
Castilla-La Mancha se enfrenta a un desafío importante en el ámbito de la vivienda. Según los constructores, la región necesitará aproximadamente 40.000 viviendas en los próximos cuatro años para atender la demanda creciente. Manuel Carmona, presidente de la Federación Regional de Empresas Constructoras de Castilla-La Mancha (Fereco), explicó a EFE que la comunidad ya ha superado los visados de obra nueva previstos en 2023 dentro del Plan 10.000.
Actualmente, en España se construyen alrededor de 100.000 viviendas al año, mientras que el Banco de España estima la creación de 240.000 nuevos hogares anualmente. En Castilla-La Mancha, un estudio del BBVA proyecta la creación de unos 10.000 hogares al año en 2025 y 2026. Carmona advierte que, aunque se tomen medidas ahora, sus efectos en el mercado no serán visibles hasta dentro de dos o tres años.
Soluciones y obstáculos para aumentar la oferta
El sector propone varias medidas para cubrir esta demanda. Entre ellas, destaca la necesidad de poner suelo disponible para los promotores y establecer ayudas tanto para la promoción como para los compradores, especialmente los jóvenes. «Hay compradores jóvenes que pueden afrontar una hipoteca, pero necesitan apoyo en la entrada», señaló Carmona, subrayando la importancia de facilitar el acceso inicial a la vivienda.
Los costos de construcción han aumentado significativamente tras la pandemia y la guerra de Ucrania, afectando materiales como acero, cerámica y cristal, que duplicaron su precio durante 2022 y 2023. Carmona también destacó que los precios de licitación deben actualizarse a la realidad del mercado para garantizar la rentabilidad de las empresas, incluso en colaboración público-privada.
Aunque algunas iniciativas ya están en marcha, como el Plan 10.000, que superó sus previsiones en 2023, otras medidas como el Plan Nacional de Vivienda tardarán más en materializarse. Las áreas con mayor demanda se concentran en las cinco capitales de provincia y los corredores del Henares y la Sagra, aunque Carmona recalcó que también hay necesidad en municipios de más de 10.000 habitantes, que no siempre reciben ayudas suficientes.
Otro desafío importante es la falta de mano de obra y la lentitud en la concesión de licencias urbanísticas. Carmona indicó que será imposible cubrir toda la demanda sin trabajadores disponibles y destacó que el sector se está modernizando y digitalizando para atraer talento joven. También reconoció que la Ley de Simplificación Administrativa de Castilla-La Mancha ha comenzado a agilizar algunos procesos, pero apremió a seguir acelerando los trámites para atender con éxito la creciente necesidad de vivienda.




