
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la vida de los españoles. Así lo refleja el IV Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad, elaborado por la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), que concluye que dos de cada tres compradores han tenido que retrasar algún hito vital debido a las dificultades para acceder a una vivienda.
En concreto, el 65% de los encuestados afirma haber pospuesto decisiones importantes. Entre las más afectadas destacan la emancipación (32,3%) y la decisión de formar una familia (31,9%). El impacto es aún más acusado entre los jóvenes de 25 a 34 años, donde más de la mitad (52%) reconoce haber retrasado su independencia.
La percepción general es contundente: nueve de cada diez compradores consideran que hoy es más difícil acceder a una vivienda que en la generación de sus padres. El 71,5% afirma que la situación es «mucho más difícil» y un 18,4% cree que es «algo más difícil». Entre la Generación Z, la percepción se intensifica todavía más, con un 81% que asegura que la compra de vivienda es notablemente más complicada que antes.
Más intención de compra, pero con expectativas ajustadas a un mercado tensionado
Pese a este escenario, el interés por adquirir vivienda no se frena. El estudio revela que el 36,8% de los españoles tiene intención de compra, frente al 32,5% del año anterior. Entre los jóvenes de 25 a 34 años, la cifra se dispara hasta el 50,3%, lo que confirma que la demanda se mantiene especialmente activa en los segmentos más jóvenes. Sin embargo, los compradores están adaptando sus planes a la realidad del mercado. El presupuesto medio previsto para la compra asciende a 206.257 euros, un 18% más que hace dos años. Aun así, este incremento convive con una reducción del tamaño de la vivienda buscada: aunque el 45,5% sigue optando por pisos de tres dormitorios, los de dos habitaciones han ganado protagonismo, pasando del 27% en 2024 al 33,2% en 2026.
Por territorios, los presupuestos más altos se concentran en País Vasco, Comunidad de Madrid, Navarra y Cataluña, mientras que Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha presentan las cifras más bajas.
El informe pone el foco en las medidas que la ciudadanía considera prioritarias para mejorar el acceso a la vivienda. La principal demanda es reducir impuestos y gastos asociados a la compra, algo señalado por el 52% de los encuestados. Muy cerca se sitúa la necesidad de aumentar los salarios en línea con el precio de la vivienda, con un 51%. Además, el 44% de los participantes reclama mejorar las condiciones de financiación, ya sea mediante la reducción de tipos de interés o facilitando hipotecas con mayor cobertura, como el 90% o incluso el 100% del valor del inmueble.
En este contexto, la hipoteca fija se consolida como la opción preferida, elegida por el 68% de los compradores. Entre los jóvenes de 25 a 34 años, esta preferencia sube hasta el 77%, reflejando la búsqueda de estabilidad frente a la incertidumbre económica. La hipoteca variable, en cambio, gana algo de terreno entre los compradores de mayor edad. También crece el interés por los avales públicos, aunque su conocimiento sigue siendo limitado: solo el 27% de la población dice conocerlos, pero casi un 30% se plantea solicitarlos. Entre los menores de 34 años, este porcentaje se eleva hasta el 49%.
En palabras de Lorena Zenklussen, directora de financiación hipotecaria en UCI, «el acceso a la vivienda se ha convertido en una cuestión estructural». Añade que los jóvenes «ajustan expectativas y elevan presupuestos en un contexto más complejo que el de generaciones anteriores», destacando el papel clave de la financiación y la búsqueda de estabilidad.
Sostenibilidad, reformas y el peso del confort en el hogar
Más allá del acceso a la compra, el informe también analiza la importancia creciente de la sostenibilidad en el hogar. Para el 17,7% de los españoles, la eficiencia energética ya es un requisito fundamental, mientras que un 58,7% la tiene en cuenta aunque no sea determinante. El impacto económico es clave en esta percepción: nueve de cada diez hogares creen que la eficiencia energética influye directamente en la factura mensual. De hecho, el 79% estaría dispuesto a pagar más por una vivienda sostenible, con un incremento medio estimado del 8,5%, equivalente a unos 18.955 euros en una vivienda tipo. El estudio incorpora además el concepto de confort térmico. Solo el 54% de los encuestados afirma disfrutar de una temperatura adecuada en su vivienda de forma habitual, mientras que el 46,4% reconoce no conseguirlo de manera constante.
En cuanto a reformas, el 87,3% de los españoles se muestra dispuesto a invertir en mejoras de eficiencia energética, con un gasto medio previsto de 12.258 euros. El ahorro en la factura (77%) y el confort térmico (70,3%) son los principales motivos para acometer estas obras. Sin embargo, la financiación vuelve a ser clave: el 41,7% recurriría a un préstamo para afrontarlas.
En este sentido, Laura Visier, directora de Rehabilitación en UCI, subraya que existe «una elevada disposición a mejorar la eficiencia de las viviendas», pero que el coste inicial y la falta de información siguen frenando muchas actuaciones. También destaca que la financiación puede ser clave para facilitar acuerdos y repartir el esfuerzo económico en el tiempo.


