
Los terrenos de la antigua fábrica de botellas de Jerez afrontan una nueva etapa con un proyecto urbanístico que pretende transformar una de las grandes bolsas de suelo degradado de la ciudad en una nueva zona residencial. El Ayuntamiento de Jerez y el nuevo propietario de la parcela, el Grupo Inmobiliario Delta, S.A., mantienen reuniones para avanzar en la definición de una actuación que contempla viviendas libres, vivienda protegida y equipamientos públicos.
La superficie bruta de los terrenos alcanza casi los 130.000 metros cuadrados, de los que 41.742 metros cuadrados tienen consideración de suelo edificable. De acuerdo con el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) actualmente en vigor, en este espacio podrían construirse un máximo de 842 viviendas, entre ellas alrededor de 262 destinadas a protección oficial.
La operación supone así la posibilidad de dar un nuevo uso a un espacio que durante años ha permanecido sin desarrollar y que el Ayuntamiento considera estratégico para el crecimiento de esta parte de Jerez. La alcaldesa, María José García-Pelayo, ya señaló durante el debate del estado de la ciudad que se trata de una «bolsa de suelo degradada» que podrá convertirse en un nuevo espacio destinado a vivienda.
Ayuntamiento y nuevo propietario trabajan en el desarrollo
La adquisición de los terrenos por parte del Grupo Inmobiliario Delta, S.A. abre ahora una nueva fase en la planificación del proyecto, después de que durante el anterior mandato la propiedad correspondiera a Saint-Gobain. Según explicó Pelayo, la antigua propietaria ya había trasladado al Ayuntamiento su intención de impulsar una actuación inmobiliaria en estos terrenos desde el comienzo de su mandato, aunque finalmente será el nuevo titular quien deba desarrollar la iniciativa.
La delegada municipal de Urbanismo, Belén de la Cuadra, ha destacado la relación mantenida con la nueva empresa desde que se produjo la compra. Según ha explicado, existe una «interlocución constante» entre ambas partes para abordar tanto el futuro de la parcela como las distintas cuestiones administrativas necesarias para poner en marcha la inversión. El Ayuntamiento considera que la actuación puede tener efectos que van más allá de la construcción de viviendas, al vincular el desarrollo de estos terrenos con la generación de actividad económica y empleo. De la Cuadra ha definido el proyecto como una iniciativa «clave para el desarrollo urbanístico de una amplia zona de la ciudad».
Uno de los asuntos que permanece sobre la mesa es el destino de las chimeneas industriales que todavía se encuentran en la parcela. Su futuro no se ha decidido y dependerá, en buena medida, de las conclusiones de un estudio técnico que se ha acordado solicitar al Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental. La finalidad de este análisis será conocer con precisión en qué condiciones se encuentran actualmente las estructuras y qué posibilidades existen para conservarlas e integrarlas en el futuro desarrollo. De la Cuadra ha insistido en «la importancia de este análisis técnico» y en la necesidad de esperar a las conclusiones de los expertos antes de adoptar una decisión definitiva.
Las chimeneas, a la espera de un informe técnico
El estudio deberá analizar cuestiones como el estado de conservación de las chimeneas, su estabilidad y el cumplimiento de la normativa vigente. También tendrá que determinar qué actuaciones serían necesarias para mantenerlas, cuánto podrían costar y qué consecuencias tendría su conservación dentro de una futura ordenación urbanística. Además de los aspectos relacionados con su estado físico, los ingenieros estudiarán el valor industrial e histórico de estas estructuras, construidas en la década de los años 60. Las chimeneas fueron reforzadas estructuralmente en 1970 y, según la información trasladada por el Ayuntamiento, no existe constancia de que desde entonces hayan vuelto a someterse a trabajos de mantenimiento.
La posición municipal pasa, por tanto, por conocer primero la situación real de las estructuras antes de decidir qué hacer con ellas. «La conveniencia de esperar a las conclusiones de los profesionales expertos» es, según De la Cuadra, fundamental para poder establecer una postura final sobre este elemento de la antigua fábrica de Jerez. En paralelo, la empresa está preparando un proyecto de demolición correspondiente a una primera fase de los trabajos previstos en la parcela. Esa actuación no contempla el derribo de las chimeneas y sí incluye el compromiso de limpiar y descontaminar los terrenos.


