
El Ayuntamiento de Logroño (La Rioja) ha dado luz verde este miércoles a la salida a licitación de su participación en ocho parcelas de la ciudad. El precio base fijado para esta operación asciende a 11,8 millones de euros y afecta a distintas participaciones municipales que oscilan entre el 10% y el 97% de cada terreno.
La decisión ha sido aprobada en la Junta de Gobierno local, que ha detallado que la venta se limita exclusivamente a la parte de propiedad municipal. Para poder desarrollar cualquier actuación urbanística en estos suelos será necesario, en cualquier caso, contar con el 100% de la titularidad de cada parcela, lo que obligará a acuerdos entre propietarios.
La concejala de Vivienda, Patricia Sainz, ha explicado en rueda informativa los detalles de esta operación. Según ha señalado, el procedimiento se dirige a terrenos en situación de proindiviso, es decir, con propiedad compartida entre varias partes. En palabras de la edil, se trata de una iniciativa que busca movilizar suelo disponible y facilitar su desarrollo futuro.
Suelos compartidos con potencial para 243 viviendas libres
Las ocho parcelas incluidas en la licitación no están sujetas a ningún tipo de protección pública, lo que abre la puerta a la construcción de vivienda libre. Según los cálculos municipales, el desarrollo de estos terrenos podría dar lugar a unas 243 nuevas viviendas en la ciudad. La propia Patricia Sainz ha subrayado este aspecto al señalar que «los terrenos no están sujetos a ningún régimen de protección pública», lo que permite plantear promociones residenciales sin las limitaciones habituales de vivienda protegida. Esta circunstancia ha sido uno de los elementos destacados por el equipo de Gobierno a la hora de justificar la operación.
El Consistorio considera que la puesta en el mercado de estas participaciones puede contribuir a dinamizar el desarrollo urbanístico de distintas zonas. No obstante, la complejidad de la propiedad compartida obliga a que los futuros adjudicatarios coordinen la adquisición del 100% de cada parcela para poder iniciar cualquier proyecto. En este contexto, la operación se presenta como una vía para desbloquear suelos que, en la actualidad, no han sido desarrollados pese a su potencial edificatorio. La expectativa municipal es que la iniciativa pueda acelerar la transformación de estos espacios en el medio plazo.
Licitación abierta, plazos de edificación y sanciones por incumplimiento
El proceso de enajenación se realizará mediante un procedimiento abierto y con tramitación ordinaria. El único criterio de adjudicación será la oferta económica más alta, es decir, el alza sobre el precio base de licitación de cada participación municipal. El pliego establece además una condición clave para los futuros compradores: deberán solicitar la licencia de edificación en un plazo máximo de tres años desde la formalización de la compra. «Con el objetivo de que la edificación de estas parcelas se realice en el corto plazo», ha explicado Sainz, se introducen mecanismos de control para evitar retrasos prolongados.
En caso de incumplimiento de estos plazos, se aplicarán penalizaciones económicas progresivas. Según ha detallado la concejala, «el incumplimiento de este plazo conllevará diferentes penalidades» que se traducen en un 10% del precio de adjudicación tras el tercer año, otro 10% en el cuarto y un 10% adicional en el quinto año.
Si transcurren seis años sin que se haya ejecutado la promoción, el Ayuntamiento podrá resolver la operación. En ese escenario, el Consistorio recuperaría el porcentaje de propiedad vendido, devolviendo al adjudicatario el 50 % del importe abonado, actualizado conforme al Índice de Precios al Consumo (IPC). Con este marco, el Ayuntamiento busca equilibrar la atracción de inversión privada con la garantía de que el suelo finalmente se desarrolle. La venta de estas ocho parcelas se convierte así en una operación relevante tanto desde el punto de vista económico como urbanístico para la ciudad de Logroño.

