
El Grupo Atitlan cerró 2025 con un nuevo avance en sus principales magnitudes económicas. La cifra de negocio consolidada alcanzó los 609 millones de euros, lo que supone un incremento del 102% respecto al ejercicio anterior, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) se situó en 70,5 millones, un 156% más.
Los resultados reflejan la evolución de un modelo basado en la gestión activa y la diversificación de inversiones. La compañía considera que estas cifras son una muestra del crecimiento sostenido de las diferentes estrategias desarrolladas a través de sus plataformas multisectoriales.
Grupo Gaviota impulsa las cifras del ejercicio
Uno de los principales factores que ha marcado las cuentas de 2025 ha sido la incorporación de Grupo Gaviota al perímetro de empresas gestionadas por Atitlan. La compañía, con sede en Sax (Alicante), está especializada en la fabricación de equipamiento exterior para el hogar, con productos como toldos, persianas, ventanas y cerramientos. La entrada de Grupo Gaviota se produce además en un momento de expansión y consolidación para la empresa. Esta nueva etapa ya se ha traducido en operaciones como la adquisición de Glass Madrid, una incorporación estratégica dentro del mercado nacional.
En su carta dirigida a los ‘stakeholders’ del grupo, sus fundadores, Roberto Centeno y Aritza Rodero, destacan la evolución de Atitlan como una organización «más sólida, más diversificada y más comprometida». Ambos ponen el acento en la capacidad de adaptación desarrollada en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los mercados financieros y las incertidumbres relacionadas con el comercio internacional. Según la visión trasladada por sus responsables, el modelo multisectorial construido durante las dos últimas décadas ha vuelto a demostrar su solidez. La estrategia permite combinar diferentes áreas de actividad para avanzar en la creación de valor y reducir la dependencia de un único sector.
La estructura del grupo se apoya, sobre todo, en el área industrial y de servicios, a la que se suman las plataformas de agricultura, inmobiliario y acuicultura. Estas áreas están representadas por Atgro, Atdi y Sea Eight, respectivamente, y contribuyen a una estructura que ya supera los 12.000 empleados y que desarrolla proyectos de escala global.
Agricultura, acuicultura e inmobiliario
Entre los principales hitos de 2025 se encuentra el cierre de un vehículo de inversión de 500 millones de euros creado junto a Banco Santander para apostar por el cultivo de superalimentos. El proyecto contempla cultivos de pistachos, uvas y pimientos y, durante el pasado ejercicio, incorporó también las primeras plantaciones de arándanos. La actividad agrícola forma parte de la estrategia de diversificación que Atitlan ha desarrollado en los últimos años. La compañía busca así construir valor de forma sostenida mediante plataformas especializadas y con presencia en distintos ámbitos de actividad.
En el terreno de la acuicultura, Sea Eight protagonizó otro de los momentos destacados del ejercicio con la inauguración de una nueva central en Gijón. Se trata de una instalación de última generación destinada a producir lenguado premium mediante tecnología de recirculación de agua.
El sector inmobiliario también concentró varios proyectos relevantes durante 2025. Atdi consiguió impulsar la urbanización del PAI del Grao de Valencia, una actuación de regeneración urbana que afectará a 380.000 metros cuadrados y que tiene como objetivo conectar el barrio marítimo con el centro de la ciudad. A este proyecto se sumaron nuevas alianzas dentro del negocio inmobiliario. Entre ellas figura el acuerdo para impulsar la promoción de vivienda asequible junto a Grupo Ática y otra alianza con Caledonian para explorar el formato de branded residences, un modelo de vivienda asociado a una marca.
El conjunto de estas operaciones muestra la apuesta de Atitlan por ampliar su actividad y explorar nuevas oportunidades sin abandonar el enfoque multisectorial. La compañía considera que la combinación de sectores, junto con una gestión activa, constituye una de las claves para mantener el crecimiento y afrontar escenarios económicos cambiantes.


