
La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) afronta la recta final de su actividad con unas cuentas más deterioradas de lo previsto inicialmente. La transferencia de más de 40.000 viviendas y 2.400 suelos a Casa 47, la empresa pública surgida de la transformación de la antigua Sepes, elevará por encima de los 20.000 millones de euros el perjuicio que tendrá que asumir el Estado por la liquidación de la sociedad.
La cifra figura en la Cuenta General del Estado de 2025 elaborada por el Ministerio de Hacienda, que eleva hasta 20.585 millones la provisión destinada a cubrir los gastos que previsiblemente tendrá que afrontar el Estado como consecuencia de la situación patrimonial de Sareb. Un año antes, esta partida se situaba en 16.464 millones, mientras que la propia sociedad había calculado que las pérdidas no recuperables podrían rondar los 15.000 millones.
El aumento coincide con el traspaso de los activos inmobiliarios a Casa 47, una operación cuyo coste para Sareb se estimó inicialmente en unos 5.900 millones de euros. La fórmula finalmente elegida supone que las viviendas y los terrenos se entregan mediante una donación a la Administración General del Estado, que posteriormente los pone bajo la gestión de la nueva empresa pública de vivienda, sin que esta última tenga que realizar un pago por los activos.
Sareb pierde capacidad para reducir su deuda
La operación tiene un efecto directo sobre la capacidad de Sareb para generar ingresos. La sociedad, creada en 2012 para absorber los activos inmobiliarios problemáticos de las entidades financieras afectadas por la crisis, tenía como objetivo recuperar los 50.700 millones de euros de deuda avalados por el Estado para adquirir aquella cartera. Sin embargo, el valor de buena parte de los activos recibidos quedó por encima de los precios que posteriormente ofreció el mercado. A esto se suma la imposibilidad de completar la liquidación de toda la cartera dentro del plazo inicialmente previsto, circunstancias que han reducido las posibilidades de recuperar íntegramente la deuda.
Al cierre de 2025, Sareb había amortizado 22.991 millones de euros, el 45,3% del importe inicial. La compañía logró cancelar otros 390 millones durante ese ejercicio, aunque el ritmo de reducción de la deuda fue considerablemente menor que en años anteriores. Una de las razones está en la decisión del Gobierno de paralizar desde comienzos de 2025 la comercialización de las viviendas de Sareb. Esta medida afectó directamente a una de las principales fuentes de ingresos de la entidad: el año pasado obtuvo 1.391 millones por la venta de activos inmobiliarios, frente a los 2.407 millones registrados en 2024.
Al terminar 2025, la deuda viva de Sareb se situaba en 27.790 millones de euros, mientras que su cartera tenía un valor de 15.303 millones. La compañía sostiene que aproximadamente la mitad de ese valor corresponde a activos sobre los que todavía puede desarrollar una estrategia de desinversión hasta completar su actividad. La dimensión del patrimonio que está pasando a Casa 47 también se refleja en la nueva empresa pública. Y es que Casa 47 arranca con más de 40.000 viviendas procedentes de Sareb y suelo para otras 55.000.
Una liquidación que se prolongará más allá de 2027
La previsión actual es que Sareb entre formalmente en liquidación el 27 de noviembre de 2027. No obstante, ese momento no supondrá el final inmediato de todas sus operaciones, ya que la entidad deberá completar trabajos que estén en marcha, resolver procedimientos judiciales y continuar dando salida a los activos que permanezcan en su balance. Uno de los principales problemas será la situación de una parte de las viviendas que deben transferirse. Sareb advierte de que numerosos inmuebles están ocupados o necesitan trabajos de adecuación y saneamiento, lo que puede retrasar tanto su entrega como su posterior utilización. Los procedimientos judiciales relacionados con la recuperación de la posesión también pueden alargar los plazos. La sociedad considera especialmente relevante este factor porque la vía judicial constituye el principal mecanismo para recuperar inmuebles ocupados cuando no resulta posible alcanzar una solución por otras vías.
La propia Sareb ha previsto que los servicios destinados a recuperar la posesión de los inmuebles continúen incluso después de la fecha prevista para su liquidación. La entrada en esa fase impedirá iniciar nuevos proyectos, pero permitirá finalizar actuaciones ya abiertas y mantener parte de la estructura necesaria para completar la gestión de los activos pendientes. En el caso de las viviendas ocupadas, la sociedad tendrá que estudiar cada situación antes de proceder a su venta o transferencia. Entre las alternativas se contempla mantener contratos legales, ofrecer alquiler social cuando exista vulnerabilidad y no haya conflictividad, o recuperar la posesión cuando no se den esas circunstancias. De momento, el proceso de traspaso ya ha empezado a materializarse en distintos territorios y ya se ha dado a conocer que la Sareb transferirá cerca de 4.100 viviendas en Andalucía a Casa 47.
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