
Global Asset Capital ha cerrado la venta del histórico edificio ubicado en el número 20 de la calle San Lorenzo, en pleno centro de Madrid, a un grupo inversor privado internacional. La operación, en la que Tomasa Real Estate ha asesorado tanto al vendedor como al comprador, supone el inicio de una nueva etapa para un inmueble con más de 150 años de historia y una ubicación en uno de los barrios más cotizados de la capital, como es el de Justicia.
El edificio cuenta con aproximadamente 2.700 metros cuadrados de superficie y 67 habitaciones. En la actualidad, funciona como residencia de estudiantes y su gestión corre a cargo de Joivy, después de haber experimentado diferentes transformaciones a lo largo de su trayectoria. La compraventa se ha llevado a cabo mediante una operación conocida como ‘off market’, una fórmula que permite realizar una transacción inmobiliaria sin comercializar públicamente el activo en el mercado.
El interés por el edificio y las posibilidades que ofrece el Plan RESIDE
La localización, el carácter histórico y las posibles alternativas de uso han sido factores destacados en el interés por el inmueble. En el centro de Madrid, la disponibilidad de edificios completos con estas características es reducida, una circunstancia que aumenta el atractivo de propiedades como la situada en San Lorenzo 20. «En el centro de Madrid existe una oferta muy limitada de edificios completos con estas características», explica Cristina Calero, fundadora de Tomasa Real Estate. La responsable de la firma destaca también la combinación de una ubicación consolidada con el valor arquitectónico de un edificio histórico.
Otro de los aspectos relevantes para la operación ha sido el Plan Reside, la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 que recibió la aprobación definitiva en agosto de 2025. Según Calero, esta normativa «abre nuevas posibilidades» que han influido en la valoración del inmueble y en el interés del comprador. En este contexto, Tomasa Real Estate identificó la propiedad para un grupo inversor inmobiliario internacional que ya dispone de varios edificios en el centro de Madrid. La compañía se encargó de estudiar el activo y sus posibles opciones de transformación, además de asesorar a las partes durante las distintas fases de la negociación.
La operación pone de relieve el interés que pueden despertar los inmuebles históricos situados en zonas consolidadas de la capital, especialmente cuando reúnen características arquitectónicas singulares y posibilidades que merecen un análisis específico. No obstante, la información facilitada sobre la compraventa no concreta cuál será el futuro uso del edificio tras el cambio de propietario.
De residencia aristocrática a residencia de estudiantes
La historia de San Lorenzo 20 se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el edificio fue construido como residencia particular del marqués de Villamagna, que vivió allí durante varios años. Desde entonces, sus dependencias han acogido diferentes actividades, en paralelo a los cambios experimentados por Madrid a lo largo del tiempo. Tras su etapa como vivienda aristocrática, el inmueble estuvo relacionado con instituciones religiosas y educativas, y llegó a funcionar como residencia religiosa y universitaria. Durante la Guerra Civil española, además, fue utilizado como la denominada Prisión de San Lorenzo, uno de los episodios que forman parte de su trayectoria histórica. Pese a los sucesivos cambios de uso, el edificio mantiene numerosos elementos de su construcción original. Entre ellos destacan la antigua escalera, las vidrieras, los techos decorados, los paneles, los pavimentos y varios frescos del siglo XIX, que contribuyen a conservar la identidad arquitectónica de la propiedad.
Entre 2014 y 2015, el inmueble fue sometido a una importante rehabilitación para adaptarlo a su función actual como residencia de estudiantes. Los trabajos permitieron adecuar el edificio a este uso sin renunciar a buena parte de los elementos históricos que todavía conserva.


