InicioOpiniónMercado de fi...

Mercado de fincas rústicas: inversiones sembradas de rentabilidad

El director del área de rústicas de Grupo Tecnitasa explica los posibles modelos de negocio inmobiliario que presenta el sector rural en España.

FINCAS RUSTICAS

El panorama geopolítico y económico internacional está convulso desde la llegada, de nuevo, del líder estadounidense al escenario mundial. La presión con los futuros aranceles impuestos sobre México, Canadá o China y las amenazas a Europa está extendiendo la preocupación a numerosos sectores productivos, entre ellos el anuncio de los aranceles a los productos agrícolas y la petición del presidente Trump a sus agricultores de hacer un esfuerzo en la producción de sus extensiones agrícolas.

La pregunta que nos hacemos es si esta situación podría incidir en el mercado de fincas rústicas que ha desarrollado un notable auge en los años pos-pandemia en nuestro país. El motivo de este aumento de demanda se refleja en que este tipo de fincas son consideradas como un «valor refugio«, sobre todo después de la inestabilidad social, económica, política y sanitaria que hemos experimentado desde el año 2020 con diferentes hechos como la guerra en Ucrania o el conflicto bélico entre Israel e Irán, o la inestabilidad económica y de salud que trajo la pandemia del Covid, entre otros. 

Por poner algunos ejemplos de distintas tipologías de inversiones de estos valores refugio, podemos citar, entre otras, las grandes fincas olivareras -ya que España es uno de los principales productores de aceite- en el sur, unidas a las explotaciones de viñedos en toda la geografía española, los nuevos regadíos intensivos del sureste, especialmente en las provincias del Levante y Almería o también la silvicultura (bosques y forestales) que están muy presenten en el norte y el noroeste húmedo peninsular. En definitiva, los diferentes usos del suelo, con distinta participación de cultivos, pastos y terrenos forestales, según áreas geográficas, constituyen probablemente la expresión más visible de la diversidad paisajística del espacio rural, que cada vez más se está invirtiendo de forma directa en ellos.

Si nos focalizamos en la rentabilidad, el tipo de explotaciones que mayor rendimiento a largo plazo ofrecen en España es la plantación de olivar en espaldera. El olivar consume poca agua, tiene un proceso de producción prácticamente mecanizado e implica poco tratamiento; asimismo, se trata de un cultivo que se adapta muchísimo a cada zona. Es verdad que hay otras explotaciones como el aguacate, los cítricos o los almendros que pueden ser más rentables y demandados, pero sus precios fluctúan muchísimo en el mercado y vienen marcados por países como EEUU o Australia. En cambio, el precio del aceite está controlado por nuestro país, ya que somos el principal productor mundial.

Una finca de olivar en espaldera puede generar entre 5.000 – 10.000 euros por hectárea y puede llegar a dar unos beneficios netos medios de 2 mil euros por hectárea, posicionándose como uno delos más rentables del mercado.

Es verdad que las escasas precipitaciones de los últimos años están causando un mayor impacto en todos los aspectos relacionados con el campo. Esto se ve reflejado en la demanda y venta de fincas agrícolas y, por tanto, se relaciona con los precios de estas transacciones. El fenómeno del cambio climático está incidiendo en el campo español, cada año se pierde el 6% del valor de la producción, aun así, la rentabilidad de nuestras tierras sigue aumentando. 

Por otra parte, los cultivos de riego siempre levantan mayor interés de posibles compradores, ya que se reservan esa garantía de recursos hídricos que las explotaciones de secano no tienen. La incertidumbre en torno a la disponibilidad de agua afecta a las cosechas y, por ende, a la rentabilidad.

Perfiles: inversores privados y fondos

El principal perfil del comprador son inversores privados (con edades comprendidas entre los 35-55 años) y fondos de inversión que apuestan por la producción agraria, así como empresas dedicadas a sectores como el industrial y el promotor. Suelen invertir en fincas de entre 50–100 hectáreas, buscando que sean explotaciones rentables y muy productivas como el olivar, los frutos rojos (fresas y arándanos), la mandarina o el aguacate.

Existen zonas en nuestro país que son más demandadas como es el caso de Galicia con el eucalipto; las provincias de Córdoba, Sevilla y Cádiz que cuentan con fincas rústicas de gran tamaño; zonas de Extremadura y Huelva con factores a destacar como el precio más bajo o el acceso al agua; o en Levante y Almería que están viviendo un aumento de demanda de estas fincas gracias al agua que se aseguran a través de los invernaderos. 

Además de los usos tradicionales que se le puede dar a este tipo de activos, uno de los principales motivos de la compra por parte de los fondos de inversión es la diversificación que están llevando a cabo con alternativas como generar energías renovables. Entre los usos que más están creciendo se encuentra la creación de huertos solares para la producción de hidrógeno verde. Estos activos están proporcionando rentas de hasta 2.000 euros por hectárea, lo que impulsa su mayor atractivo.

También se aprecia un aumento en el uso de fincas rústicas convertidas en espacios dedicados al turismo rural, como el caso de la Sierra de Cazorla con turismo británico en su gran mayoría. Se trata de una alternativa de actividad económica que muchos agricultores han querido impulsar como consecuencia del atractivo turístico de zonas claves de nuestro país para el turista extranjero, en especial del norte de Europa.

Igualmente, este modelo económico también se ha visto beneficiado por ayudas europeas al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural o FEADER, una subvención comunitaria destinada al desarrollo rural, que potencia que haya cada vez más interés en convertir estos terrenos en espacios turísticos. 

Sin duda, este tipo de explotaciones están creciendo, y cada vez hay mayor interés en su compra para convertir estos activos con alta rentabilidad. La cuestión es ¿seguirá el campo siendo una prioridad en España o vivimos tiempo convulsos con la tierra? Habrá que esperar para responder debidamente a esta pregunta.

Artículo de opinión firmado por Luis López Crespo, Director del área de rústicas de Grupo Tecnitasa

B-Exclusivas

Últimas Noticias