
España refuerza su posición entre los mercados inmobiliarios más transparentes del mundo. El país ocupa el puesto 16 de los 88 analizados en la edición de 2026 del Global Real Estate Transparency Index (Greti), una clasificación elaborada por JLL y LaSalle Research que evalúa la claridad y la disponibilidad de información en el sector inmobiliario a escala internacional.
El resultado supone una mejora de dos posiciones respecto a la edición anterior y permite a España mantenerse en el grupo de mercados considerados «Transparent». Con una puntuación de 2,01 sobre 5, el mercado español se sitúa por delante de otros como Dubái, Suiza, Polonia e Italia. El índice utiliza una escala inversa, por lo que una puntuación más baja indica un mayor grado de transparencia. En este sistema, el valor 1 representa la transparencia total, mientras que el 5 corresponde al nivel máximo de opacidad.
La transparencia, un factor clave para atraer inversión
El Greti alcanza en 2026 su decimocuarta edición desde que se puso en marcha en 1999. En esta ocasión, el estudio examina 88 países y 146 mercados urbanos mediante indicadores cuantitativos y datos recopilados por los equipos de JLL y LaSalle en los distintos territorios. La clasificación permite conocer hasta qué punto los inversores pueden acceder a información fiable para analizar las oportunidades y los riesgos de un mercado. En este sentido, la posición de España refleja su permanencia entre los destinos inmobiliarios con un nivel de transparencia consolidado, aunque todavía alejado de la puntuación que correspondería a un mercado completamente transparente.
La importancia de este aspecto también se aprecia en la distribución de la inversión internacional. Los mercados incluidos en las categorías «Transparent» y «Highly Transparent» concentran más del 98% del capital inmobiliario mundial, una proporción que muestra la estrecha relación entre el acceso a la información, la profundidad de los mercados y su capacidad para atraer inversiones. No obstante, el informe señala que la transparencia inmobiliaria ya no depende únicamente de la información tradicional sobre propiedades y operaciones. La aparición de nuevos tipos de activos, la evolución de la financiación y el peso creciente de la energía y la tecnología están ampliando los aspectos que los inversores necesitan conocer antes de tomar decisiones.
Nuevos retos: activos alternativos, energía e inteligencia artificial
Uno de los cambios destacados en el informe es el crecimiento de los activos inmobiliarios alternativos, que incluyen segmentos distintos de los más tradicionales. Estas inversiones representan actualmente alrededor del 20% del volumen inmobiliario global, aproximadamente el doble que hace diez años, aunque la información disponible sobre varias de estas actividades continúa siendo limitada.
La energía se ha convertido en otro elemento determinante para el sector. La capacidad de garantizar un suministro estable y asumir su coste influye cada vez más en la elección de ubicaciones y en la viabilidad de los proyectos inmobiliarios, especialmente en un escenario en el que la transición energética moviliza grandes cantidades de capital. Según los datos recogidos en el Greti 2026, la inversión mundial relacionada con la transición energética alcanzó los 2,3 billones de dólares en 2025. Esta cifra refleja la dimensión económica de un proceso que también afecta a las decisiones inmobiliarias y que aumenta la necesidad de disponer de información clara sobre los sistemas energéticos y sus costes.
La financiación es otro de los ámbitos en transformación. En el mercado de deuda inmobiliaria participan cada vez más perfiles, entre ellos bancos, aseguradoras, fondos especializados en deuda y proveedores de crédito privado, una diversificación que está contribuyendo a ampliar la información disponible para los inversores. Sin embargo, el sector sigue presentando dificultades para reunir todos esos datos en un mismo lugar. La fragmentación del mercado y la falta de una base de datos centralizada continúan siendo obstáculos para obtener una visión completa de las operaciones y de los riesgos asociados a la financiación inmobiliaria.
La inteligencia artificial también está modificando el funcionamiento del sector y las exigencias de transparencia. Más del 90% de los inversores y ocupantes consultados utiliza ya herramientas basadas en esta tecnología, cuya expansión abre nuevas posibilidades, pero también plantea interrogantes sobre la seguridad y la evolución del mercado. Entre los riesgos identificados para los próximos tres a cinco años figuran la ciberseguridad y la incertidumbre sobre cómo puede cambiar la demanda futura de espacios inmobiliarios como consecuencia de la IA. Estos factores obligan a prestar atención no solo a las oportunidades tecnológicas, sino también a sus posibles efectos sobre el valor y el uso de los activos.
Por último, el informe apunta a que determinados cambios regulatorios podrían facilitar la entrada de nuevos perfiles de inversores en el mercado inmobiliario. Estas modificaciones podrían impulsar más de 800.000 millones de dólares en nuevas asignaciones al sector hasta 2030, una perspectiva que refuerza la importancia de contar con mercados accesibles y con información suficiente para evaluar las inversiones.


