
La política de vivienda se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de las próximas elecciones municipales en Francia. En ciudades con algunos de los precios inmobiliarios más elevados de Europa, como París, Niza o Biarritz, el debate gira en torno a cómo frenar el encarecimiento del alquiler y garantizar viviendas accesibles para los residentes.
El aumento del precio por metro cuadrado y la dificultad para encontrar alquileres asequibles han colocado esta cuestión en el centro de la agenda política. A ello se suma el crecimiento de los pisos turísticos, que muchos consideran un factor clave en la reducción del número de viviendas disponibles para quienes viven en estas ciudades. París representa el ejemplo más claro de esta situación. A comienzos de 2026, el precio medio del metro cuadrado en la capital francesa alcanzaba los 9.827 euros, tras subir un 20,7% en apenas dos años.
Este incremento se ha traducido en una pérdida progresiva de habitantes. Entre 2012 y 2023, la ciudad perdió alrededor de 137.000 residentes, lo que equivale a un descenso del 5,8% de su población. La caída ha sido especialmente visible en los barrios más exclusivos. En el VII distrito, donde se encuentra la Torre Eiffel y los precios rondan los 14.000 euros por metro cuadrado, la población se ha reducido cerca de un 16% en ese mismo periodo.
Limitaciones al alquiler y dificultades para controlar el mercado
Para tratar de contener la escalada de precios, Francia ha puesto en marcha diferentes mecanismos de regulación. Uno de ellos es el sistema de ‘zonas tensionadas’, que actualmente abarca 1.434 municipios de los cerca de 35.000 que tiene el país. En estas áreas, donde la demanda de vivienda supera claramente a la oferta, los propietarios solo pueden subir el alquiler conforme al índice de inflación cuando cambian de inquilino o se renueva el contrato. El objetivo es evitar incrementos bruscos que expulsen a los residentes habituales.
Otra herramienta es el llamado sistema de alquileres ‘encuadrados’. Esta medida, que se aplica en París desde 2019 y se ha extendido de forma experimental a 69 ciudades, permite obligar a reducir el precio cuando supera en más del 20% el valor de referencia del mercado en esa zona. Sin embargo, la eficacia de estas medidas ha sido limitada. Muchos propietarios han optado por destinar sus viviendas al alquiler turístico, un negocio que suele ofrecer mayores beneficios que los contratos tradicionales.
Propuestas enfrentadas sobre viviendas sociales
Las distintas candidaturas a la alcaldía de París plantean soluciones muy diferentes. El candidato socialista Olivier Grégoire propone crear una «brigada de protección de la vivienda» destinada a perseguir los miles de pisos turísticos ilegales que siguen operando en la ciudad. Su programa también contempla la construcción de 60.000 nuevas viviendas de gestión pública. La mitad estaría destinada a personas con muy bajos ingresos y la otra mitad ofrecería alquileres al menos un 25% más baratos que los del mercado.
Por su parte, la candidata de la derecha Rachida Dati plantea un enfoque distinto. Considera que París ya cumple con el mínimo legal del 25% de vivienda social y no ve necesario aumentar esa proporción. Propone dedicar parte del presupuesto actual a renovar el parque existente y a impulsar el comercio en los barrios. También quiere modificar los criterios de asignación para priorizar a trabajadores considerados esenciales, como empleados municipales o asistentes de guardería.
La candidata de extrema derecha Sarah Knafo apuesta por medidas aún más radicales. Su propuesta pasa por eliminar las limitaciones a los alquileres y vender parte del parque de viviendas sociales. En el extremo opuesto del espectro político, la izquierda radical de La Francia Insumisa, representada por Sophia Chirkirou, centra su discurso en la emergencia social. Plantea crear una «brigada del derecho a la vivienda» para detectar pisos turísticos y devolverlos al mercado del alquiler residencial. Con posiciones tan distintas, la vivienda se perfila como uno de los temas decisivos que marcarán el resultado de las elecciones municipales.



