
El 47,3% de las personas de entre 26 y 34 años que siguen viviendo en el hogar familiar en 2025 lo hacen porque no pueden afrontar el coste de comprar o alquilar una vivienda, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE). En un contexto en el que el precio del mercado inmobiliario se consolida como el principal obstáculo para la emancipación juvenil en España, los datos reflejan una dificultad creciente para abandonar el hogar familiar.
La dificultad para independizarse se ha convertido en una realidad estructural para buena parte de la juventud. Los datos muestran que casi la mitad de quienes permanecen en casa de sus padres en este tramo de edad no lo hace por elección, sino por imposibilidad económica. A esta situación se suma un mercado en el que los precios de compra y alquiler continúan alejando la posibilidad de emancipación.
La emancipación juvenil, cada vez más tardía
Según la estadística, el 44,3% de los jóvenes de entre 26 y 34 años convivía con sus progenitores en el último año analizado. Esta proporción es más elevada entre los hombres, donde alcanza el 50,8%, frente al 37,5% registrado entre las mujeres. Si se amplía la mirada a los jóvenes de 18 a 34 años, el porcentaje de convivencia con los padres asciende al 67,1%. En el caso de los más jóvenes, entre 18 y 25 años, la dependencia residencial es casi total, con un 93,4% aún viviendo en el hogar familiar.

Dentro del grupo de 26 a 34 años, no todas las situaciones responden al mismo motivo. Un 13% asegura estar ahorrando para poder acceder en el futuro a una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler. Sin embargo, el ahorro no siempre es suficiente para compensar el aumento de precios del mercado. También existe un porcentaje relevante, el 23,6%, que reconoce no haberse planteado todavía la independencia. En el extremo contrario, solo un 1,9% afirma que, aun pudiendo costearse una vivienda, prefiere seguir viviendo con sus padres.
El dinero como principal factor de permanencia en el hogar familiar
La relación entre ingresos y emancipación es clara. Entre los jóvenes con rentas inferiores a 6.000 euros anuales, el 55,5% continúa viviendo en casa de sus padres, mientras que entre quienes superan los 24.000 euros la cifra desciende al 29,4%. Las diferencias también se observan en los motivos declarados. Entre los jóvenes con menos ingresos que no se han independizado, el 48,7% señala directamente la imposibilidad de pagar una vivienda. En cambio, entre los de rentas más altas, este motivo se reduce al 30%.
El ahorro para una futura emancipación también varía de forma significativa. Un 25,6% de los jóvenes con mayores ingresos está guardando dinero con este objetivo, mientras que en los tramos más bajos apenas lo hace un 2,9%. El nivel educativo apenas introduce diferencias relevantes. La convivencia con los padres se sitúa en el 45,2% entre quienes no tienen estudios universitarios y en el 43,6 % entre quienes sí los han completado, lo que muestra que el problema atraviesa distintos perfiles formativos.

El precio de la vivienda, una barrera generalizada
Más allá del grupo juvenil, el acceso a la vivienda sigue siendo un reto extendido. En 2025, el 7,6% de la población de 16 años o más buscó una vivienda sin éxito en el último año, sin lograr cambiar su situación residencial. Entre los motivos principales de esta dificultad destaca con claridad el precio. El 67,2% de quienes intentaron cambiar de vivienda sin conseguirlo señala el coste como la principal barrera. Muy por detrás aparecen otras razones, como no cumplir los requisitos exigidos para el alquiler o la compra, o no encontrar una vivienda adecuada.
La búsqueda fallida de vivienda es especialmente frecuente entre los más jóvenes. El 14,9% de las personas de entre 30 y 44 años intentó cambiar de hogar sin éxito, mientras que en el grupo de 16 a 29 años el porcentaje se sitúa en el 9,6%. La situación también varía según el origen. Entre las personas nacidas fuera de la Unión Europea, el 13,7% buscó vivienda sin éxito, frente al 9,5% de los nacidos en otros países comunitarios y el 6,3% de los nacidos en España.
Por comunidades autónomas, las mayores dificultades se registran en Baleares, la Comunidad de Madrid y Canarias, todas ellas por encima del 8% en intentos fallidos de búsqueda de vivienda. En este contexto, el debate político sobre el mercado del alquiler añade incertidumbre. La posible derogación de medidas relacionadas con la prórroga de contratos de alquiler refleja la tensión existente en un sector donde la demanda sigue superando a la oferta en amplias zonas del país.
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