
España podría sumar 14.700 millones de euros a su PIB, lo que equivale a un 1%, si moviliza la inversión necesaria para desarrollar 80.000 viviendas asequibles, según el informe The Living Property Telescope de EY-Parthenon. Este estudio resalta que la vivienda no es solo un desafío social, sino también una oportunidad económica estratégica para la próxima década. La falta de viviendas asequibles tensiona especialmente las grandes ciudades del país.
Desde 2015, España acumula un déficit de 870.000 viviendas, y se prevé que esta brecha aumente en 700.000 unidades si no se activan nuevos desarrollos y se agilizan los procesos urbanísticos, indican. Para cubrir la demanda, sería necesario alcanzar una producción de 130.000 viviendas anuales durante los próximos 15 años. Sin embargo, la oferta prevista para los próximos cinco años, de 830.000 unidades, cubrirá apenas la mitad de la demanda estimada, explican.
Impacto en empleo y fiscalidad
Del total de la oferta proyectada, 650.000 viviendas serán convencionales, 80.000 asequibles, 30.000 flexibles, 20.000 residencias de estudiantes y 50.000 de tipologías emergentes. Las iniciativas público-privadas avanzan con 30.000 viviendas en desarrollo, aunque su expansión se ve limitada por la escasez de suelo y la lentitud administrativa. Javier García-Mateo, socio de EY España, señala que la vivienda asequible es un motor de inversión y empleo, pero requiere eliminar barreras regulatorias para atender la demanda real.
El desarrollo de vivienda asequible podría crear 55.000 empleos directos e indirectos y generar 4.600 millones de euros adicionales en recaudación fiscal. Si se cubriera la necesidad total de vivienda, se podría incrementar el PIB en un 10%, con 600.000 empleos nuevos y 50.000 millones de euros en ingresos públicos. Madrid, Cataluña y Andalucía concentrarían gran parte del impacto económico, sumando hasta 84.000 millones de euros al PIB conjunto.
Un mercado en tensión
Comprar una vivienda en España requiere hoy 7,3 años de ingresos anuales, frente a 4,2 años hace tres décadas, superando los 10 años en Madrid y Barcelona. El alquiler ha subido un 26% en dos años, y la oferta ha caído un 84% desde 2020, dejando solo al 27% de los menores de 30 años con posibilidad de acceder a una vivienda propia, según los datos de EY.
Además, el parque residencial está envejecido. Casi la mitad de las viviendas tiene más de 40 años y más del 80% presenta baja eficiencia energética.





