
Las inmobiliarias de las Islas Baleares afrontan una caída progresiva de la oferta de vivienda en alquiler de larga duración hasta niveles que el sector califica de críticos. La reducción de la construcción en los últimos años, el incremento de la población, la existencia de viviendas vacías que no salen al mercado y el auge del alquiler de temporada explican la contracción del stock desde la pandemia.
José Miguel Artieda, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares y de la Asociación Apibaleares, señala que la disponibilidad es muy limitada y que los precios se sitúan en niveles elevados.
Durante la pandemia, algunas agencias centradas en la venta comenzaron a trabajar también el mercado del alquiler. Según Artieda, estas disponen actualmente de muy poco producto, mientras que las especializadas en arrendamiento mantienen algo más de cartera, aunque también reducida. En algunos casos gestionan entre uno y cinco alquileres al mes, mientras que otras pueden pasar meses sin cerrar operaciones.
Daniel Arenas, presidente de la Asociación Balear Inmobiliaria Nacional e Internacional, apunta que la falta de stock impide ofrecer alternativas a quienes buscan vivienda en Mallorca.
Duplicidades y predominio del alquiler temporal
Según estimaciones del sector, los portales inmobiliarios registran unos 4.000 anuncios de alquileres en Baleares, de los que entre un 30% y un 40% estarían duplicados. Del total, alrededor de 3.000 corresponden como máximo a alquiler tradicional, incluyendo también el alquiler de temporada, modalidad que ha ganado peso. El alquiler de larga duración se reduce a una oferta mínima.
La caída de la rotación entre inquilinos también influye en la reducción del stock. Gustavo Catalán, de Catalán Servicios Inmobiliarios, explica que si antes los contratos solían durar entre dos y tres años, ahora se prorrogan más allá de cinco años, lo que limita la entrada de nuevas viviendas al mercado.
Ana Crehuet, especializada en viviendas de bancos, indica que si antes gestionaba siete viviendas al mes, ahora dispone con suerte de una. Añade que muchas operaciones se cierran sin necesidad de publicar anuncios.
La escasa oferta disponible se alquila con rapidez. Arenas señala que los inmuebles en precio pueden cerrarse en días o en una semana. Artieda coincide en que los que resultan medianamente asequibles se adjudican de forma inmediata. Las agencias reciben una elevada demanda. El representante de Abini menciona más de 50 solicitudes para viviendas con rentas de 1.500 o 1.800 euros. Crehuet afirma recibir hasta 300 correos electrónicos en dos horas, lo que obliga a retirar anuncios en cuestión de minutos.
Incentivos y seguridad jurídica como posibles soluciones
Preguntados por posibles medidas, los representantes del sector apuntan a la necesidad de incentivar a los propietarios para que incorporen viviendas al mercado. Arenas subraya la importancia de ofrecer seguridad jurídica y garantías de cobro, y señala que parte del parque inmobiliario, especialmente en Palma, no se alquila por necesitar reformas que los propietarios no pueden asumir.
Según el sector, una mayor disponibilidad de vivienda contribuiría a moderar los precios en un mercado marcado por la escasez de oferta.




