pública.
Aunque Fidere continúa existiendo como compañía vinculada a Blackstone, los activos ya no forman parte de esa sociedad. Ahora es Samarium la empresa que agrupa la totalidad de la cartera adquirida por Brookfield. Según consta en el Registro Mercantil, entre los administradores de la nueva socimi figuran Alberto Nin, responsable del negocio inmobiliario de Brookfield para el sur de Europa, y África Espinosa de los Monteros, vicepresidenta de fusiones y adquisiciones del área inmobiliaria del grupo canadiense.
Brookfield es uno de los mayores inversores inmobiliarios internacionales. La firma gestiona activos inmobiliarios valorados en más de 103.000 millones de dólares a escala global. La condición de socimi implica una serie de obligaciones y ventajas fiscales. Entre ellas destaca la exención del impuesto de sociedades, siempre que la compañía cumpla determinados requisitos establecidos por la normativa. Uno de los principales compromisos consiste en distribuir al menos el 80% de los beneficios obtenidos entre los accionistas. Además, estas sociedades deben cotizar en un mercado regulado o alternativo dentro de un plazo máximo de dos años desde su acogimiento a este régimen especial.
El modelo ha experimentado una fuerte expansión en España desde la reforma normativa que impulsó este tipo de vehículos en 2013. En la actualidad existen 164 socimis cotizadas en distintos mercados financieros. Dos de ellas forman parte del Ibex 35, mientras que decenas de compañías están presentes en segmentos como BME Crecimiento, BME Scale Up, Euronext o Portfolio. Según datos del sector financiero, la capitalización conjunta de estas sociedades superó los 31.000 millones de euros al cierre de 2025, lo que representa un crecimiento significativo respecto al año anterior.
Estrategia de venta individual
La cartera adquirida por Brookfield está formada por 47 edificios distribuidos íntegramente en la Comunidad de Madrid. Se trata de un conjunto residencial que mantiene una ocupación prácticamente total. La estrategia del fondo canadiense pasa por comercializar progresivamente las viviendas de forma individual. Este modelo de desinversión, cada vez más habitual en el sector, consiste en transferir los inmuebles desde grandes propietarios institucionales hacia compradores particulares.
Para desarrollar esta tarea, Brookfield ha alcanzado un acuerdo con la proptech Clikalia. La compañía tecnológica asumirá funciones relacionadas con la gestión operativa, la comercialización de las viviendas y el análisis del mercado.

