
La ciudad de Sevilla suma un nuevo movimiento de gran calado en su mercado inmobiliario. La cotizada Insur y la familia Cosentino han adquirido a Inversiones Inmobiliarias Canvives, sociedad participada por Blackstone y Banco Santander, más de 40.000 metros cuadrados de edificabilidad residencial en los antiguos terrenos de la fábrica textil Hytasal, como publica El Conciso. La operación se ha realizado a través de la sociedad Hytasa Living, vinculada a directivos del proyecto y con presencia de representantes del entorno empresarial de ambas partes.
La compra se enmarca en una de las escasas oportunidades de suelo residencial dentro del casco urbano sevillano, donde la disponibilidad es cada vez más limitada. El objetivo es transformar un antiguo enclave industrial en un nuevo desarrollo urbano con vivienda, servicios y espacios modernizados. La operación se ha cerrado tras meses de trabajo societario y planificación previa.
Un gran proyecto residencial para el sur de Sevilla
El plan urbanístico impulsado por Insur contempla la construcción de tres edificios que sumarán un total de 436 viviendas. Estas edificaciones tendrán diferentes alturas, con inmuebles de 3, 10 y hasta 28 plantas, siendo este último el más emblemático del conjunto proyectado. El desarrollo se levantará sobre el suelo que ocupaba la antigua fábrica Hytasal, en el sur de Sevilla. Según el planeamiento vigente, este tipo de alturas está permitido dentro del Plan Especial de Reforma Interior aprobado para la zona, lo que hace viable la configuración vertical del proyecto.
La actuación supondrá la demolición de varias naves industriales que no cuentan con protección patrimonial. Sin embargo, se respetará la nave diseñada por el arquitecto Aníbal González, situada en una parcela anexa y con uso terciario, lo que introduce un elemento de conservación dentro de la transformación del entorno.
Antes de cerrar la compra, Insur había comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la creación de vehículos societarios específicos para gestionar la adquisición. Estas sociedades, IDS Hytasa Living e IDS Hytasa Residencial, se diseñaron para canalizar la compra de varias parcelas dentro del ámbito de Hytasal.
Un conflicto legal que complica el futuro del suelo
La operación no está exenta de controversia, como recoge dicho medio. La empresa Osprey, vinculada a suelos terciarios en la misma zona, sostiene que los compromisos de urbanización del sector no se han cumplido en su totalidad. Esta compañía adquirió aproximadamente 40.000 metros cuadrados de suelo durante el proceso concursal de Hytasal en 2022.
Osprey defiende que el desarrollo urbanístico del conjunto debía haberse ejecutado hace años, tal y como se estableció en acuerdos previos vinculados a la cesión de aprovechamientos urbanísticos. Según su posición, la falta de urbanización impide desarrollar plenamente sus terrenos, lo que ha llevado el conflicto a los tribunales. La compañía ha presentado una demanda contra la sociedad vinculada a Blackstone y Banco Santander, a la que reclama el cumplimiento del compromiso de urbanización del sector. Alternativamente, solicita la devolución de parte de los derechos de propiedad o una compensación económica que supera los 20 millones de euros.
Osprey también sostiene que el Ayuntamiento de Sevilla debería revisar la situación urbanística del ámbito si no se cumplen las obligaciones pactadas. El conflicto añade incertidumbre a un proyecto que, pese a su potencial transformador, depende de la resolución de un pleito de gran complejidad económica y jurídica. En este contexto, el desarrollo de Hytasal se convierte en un caso representativo de los retos del urbanismo en suelos industriales reconvertidos. La combinación de grandes inversiones, escasez de suelo y disputas legales marca el ritmo de una operación que podría redefinir una parte importante del sur de la capital andaluza.

