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Blackstone refinancia hasta 2036 la deuda de 3.100 millones vinculada a los activos tóxicos del Popular

Convierte parte de la deuda en préstamos participativos y refuerza su posición como principal acreedor para mantener la compañía en marcha.

Redacción Brainsre
Blackstone refinancia hasta 2036 la deuda de 3.100 millones vinculada a los activos tóxicos del Popular
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Blackstone ha activado una serie de medidas financieras para garantizar la continuidad de la sociedad que concentra los activos inmobiliarios problemáticos procedentes del Banco Popular. La compañía ha llevado a cabo una doble operación que le permite transformar parte de la deuda existente y ampliar el plazo de devolución de unos 3.124 millones de euros hasta el año 2036, como recoge Cinco Días.

Los movimientos se reflejan en las cuentas correspondientes a 2025 de Project Quasar Investment 2017 y de sus sociedades dependientes, depositadas recientemente en el Registro Mercantil. En su informe de auditoría, Deloitte considera que la empresa mantiene el principio de negocio en funcionamiento y evita entrar en una situación que pudiera derivar en su disolución.

Un origen ligado a la venta de los activos del Popular

El nacimiento de Quasar está relacionado con la decisión de Santander de desprenderse de una gran cartera de activos tóxicos heredados tras la adquisición del Popular en 2017. En 2018, el banco y Blackstone crearon esta estructura empresarial para gestionar esos activos, con el fondo estadounidense como propietario del 51% y Santander manteniendo el 49% restante. La cartera incluía inmuebles adjudicados, participaciones en compañías inmobiliarias, créditos impagados con garantías inmobiliarias y la plataforma Aliseda, encargada de administrar estos activos. El valor contable inicial de los activos alcanzaba los 30.000 millones de euros, aunque su valoración real se situó en 10.261 millones.

Para financiar la operación, la sociedad inmobiliaria asumió un préstamo sindicado que llegó a superar los 7.300 millones de euros. Con el paso de los años, la evolución de los activos y las pérdidas acumuladas obligaron a realizar ajustes para reforzar la estructura financiera del grupo. Las cuentas de Quasar muestran que la compañía cerró 2025 con un patrimonio neto negativo de 93 millones de euros. Esta situación, al situar el patrimonio por debajo de la mitad del capital social, podía generar una causa legal de disolución si no se adoptaban medidas correctoras.

Blackstone refinancia hasta 2036 la deuda de 3.100 millones vinculada a los activos tóxicos del Popular

En el caso de Project Quasar Holdco, una de las principales filiales del grupo, el patrimonio negativo alcanzaba los 672 millones de euros. Para afrontar este escenario, la sociedad acordó con Aliseda, otra empresa vinculada a Blackstone, convertir 1.198 millones de euros de deuda en un préstamo participativo. Esta operación permitió modificar la consideración mercantil de esa deuda y mejorar la situación patrimonial de la compañía. De esta forma, Quasar pudo mantener una estructura que evita, por ahora, la aplicación de las medidas asociadas a una situación de desequilibrio patrimonial.

Pérdidas millonarias y una refinanciación a largo plazo

La complicada evolución financiera de Quasar se explica en buena parte por las pérdidas acumuladas de Project Quasar Holdco, que ascienden a 3.217 millones de euros. Solo durante 2025, la filial registró números rojos de 311,7 millones de euros. Entre las principales causas de esas pérdidas se encuentran los deterioros aplicados sobre los activos, que supusieron 178 millones de euros, y los gastos financieros derivados del pago de los préstamos, que alcanzaron los 140,2 millones. Estos costes han presionado las cuentas de la compañía durante los últimos ejercicios.

La segunda gran actuación realizada por Blackstone ha sido la refinanciación de la deuda pendiente. En 2025, Quasar acumulaba unos 3.300 millones de euros de deuda con Aliseda como principal acreedor, con un vencimiento previsto inicialmente para marzo de 2026. Después de una breve extensión del plazo, en abril de 2026 se acordó ampliar el vencimiento hasta 2036. En esta nueva estructura financiera, Blackstone pasa a tener un papel todavía más relevante como prestamista y aumenta su posición como principal acreedor del grupo. Según la documentación presentada, parte de la deuda adquirió carácter subordinado frente al resto de acreedores. Además, Blackstone se comprometió a adoptar las medidas necesarias para apoyar al grupo en caso de que fuera necesario, incluyendo la posibilidad de convertir parte de esa deuda en préstamos participativos.

Deloitte recoge en su informe que, tras estas operaciones, los administradores han preparado las cuentas bajo el principio de empresa en funcionamiento. Esto supone que consideran que la compañía cuenta con mecanismos suficientes para continuar desarrollando su actividad. El fondo estadounidense también protagonizó otro cambio relevante en 2026 al hacerse con el 100% de Quasar después de adquirir la participación que mantenía Santander. El banco había reducido a cero el valor contable de esa inversión en sus propias cuentas antes de abandonar definitivamente el accionariado.

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