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Donar o prestar dinero a un hijo para comprar su primera vivienda: claves fiscales para acertar

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Donar o prestar dinero a un hijo para comprar su primera vivienda: claves fiscales para acertar

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes retos para los jóvenes, especialmente en un contexto de precios al alza y salarios ajustados. Por eso, cada vez más familias se plantean cómo echar una mano a sus hijos cuando llega el momento de comprar su primera casa. Sin embargo, esa ayuda económica no es neutra desde el punto de vista legal y fiscal, y conviene analizarla con calma. El equipo de Fiscalidad de Ibercaja ha puesto el foco en esta cuestión para aclarar las dos fórmulas más habituales. Por un lado, está la donación de dinero en vida y, por otro, el préstamo familiar, incluso aunque sea sin intereses. Aunque ambas opciones son perfectamente legales, sus implicaciones son distintas y pueden marcar una gran diferencia a medio y largo plazo.

Donar dinero a un hijo para comprar una vivienda significa, en esencia, entregarle una cantidad sin esperar que la devuelva. No se trata de un préstamo ni de una inversión, sino de una transmisión gratuita de parte del patrimonio. Aun así, no es un simple regalo informal, sino un acto jurídico que debe cumplir ciertos requisitos. La clave de la donación está en que el hijo que recibe el dinero no tiene que devolverlo. Sin embargo, sí debe hacerse cargo del impuesto correspondiente, que es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Desde el punto de vista legal, donar dinero en vida a un hijo es totalmente válido. Ahora bien, el problema surge cuando se hace sin declarar, ya que Hacienda puede considerarlo una operación fraudulenta. Por ello, para evitar sobresaltos, lo más recomendable es formalizar la donación y justificar tanto el origen de los fondos como su destino.

En España, las donaciones tributan en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cuya gestión depende de las comunidades autónomas. Esto provoca que el coste fiscal varíe mucho según el lugar de residencia. Por ejemplo, en Madrid existe una bonificación del 99% en las donaciones entre padres e hijos, mientras que en otras comunidades el importe a pagar puede ser mayor.

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Además, algunas comunidades autónomas aplican ventajas adicionales cuando el dinero se destina a la compra de la primera vivienda habitual. Aragón, por ejemplo, bonifica el 100% de la donación hasta 300.000 euros en un plazo de cinco años. En Madrid, esa bonificación alcanza hasta 250.000 euros en un periodo de tres años.

Cómo afecta fiscalmente donar dinero a un hijo

Una de las dudas más habituales es cómo impacta la donación en el IRPF. En el caso del padre o la madre que dona el dinero, no se genera ninguna ganancia patrimonial. Es decir, no hay que pagar más impuestos por haber entregado esa cantidad. Por su parte, el hijo que recibe el dinero tampoco tiene que incluirlo en su declaración de la renta. La donación está exenta en el IRPF y solo tributa en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Eso sí, si el dinero se utiliza para comprar una vivienda, podrá beneficiarse de las deducciones existentes, aunque cada vez son más limitadas.

Para que la donación sea segura, es fundamental formalizarla correctamente. Puede hacerse mediante un contrato privado o a través de escritura pública ante notario. En algunas comunidades, como Madrid, la escritura notarial es obligatoria cuando se superan determinados importes. Además, una vez realizada la donación, el hijo debe presentar la autoliquidación del impuesto correspondiente en su comunidad autónoma. Esto debe hacerse incluso aunque la cuota a pagar sea muy baja o nula gracias a las bonificaciones. De esta forma, la operación queda perfectamente regularizada.

Frente a la donación, existe la opción de prestar el dinero al hijo. En este caso, la diferencia principal es que el dinero debe devolverse, aunque sea sin intereses. Para que Hacienda no lo considere una donación encubierta, es imprescindible que exista un contrato que lo refleje.

El préstamo familiar no tributa en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. No obstante, debe declararse mediante la autoliquidación del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, aunque esté exento de pago. Este trámite es clave para evitar problemas futuros, indican desde Ibercaja.

Donación o préstamo: qué opción conviene más

No existe una respuesta única a la pregunta de qué es mejor, donar o prestar. Todo depende de la situación económica de los padres y de las necesidades del hijo. También influyen factores como la fiscalidad autonómica y la intención de recuperar o no el dinero.

Si la idea es ayudar sin esperar devolución y la comunidad autónoma ofrece grandes bonificaciones, la donación suele ser la vía más sencilla. En cambio, si se prefiere que el dinero se devuelva con el tiempo, el préstamo es la alternativa más adecuada. Eso sí, siempre debe formalizarse correctamente para evitar conflictos con Hacienda.

En cuanto a las cantidades, la ley no establece un límite máximo para donar dinero a un hijo. Sin embargo, cuanto mayor sea la cantidad, mayor puede ser el impacto fiscal si no existen bonificaciones suficientes. Además, conviene valorar cómo afecta esa donación al patrimonio futuro y a la herencia.

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