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¿Por qué «compartir» espacios? Así ha cambiado el inmobiliario en los últimos años

Araceli Martín-Navarro, cofundadora y presidenta de Coword, analiza el desarrollo del mercado coliving en los últimos años en España.

¿Por qué "compartir" espacios? Así ha cambiado el inmobiliario en los últimos años

«Hace apenas 5 años, no había en Google ninguna definición de qué era un coliving». Sin embargo, la realidad del panorama inmobiliario ha cambiado por completo en los últimos años: compartir espacios es hoy en día una tendencia al alza. La fórmula ha crecido de forma constante y ha ganado reconocimiento institucional.

«El modo de vida ha cambiado: buscamos experiencias, comunidad y flexibilidad». Araceli Martín-Navarro, cofundadora y presidenta de Coword (Asociación de Espacios Inmobiliarios Compartidos), explica que «estas nuevas formas de vida responden a nuevas formas de pensar, más abiertas, sostenibles y conectadas».

Aunque en algunos casos suponga una reducción de costes, la decisión no solo obedece a factores económicos: también a cambios demográficos, sociales y culturales. «Adaptarse a un estilo de vida más flexible y conectado con el entorno tiene tanto peso como el componente económico».

La tendencia está muy ligada a los cambios vitales. Quienes se decantan por esta opción, suelen hacerlo por motivos de ocio, salud (por ejemplo, cuando un familiar recibe tratamiento médico en otra ciudad y hospedarse en hotel encarece la estancia), situaciones personales en las que temporalmente necesitan un espacio (como un divorcio) o casos diversos de temporalidad (como podría ser una necesidad laboral).

¿Pros y contras? Las grandes ventajas de esta tendencia son la flexibilidad, la comunidad y el acceso a servicios compartidos. Por el contrario, más allá de los posibles retos de convivencia si no se gestiona adecuadamente, una de las desventajas sería la falta de una regulación clara y unificada, lo que puede generar incertidumbre en el desarrollo e inversión de estos modelos, señala la directiva.

Nivel de inversión en el mercado coliving español

En el real estate español, el formato acumula titulares protagonizados por firmas tanto nacionales como internacionales. Las últimas marcas en anunciar nuevos proyectos han sido Grupo Gimeno, con el lanzamiento de Valencia Marina Living, un residencial coliving en la zona del Cabañal, en la capital valenciana; Urban Campus, con 158 estudios coliving también ubicados en Valencia; Batipart Europe, con la compra un edificio de oficinas para transformarlo en apartamentos de coliving en Madrid capital; Muppy, con un nuevo edificio coliving de más de 1.500 metros cuadrados en el corazón de Málaga, o Flaternity, con la presentación de Plaza Universitat 5, un proyecto de coliving para estudiantes, a escasos metros de la UB, en Barcelona.

Y la previsión es que la lista continúe, aunque de forma moderada. Según Savills, entre el año pasado y este, se prevé la suma de 35.565 nuevas unidades gestionadas profesionalmente al mercado de alquiler. Del total, se espera que aproximadamente 5.840, un 16% de la nueva oferta en desarrollo, sean de tipos flex living o coliving. A pesar de esta expansión, la consultora destacaba que, el año pasado, la oferta de alquiler promovida por inversores institucionales aún constituía menos del 6% del total del stock disponible.

La cifra aumenta año a año, pero la demanda también. En el mercado residencial español urge la producción de viviendas de toda tipología, sí, pero las unidades de coliving y flex living continúan siendo una categoría minoritaria dentro del mercado de alquiler.

Desde el punto de vista económico y a nivel particular, otra cuestión sería descifrar qué impacto ha tenido el desarrollo de esta clase de proyectos en la fluctuación del precio del mercado residencial convencional.

La duda sería si los extras de un proyecto coliving -como gimnasio, coworking o piscina- implican un sobrecoste frente a una vivienda convencional, o si, por el contrario, la integración de estos servicios supone un ahorro para ciertos perfiles que ya destinan parte de su presupuesto a ellos por separado. En ese caso, estaríamos hablando más de un desplazamiento de la oferta que de una limitación de la misma. Y en un escenario así, si son más o menos baratos este tipo de proyectos, dependería del perfil.

Como modelo que trata de adaptarse a los cambios sociales, demográficos y económicos, el coliving avanza hacia un nuevo paradigma residencial que podría consolidarse como una de las fórmulas más sólidas de la vivienda del siglo XXI, si cuenta con el respaldo institucional adecuado.

Ubicación del mercado coliving

La fórmula está creciendo cada vez más, no solo en entornos urbanos con coliving como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia, sino también en zonas rurales y ciudades pequeñas donde empiezan a desarrollarse proyectos de cohousing.

«Es un gran reto porque en muchos casos surge de la población local del municipio, que quiere seguir viviendo en su ciudad o barrio pero en espacios donde los servicios y la comunidad son imprescindibles», explica Martín-Navarro.

Segmentos y perfiles inmobiliarios más proclives a esta tendencia

«Estos modelos suponen un híbrido entre lo residencial y lo hotelero, e incluso lo sanitario en el caso del cosenior». Según Martín-Navarro, se trata de una tipología mixta y versátil que se adapta a distintos usos, desde coliving para jóvenes hasta soluciones habitacionales, como el cosenior para personas mayores activas.

En cuanto a perfiles de demanda, destacan jóvenes, estudiantes universitarios o de posgrado, expatriados, parejas jóvenes y personas mayores de 55 años activas.

Las empresas que invierten o utilizan estos espacios para su personal suelen pertenecer al sector tecnológico, aunque también lo hacen consultoras, o multinacionales con equipos internacionales.

Implicaciones del coliving en términos de diseño

De cara al desarrollo de nuevos espacios, ¿qué implica el coliving desde el punto de vista del diseño? Entender quién va a habitar ese espacio, qué servicios requerirá, su viabilidad conceptual, técnica, jurídica y financiera». También exige cumplir con ciertos requisitos urbanísticos: edificabilidad, densidad, usos compatibles.

La localización es otro factor clave, señala Martín-Navarro. «Todo influye en el diseño, que debe incorporar mobiliario funcional, zonas comunes como gimnasio, coworking o lavandería, siempre en función de las necesidades reales del usuario, de la comunidad que va a habitarlo».

¿A qué se dedica Coword?

La asociación, fundada en 2021, reúne a expertos del sector inmobiliario, jurídico, urbanístico, social y académico, y promueve el diálogo con las administraciones, la formación especializada, el desarrollo normativo y la generación de conocimiento a través de eventos, estudios y foros profesionales.

La entidad contribuye a que se regule el modelo con normativas urbanísticas específicas en las administraciones; a estandarizar los conceptos; a divulgar e impulsar formación especializada en universidades -escribiendo, por ejemplo, el primer libro Guía completa del Coliving, de la editorial Tecnos-, o a organizar eventos clave como el Living Summit, un encuentro profesional especializado en Flex Living.

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