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Valencia, a un paso del siguiente nivel: acelerar la oferta de oficinas modernas

Víctor Cambralla, fundador y CEO de Wayco, aborda la falta de oficinas modernas en Valencia como un obstáculo para su desarrollo a nivel ciudad.

Valencia, a un paso del siguiente nivel: acelerar la oferta de oficinas modernas

Valencia ha ganado posiciones en todos los vectores que importan a una economía del conocimiento: talento formado en sus universidades, ecosistema emprendedor en expansión, calidad de vida que atrae y retiene profesionales, y conexiones nacionales e internacionales cada vez más sólidas. Sin embargo, tropieza en una piedra que ya conocen otras grandes ciudades: la falta de oficinas modernas, pensadas para el trabajo actual, especialmente para equipos de entre 30 y 100 personas. Es un cuello de botella silencioso que frena a las tecnológicas que quieren crecer aquí y limita la capacidad de la ciudad para consolidarse como polo de innovación.

No se trata de un simple problema de metros cuadrados. La mayor parte del stock disponible procede de una era distinta, con plantas, instalaciones y criterios de confort que responden a modelos de trabajo de hace 30 o 40 años. En demasiados casos encontramos climatización e iluminación ineficiente y edificios que no han afrontado una inversión integral en décadas. Hoy, una compañía que decide ubicar en Valencia un equipo de 50 o 80 personas busca un entorno saludable y eficiente, con mobiliario ergonómico y flexible, salas preparadas, conectividad robusta, buena acústica, renovación de aire y control de calidad ambiental, eficiencia energética verificable, gestión de accesos y un edificio que cumpla con las normativas vigentes y aspire a estándares reconocidos de sostenibilidad y bienestar.

El teletrabajo no eliminó la oficina; la volvió más exigente. Las empresas utilizan la presencialidad para coordinar, innovar y fortalecer cultura, y eso exige espacios con identidad, servicios y tecnología que faciliten la colaboración. La flexibilidad de plazos ha pasado a primer plano: quien aterriza en la ciudad no puede esperar seis u ocho meses a que se acondicione una planta, ni comprometerse a un contrato largo en un entorno de incertidumbre. La calidad y la adaptabilidad, más que el precio por metro cuadrado, marcan la decisión.

En ese contexto, el coworking ha dejado de ser un comodín para autónomos o startups y se ha convertido en una herramienta estratégica para compañías en crecimiento y equipos corporativos que demandan soluciones llave en mano. Espacios flexibles bien gestionados demuestran que es posible ofrecer puestos preparados desde el primer día, con servicios, tecnología de primer nivel, cumplimiento normativo y una experiencia de usuario que refuerza la propuesta de valor de la compañía. También prueban algo importante para el mercado inmobiliario: la demanda existe, y está dispuesta a pagar por calidad, servicio y certidumbre.

Ahora bien, el sector público tiene también un papel clave. Acelerar licencias para reformas que mejoren eficiencia energética y calidad del aire, ofrecer incentivos fiscales temporales a rehabilitaciones profundas que acrediten ahorros medibles, clarificar y armonizar criterios técnicos, y planificar suelo terciario bien comunicado, con movilidad sostenible y servicios, enviaría una señal clara. La política urbana que prioriza la reutilización de lo existente, con herramientas ágiles, es además la más sostenible desde el punto de vista ambiental y económico.

La pregunta es si Valencia quiere y puede cerrar la brecha a tiempo. Mi opinión es que sí, si actuamos de forma coordinada y con ambición. Propietarios, inversores, operadores y administración compartimos el interés de elevar el estándar del producto, reducir fricciones y dar certidumbre a quienes apuestan por la ciudad. Cada semana vemos equipos nacionales e internacionales que eligen Valencia por su talento y su calidad de vida, y que necesitan una solución de oficina moderna, flexible y humana. Cuando la encuentran, se quedan y crecen. Cuando no, miran a otros destinos.

La oficina no ha muerto, ha subido el listón. Si respondemos con espacios modernos, eficientes, tecnológicos y orientados al usuario, Valencia convertirá su potencial en ventaja competitiva real. Si además lo hacemos con una estrategia de ciudad que facilite la inversión y premie la rehabilitación de edificios, ganaremos una carrera que hoy está en plena disputa. La demanda está llamando a la puerta. Es el momento de abrirla con una oferta que esté a la altura de lo que Valencia ya es y quiere ser.

Artículo de opinión escrito por Víctor Cambralla, fundador y CEO de Wayco

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