
«Tenemos un mercado de compraventa que nos sigue aguantando y un mercado de alquiler complicado», son algunos de los análisis de Anna Puigdevall, directora general de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC) y de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (ANAI), quien en diálogo con Brainsre reflexiona sobre la actualidad del sector inmobiliario español.
En este primer semestre del año, la directora destaca que el número de compraventas no ha sufrido mayor fluctuación, a pesar de las expectativas iniciales sobre un descenso en el número, mientras los precios de la vivienda han experimentado una estabilización, con incrementos de precios por debajo del IPC, y con una previsión de máximo un 5% en la caída de precios. Por otro lado, Puigdevall advierte sobre la escasa oferta de alquiler en la actualidad, lo que limita el acceso a la vivienda generando, además, un alza en los precios debido a la escasez de opciones disponibles.
Y es precisamente en este mercado de alquiler donde la directora prevé que se sufrirán los mayores impactos tras la implementación de la Ley de la Vivienda. «Creemos que el objetivo que pretende la ley es bueno pero que no se va a conseguir, porque se tiene que buscar un equilibrio donde los actores que son propiedad y los actores que son inquilinos tengan una seguridad. Esta ley protege al inquilino, pero desprotege al propietario», señala Anna Puigdevall.
Agrega, además, que parte de la responsabilidad que le corresponde a la administración se está desviando al propietario lo que derivaría en que se «asuste» la inversión inmobiliaria que quiere seguridad jurídica y no especulación. «Como no se tengan muy claras las reglas de juego se podría dar un parón de inversión inmobiliaria, según que zonas», subraya la experta.
Adicionalmente, advierte que la rehabilitación de edificios se detendrá, especialmente, en aquellas comunidades donde se declaren zonas tensionadas. «Si se tiene el alquiler topado y este no se puede subir realmente, la parte de rehabilitación se va a perder muchísimo. Con lo cual vamos a tener un parque inmobiliario, que ya necesita bastante rehabilitación, aun menos rehabilitado», afirma.
De igual forma, la directora enfatiza que, contrario al imaginario de que el mercado inmobiliario se encuentra en manos de grandes tenedores, el 80% de los propietarios son pequeños propietarios y serán estos de los más afectados con la nueva ley. «La mayoría de los propietarios pequeños no quieren complicaciones, no están buscando rentabilidad, pero si una seguridad. Con las implicaciones de la nueva ley, y al no ser profesionales del sector, pueden asustarse y decidir poner su piso o vivienda a la venta, sacando oferta de alquiler del mercado», afirma la experta.
Lo anterior generaría un problema de oferta «penalizando» principalmente a aquellas personas que cuentan con menos recursos, pues los propietarios preferirán seleccionar a aquellos perfiles que representen un menor riesgo. «Creo que incluso la Administración tiene claro que hay que generar muchísima más vivienda de protección oficial y tener separada muy claramente cuál es la vivienda social, en la que hay personas que no van a poder pagar ni siquiera alquileres asequibles, por lo que tiene que darse una solución a estas personas, pero esto es responsabilidad de la Administración y es quien tiene que generar este tipo de viviendas», subraya Puigdevall.
Frente a la vivienda asequible, la directora señala que no puede cargarse en totalidad al sector privado, sino que tiene que establecerse una colaboración público-privada, así como «dejar crecer al mercado libre», pues en Barcelona, por ejemplo, con la obligatoriedad de la reserva del 30% a viviendas de protección oficial, al final no se ha generado ni vivienda de protección oficial ni vivienda libre. De hecho, con esta medida en los últimos años se han desarrollado solo 52 viviendas de protección oficial en la capital de Cataluña. «No se está resolviendo el problema y vuelven a aplicar una ley que sigue sin resolverlo», asevera Anna Puigdevall.
Finalmente, la directora señala que la AIC esta trabajando en pro del reconocimiento de los agentes inmobiliarios como figuras necesarias en «momentos de revuelta» como los actuales. Asimismo, la asociación tiene como objetivo a mediano plazo la incorporación de tecnología para aumentar la eficacia y la adaptabilidad a las nuevas necesidades del ciudadano.
«Tenemos que dejar de ser inmueble céntricos porque al final nos fijamos mucho en la propiedad y, en realidad, en lo que tenemos que fijarnos aún más es en el cliente. Lo importante no es vender un inmueble sino cubrir la necesidad de la persona que quiere acceder a una vivienda, ese es el gran cambio que se está haciendo en la formación del agente inmobiliario», concluye Puigdevall.




