¿Qué temas trata esta noticia?

Repaso a dos segmentos: asequible y obra nueva. Durante 2025, el número de iniciativas vinculadas a vivienda asequible ha avanzado de forma relevante, especialmente en proyectos promovidos bajo esquemas de colaboración público-privada y en desarrollos destinados al alquiler a largo plazo. «La inversión ha sido más selectiva, priorizando proyectos con un marco regulatorio claro y con escalabilidad operativa«, explica Roberto Campos, director General en Avintia Inmobiliaria.
El mercado asequible ha pasado de ser un tema coyuntural a una prioridad estructural dentro del sector inmobiliario. «Cada vez más compañías lo incorporan a su estrategia no solo por responsabilidad social, sino porque representa una oportunidad de crecimiento estable y a largo plazo».
Para 2026, el profesional prevé un «crecimiento más ordenado, con mayor volumen de proyectos en fase de ejecución». En este sentido, recuerda que es importante que las administraciones mantengan una hoja de ruta estable, ya que esta tipología requiere horizontes largos y certidumbre para atraer capital y activar suelo. «Contar con producto especializado será la clave este nuevo año y se convertirá en modelo constructivo común en los siguientes», avanza el directivo.
A la hora de acceder a este tipo de vivienda, «los principales obstáculos siguen siendo la falta de oferta suficiente, el acceso a financiación y, en algunos casos, la escasez de suelo finalista destinado específicamente a vivienda asequible». El gran reto del segmento es «escalar el modelo sin perder calidad ni viabilidad económica y apostar por vivienda industrializada». La demanda es estructural, pero la respuesta debe ser sostenida en el tiempo, con colaboración real entre sector público y privado y con una visión a largo plazo.
Algo similar ocurre en el segmento de obra nueva, también preocupado actualmente «incrementar la oferta en un entorno de alta demanda sin comprometer la viabilidad económica de los proyectos». Para conseguirlo, Campos avanza que será imprescindible acelerar los desarrollos urbanísticos, reducir la incertidumbre regulatoria, fomentar la colaboración público-privada y -de nuevo- incorporar la industrialización.

Desde su perspectiva, el 2025 inmobiliario ha sido un año de ajuste y consolidación: «menos euforia, más análisis y mayor foco en proyectos bien estructurados y sostenibles en el tiempo». Si pudiera pedir un deseo para el real estate español de cara a 2026, pediría «mayor seguridad jurídica y agilidad administrativa». Con esas dos variables alineadas, Campos cree que el sector puede «multiplicar su capacidad de generar vivienda».
¿Qué precios y qué margenes contempla el mercado «asequible»?
La vivienda asequible se mueve en rangos muy vinculados a los ingresos medios de los hogares y al contexto territorial. En alquiler, generalmente son precios que permiten no superar el 30–35% del esfuerzo financiero del inquilino, con rentas que, según la ubicación, se sitúan sensiblemente por debajo del mercado libre.
Por su parte, en este segmento, los márgenes son «necesariamente ajustados», lo que obliga a una gestión muy eficiente del proyecto. Los factores que más inciden en la viabilidad son los costes de construcción, el precio del suelo, la fiscalidad y los plazos administrativos, así que la industrialización, la optimización de procesos y la colaboración con las administraciones son palancas clave para hacer sostenibles este tipo de desarrollos, detalla Campos.
¿Cómo es la demanda de la vivienda asequible?
La demanda se centra en viviendas funcionales, bien diseñadas y eficientes, más que en grandes superficies. En cuanto a tipologías, las más solicitadas son de uno y dos dormitorios, con espacios optimizados, buena conectividad y servicios cercanos».
Por su parte, las industrializadas «cada vez son más conocidas y demandadas por la calidad de sus acabados y por su eficiencia». De hecho, permiten ahorrar en consumos de hasta un 30%, reduciendo significativamente las emisiones de CO2, y ahorrar tiempos y costes garantizando la máxima calidad, recuerda el directivo.
A nivel perfil, el mayor volumen de demanda proviene de jóvenes, familias en etapas iniciales y trabajadores con ingresos medios que no pueden acceder al mercado libre, pero que tampoco cumplen siempre los requisitos de la vivienda protegida tradicional.
¿Cómo influyen los cambios normativos?
Los marcos normativos que facilitan la cesión de suelo, los derechos de superficie y los incentivos fiscales han sido determinantes para activar proyectos. No obstante, «sigue existiendo una gran disparidad entre territorios«, alerta Campos.
De cara a 2026, el profesional cree que el sector necesita mayor homogeneidad regulatoria y una simplificación de los procesos urbanísticos para acelerar la puesta en carga de nueva vivienda asequible. El plan estatal de vivienda 2026-2030 supondrá un revulsivo para el desarrollo de vivienda en aquellas zonas donde la rentabilidad hoy no es la adecuada.
¿Cómo se está desarrollando el sector en España?
Aunque «España ha llegado más tarde que otros países europeos al desarrollo de un parque estable de vivienda asequible en alquiler» Campos es positivo. El profesional considera que en los últimos años se han dado pasos importantes y el aprendizaje está siendo rápido.
«España ha llegado más tarde que otros países europeos al desarrollo de un parque estable de vivienda asequible en alquiler. Sin embargo, en los últimos años se han dado pasos importantes y el aprendizaje está siendo rápido»
Roberto Campos (Avintia Inmobiliaria)
Si se consolidan los marcos de colaboración y se profesionaliza aún más la gestión, España tiene margen para converger con modelos más maduros del entorno europeo. De nuevo, el plan estatal de vivienda 2026-2030 será clave en el desarrollo de vivienda.
¿Cómo evoluciona el precio de la vivienda de obra nueva?
En el mercado de obra nueva, en 2025 el precio ha mantenido una «clara tendencia alcista«, impulsada fundamentalmente por la escasez de producto disponible, el encarecimiento acumulado de los costes y una demanda que sigue superando ampliamente a la oferta en los principales mercados, señala Campos.
Para 2026, «esperamos una evolución más contenida». El directivo cree que los precios seguirán tensionados, pero con incrementos más moderados y muy desiguales según ubicación y tipología. La capacidad de absorción del mercado marcará el ritmo y se impondrá una mayor racionalidad en la fijación de precios. En este contexto, «el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 supondrá un revulsivo para el desarrollo de vivienda en aquellas zonas donde la rentabilidad hoy no es la adecuada».
¿Cómo se comporta la demanda de obra nueva?
En 2025, la demanda de obra nueva ha sido especialmente sólida en vivienda de primera residencia, con un claro protagonismo de tipologías medias, bien distribuidas y con eficiencia energética. En términos de ubicación, las áreas metropolitanas de grandes ciudades han concentrado la mayor actividad, seguidas de determinados enclaves de costa con demanda nacional e internacional.
De cara a 2026 prevemos una demanda estable, más selectiva y muy enfocada en producto bien ubicado y alineado con las capacidades reales del comprador. El alquiler institucional y el BTR seguirán ganando peso frente a la compra tradicional en determinados segmentos.
¿Qué tal los costes de construcción y materias primas?
En 2025 los costes de construcción han tendido a estabilizarse tras los fuertes incrementos de ejercicios anteriores, aunque se mantienen en niveles elevados. Aunque las materias primas han mostrado una evolución más contenida, Campos recuerda que los costes laborales y la escasez de mano de obra cualificada siguen presionando los presupuestos.
Para 2026, el director general de Avintia espera «una evolución más predecible, sin grandes sobresaltos», e insiste: para proteger la viabilidad de las promociones, la eficiencia constructiva y la industrialización seguirán siendo determinantes.
¿Qué tendencias destacan en el mercado de obra nueva?
Mayor peso del alquiler profesionalizado, incremento de proyectos de vivienda asequible, foco en sostenibilidad y eficiencia energética, y una creciente industrialización de los procesos constructivos. Campos cree que estas son las tendencias que han marcado 2025 y seguirán consolidándose en 2026.
«Veremos un sector más técnico, más colaborativo y orientado a modelos de largo plazo, donde la gestión del activo y la calidad del producto serán tan relevantes como la propia promoción».


