
La empresa británica Oxford Quantum Circuits (OQC) ha anunciado una inversión de 92 millones de euros en Barcelona para poner en marcha el que será el mayor centro de computación cuántica del sur de Europa. El proyecto contempla la creación de alrededor de 200 puestos de trabajo y refuerza la apuesta de Cataluña por situarse entre los principales polos tecnológicos del continente.
La iniciativa ha sido presentada por el consejero delegado de la compañía, Gerald Mullally, junto al presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Durante el acto, Mullally ha subrayado el alcance del proyecto al afirmar que «esto es más que una nueva sede para OQC. Es un compromiso con Europa», destacando la intención de desarrollar y fabricar en Barcelona «la próxima generación de ordenadores cuánticos».
Las obras del complejo, denominado «OQC Global Quantum Development & Manufacturing Centre», están previstas para comenzar a finales de 2026, concretamente en el cuarto trimestre del año. El centro se orientará a la investigación, el desarrollo y la fabricación de tecnología cuántica, un campo considerado clave para el futuro de la informática avanzada y la competitividad industrial.
La llegada de OQC se interpreta como un movimiento estratégico en el marco europeo de impulso a la innovación tecnológica. El propio Salvador Illa ha destacado el valor del proyecto al señalar que se trata de una inversión «estratégica» para Cataluña y para Europa, ya que refuerza la capacidad científica y tecnológica del territorio y contribuye a la autonomía tecnológica europea en un ámbito «clave» para el futuro económico. En su intervención, el presidente de la Generalitat también ha defendido el modelo europeo de crecimiento e innovación, subrayando que «aquí hacemos Europa y debemos trabajar en favor del modelo europeo de vida», basado en un estado del bienestar que busca cohesión social. Estas declaraciones enmarcan la llegada de OQC no solo como un proyecto económico, sino también como un elemento alineado con la visión de desarrollo europeo.
El impacto del proyecto no se limita al ámbito tecnológico. La implantación del centro en Barcelona supondrá la creación de unos 200 empleos directos, además de un efecto tractor sobre el ecosistema científico e industrial de la región. El objetivo es consolidar un entorno capaz de atraer talento especializado y empresas vinculadas a la computación avanzada.
Financiación internacional y apoyo público para impulsar la computación cuántica
El proyecto cuenta con un importante respaldo financiero a través de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides), que participa mediante el Fondo de Coinversión (Foco) con una aportación de 46 millones de euros. Esta colaboración refuerza el papel de las instituciones públicas en la atracción de inversiones tecnológicas de alto impacto. Según ha explicado la presidenta y consejera delegada de Cofides, Ángela Pérez, la operación permitirá movilizar alrededor de 275 millones de euros en España en los próximos cinco años. En este sentido, ha destacado la importancia de la colaboración público-privada para consolidar proyectos estratégicos que posicionen al país en sectores tecnológicos emergentes.
La inversión de OQC se enmarca, además, dentro de una ronda de financiación global de 300 millones de euros, la mayor alcanzada hasta la fecha por una empresa europea del sector cuántico, según ha indicado su consejero delegado. Este hito refleja el creciente interés internacional por una tecnología que promete transformar ámbitos como la simulación de materiales, la ciberseguridad o la inteligencia artificial.
El centro de Barcelona será el eje europeo de desarrollo de la compañía y aspira a convertirse en referencia en el diseño y fabricación de ordenadores cuánticos basados en circuitos superconductores, tecnología en la que OQC está especializada desde su fundación en 2017. El proyecto también ha contado con la presencia de representantes institucionales y del ecosistema económico de la ciudad, como el Ayuntamiento de Barcelona y organizaciones de impulso empresarial.

