
El sector inmobiliario cerró 2025 con un fuerte retroceso del empleo que rompe la tendencia de los últimos años. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las actividades inmobiliarias perdieron más de 20.000 ocupados entre octubre y diciembre. Se trata del mayor descenso trimestral desde que existen registros.
En concreto, el ajuste fue de 20.800 puestos de trabajo en el cuarto trimestre. Con ello, el volumen total de ocupados en el ‘real estate’ se situó en 166.900 personas al cierre del ejercicio. La cifra queda lejos del máximo alcanzado en verano, cuando se llegó a 187.700 trabajadores. El desplome del último tramo del año ha dejado además un balance anual negativo. En el conjunto de 2025, el sector perdió 7.900 empleos. Es un giro relevante para una actividad que venía mostrando fortaleza en operaciones y demanda.
Un ajuste que no apunta a una crisis
Pese al impacto de los datos, los principales representantes del sector descartan que se trate de un síntoma de frenazo inmobiliario. Subrayan que las compraventas, la inversión y la demanda de servicios siguen activas. A su juicio, el empleo está reflejando un cambio en la forma de trabajar más que una caída del mercado. Una de las claves está en el aumento del peso de los autónomos y de las fórmulas de colaboración mercantil. Estas modalidades no siempre encajan bien en las categorías tradicionales de ocupación que recoge la EPA. El resultado es una fotografía estadística que puede no captar con precisión toda la actividad real.
A ello se suma la externalización de funciones y la digitalización de procesos. Las plataformas tecnológicas permiten gestionar más operaciones con menos estructura fija. El trabajo no desaparece, pero se reorganiza y se concentra en modelos más eficientes. También influye la falta de oferta residencial disponible. Desde 2017 y 2018 el inventario de viviendas en venta se ha reducido de forma sostenida, y en algunas ciudades la caída ronda el 70%. Con menos producto en el mercado, la captación es más compleja y competitiva.
Más concentración y menos intermediación
El ajuste laboral coincide además con un proceso de concentración empresarial. Muchas agencias pequeñas han reducido plantilla o han desaparecido en los últimos años. Al mismo tiempo, grandes redes y plataformas digitales absorben operaciones con equipos más reducidos. Los expertos en selección de personal apuntan que el mercado puede estar activo sin estar en expansión. Se siguen cerrando operaciones, pero no en un volumen muy superior al de ejercicios anteriores. La prioridad ahora es la rentabilidad y la eficiencia por operación.
El cuarto trimestre suele ser, además, un momento de revisión interna para muchas compañías. Tras evaluar el ejercicio, algunas optan por ajustar plantillas para reducir costes. Esto explicaría que el recorte se concentre en solo tres meses.




