
El mercado inmobiliario está experimentando una significativa transformación digital. Según datos recientes de la compañía CBRE, el 47% de las empresas del sector planea invertir entre el 1% y el 5% de sus ingresos en digitalización, mientras que un 29% prevé destinar más del 5% de sus ingresos a este ámbito, lo que representa un aumento de cuatro puntos porcentuales respecto al año anterior.
En los próximos años, el sector estará dominado por tecnologías como el Big Data y la Inteligencia Artificial (IA), herramientas que prometen mejorar los procesos y reducir los tiempos de gestión. Estas tecnologías benefician a todos los actores involucrados, desde particulares hasta negocios y financiadores, al agilizar y optimizar procesos que anteriormente eran complejos y prolongados.
Actualmente, el 15% de las empresas ya utilizan IA, superando la media nacional en tres puntos, lo que posiciona al sector como el quinto con mayor uso de esta tecnología. En términos de Big Data, el sector inmobiliario español destaca por ser el que más empresas han integrado esta tecnología, con aproximadamente dos de cada tres compañías utilizando Big Data en sus operaciones.
Juan Benavides, CTO de Gibobs.com, resalta: «gracias a herramientas como el Big Data y la IA, el sector ha dado un giro de 180 grados, permitiéndonos analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y tendencias, y tomar decisiones más informadas y precisas. Esto no solo mejora la eficiencia de los procesos, sino que también ofrece a los clientes una experiencia más personalizada y enriquecedora, simplificando la búsqueda de su propiedad ideal y optimizando cada etapa del proceso de compra».
Desde Gibobs.com se han analizado estas dos tendencias y se han identificado sus posibles aplicaciones en el sector inmobiliario: procesamiento de información mediante Big Data y optimización de tiempos y reducción de carga de trabajo con IA
Procesamiento de información mediante Big Data
El mercado inmobiliario maneja una gran cantidad de información que necesita ser clasificada y analizada. Gracias al Big Data, este proceso se agiliza considerablemente, permitiendo cruzar información relevante en cuestión de segundos.
Por ejemplo, es posible analizar hacia dónde se dirige el mercado, cómo evoluciona el precio de la vivienda y cuáles son los barrios más demandados, proporcionando así información valiosa y ajustada a los gustos y necesidades de los compradores de vivienda.
Este análisis de tendencias del mercado ayuda a los equipos a identificar mejor las preferencias de los usuarios, enfocando sus esfuerzos en ofrecer información más relevante.
Optimización de tiempos y reducción de carga de trabajo con IA
Las herramientas basadas en IA no solo reducen la carga de trabajo de los equipos, sino que también aumentan su productividad. En Gibobs.com, se utiliza la IA para hacer un «match» más preciso entre posibles compradores de viviendas y las hipotecas que mejor se ajusten a sus necesidades. Esto beneficia tanto a los usuarios, que encuentran las mejores ofertas, como a los bancos, que consiguen clientes adecuados para sus productos.
La IA también puede verificar documentación necesaria para la adquisición de hipotecas, detectando posibles errores o fraudes en segundos. Asimismo, puede analizar fotografías de viviendas para identificar desperfectos durante el proceso de tasación.
Las grandes empresas están invirtiendo cada vez más en herramientas de IA, lo que está impulsando el desarrollo de pilotos que eventualmente se convertirán en proyectos más grandes. Se espera que tanto bancos como promotoras, constructoras, plataformas de financiación y tasadoras implementen estas tecnologías en los próximos años, multiplicando la inversión por 10 en los próximos cinco años.
«Herramientas como estas nos permiten procesar gran volumen de información en poco tiempo, lo que ayuda a tomar mejores decisiones, mucho más precisas, ofreciendo un servicio personalizado y adaptado a las necesidades de cada cliente, optimizando tiempos y haciendo que los procesos sean menos tediosos y complicados”, concluye Benavides.




