InicioOpiniónAndalucía y e...

Andalucía y el alojamiento flexible: una relación natural que seguirá ganando fuerza

Carlos Pérez-Lanzac, fundador de Vitur, analiza las claves del éxito del mercado del alojamiento flexible en Andalucía.

VITUR PEREZ LANZAC 1

Siempre he pensado que Andalucía tiene un imán especial. Pocas regiones en Europa combinan con tanta naturalidad calidad de vida, clima, infraestructuras, conectividad, cultura, gastronomía y un patrimonio turístico único. Esa mezcla explica por qué el alojamiento flexible -en todas sus modalidades híbridas entre la residencia tradicional y el hotel- ha encontrado aquí uno de los ecosistemas más sólidos y prometedores del continente.

Andalucía reúne dos condiciones que no siempre confluyen en un mismo territorio: un marco normativo claro y estable que atrae inversión y, al mismo tiempo, una geografía versátil capaz de albergar perfiles muy distintos de usuarios de soluciones flex. Desde el Senior Living, con oportunidades evidentes en la Costa del Sol gracias a sus infraestructuras sanitarias y su excelente conexión, hasta los Serviced Apartments, que hoy viven una fase de consolidación y han reactivado la inversión urbana, pasando por las Branded Residences vinculadas a villas de lujo o complejos residenciales de segunda y tercera residencia. Andalucía es, sencillamente, un mapa donde todos estos modelos no solo caben, sino que prosperan.

Málaga, Marbella, Sotogrande, Estepona, Sierra Nevada, La Herradura, Punta Umbría, El Rompido, Novo Sancti Petri, Tarifa o Cabo de Gata son ejemplos de destinos que han sabido interpretar esta tendencia antes que otros territorios. No compiten entre sí: se complementan. Y eso explica por qué Andalucía ha pasado de observar la evolución del alojamiento flexible a liderarla.

Los datos lo confirman. Andalucía registró 44 millones de pernoctaciones en 2024 a través de plataformas de corta estancia, situándose por segundo año consecutivo como la región más demandada de Europa, por encima de la Costa Azul o Croacia. Este volumen no es fruto de una moda pasajera, sino la prueba de que aquí existe un mercado maduro, con demanda real, creciente y diversificada. En paralelo, la comunidad superó los 36 millones de visitantes en 2024, con previsión de alcanzar 37 millones en 2025, cifras que solo son posibles gracias a una oferta alojativa versátil y de calidad que permite absorber este volumen sin tensionar el territorio.

El dato clave, sin embargo, está en el reparto: más del 75% de la oferta extrahotelera se concentra en municipios de costa y de menos de 50.000 habitantes, donde el impacto económico y la creación de riqueza son especialmente significativos.

En España, el «stock» del alojamiento flexible se ha multiplicado por cinco desde 2020 y podría volver a triplicarse antes de 2028. Y todas las grandes marcas internacionales miran hacia Andalucía con un objetivo claro: «poner la bandera» en la región. Los proyectos de alto nivel se están implantando en nuestras ciudades y zonas costeras de forma acelerada, desde apartahoteles y Serviced Apartments en áreas urbanas hasta Branded Residences de lujo impulsadas por cadenas hoteleras internacionales de 5*, que pronto se expandirán a nuevas categorías.

Nada de esto sería posible sin una regulación adecuada. El Decreto 31/2024 de Viviendas y Apartamentos Turísticos ha supuesto un punto de inflexión. No solo aporta garantías y estabilidad a los modelos de negocio ya consolidados, sino que ha logrado algo inusual: el consenso unánime de hoteleros, plataformas y sector profesional. Es, hoy, la normativa más avanzada de Europa. Esta regulación permite ordenar, profesionalizar y dar seguridad jurídica a actividades que son esenciales y estructurales en Andalucía, desde el turismo residencial hasta las Branded Residences o las soluciones híbridas para estancias flexibles.

Este marco también está facilitando la llegada de inversión internacional. En algunos destinos de costa, más del 90% de las nuevas promociones están vinculadas a turismo residencial internacional, un fenómeno que exige reglas claras para mantener un equilibrio adecuado entre actividad económica, convivencia y sostenibilidad territorial.

La realidad es que estamos ante un mercado con músculo, donde la oferta ya no se limita a propietarios individuales. Hoy conviven operadores especializados, marcas globales, modelos híbridos y estrategias más elaboradas que buscan algo más que ocupar noches: buscan aportar valor al destino. Hablamos de huéspedes que ya no encajan en la categoría tradicional del turista vacacional: profesionales en movilidad, trabajadores híbridos, nómadas digitales, familias en transición o visitantes de larga duración que combinan vida, trabajo y ocio.

La clave está en entender que el alojamiento flexible no puede gestionarse desde la improvisación. La profesionalización ya no es un atributo diferencial: es el mínimo exigible. Y Andalucía ha comprendido esta realidad antes que otros destinos porque forma parte de su identidad turística y residencial. La región se ha convertido en un destino donde convergen turismo, innovación, movilidad internacional y calidad de vida. Y el alojamiento flexible se ha consolidado como la solución que permite absorber el nuevo perfil de visitante que no solo viene, sino que vive temporadas aquí.

Mirando hacia los próximos años, veremos una moderación del ritmo turístico, pero no señales de recesión. Según la European Travel Commission, aumentarán los viajes intraeuropeos y las rutas más cortas. En ese contexto, Andalucía seguirá liderando la atracción de demanda en España y ocupará un papel destacado en Europa. No solo porque los números lo respalden, sino porque hay algo que no se puede copiar: su equilibrio natural entre calidad de vida, atractivo turístico y capacidad de adaptación.

Y si algo define al alojamiento flexible es, precisamente, la capacidad de adaptarse. Andalucía, una vez más, demuestra que sabe hacerlo mejor que nadie.

Artículo de opinión firmado por Carlos Pérez-Lanzac, fundador de Vitur

B-Exclusivas

Últimas Noticias