
La promotora Avellanar ha cerrado la compra de la antigua sede de Caja Ronda en Madrid, un edificio histórico situado en la calle Virgen de los Peligros 14, como recoge El Confidencial. La transacción, valorada en unos 25 millones de euros, se ha llevado a cabo junto a BSof Capital, la sociedad patrimonial del empresario Sergio Muñoz. Esta operación refuerza la estrategia del grupo de invertir en activos de gran valor en la capital.
El edificio cuenta con unos 2.500 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas y pertenecía a Unicaja. Su ubicación es inmejorable, entre las calles Gran Vía y Alcalá, cerca de hoteles de lujo como el futuro Nomade y el Four Seasons. Actualmente tiene uso terciario, pero su versatilidad permite un desarrollo hotelero, turístico o residencial.
La compra se suma a otros activos de Avellanar en la zona, como Infantas 27 y Príncipe 35, consolidando su presencia en la milla de oro del turismo de lujo madrileño. El grupo busca así posicionarse en el centro de Madrid, donde el mercado inmobiliario vive un momento de auge. La operación demuestra el interés de los inversores por inmuebles históricos y bien situados.
El inmueble tiene un valor simbólico importante. No solo fue la sede de Caja Ronda, sino que también albergó el despacho de Braulio Medel, quien dirigió el banco durante décadas. Su venta forma parte de un plan de reorganización de Unicaja, que busca centralizar funciones y optimizar recursos en la capital.
Transformación del entorno y oportunidades futuras
La zona ha experimentado una notable transformación debido al boom hotelero. Proyectos como el Four Seasons en Plaza Canalejas y el Nobu de Robert de Niro en Alcalá 26 han cambiado la fisonomía de la ciudad. Además, otros desarrollos de lujo, como los del Grupo Paraguas y la familia Gut Revoredo, demuestran el interés por invertir en el centro de Madrid.
En la misma calle Virgen de los Peligros, Admara desarrolló junto al grupo alemán Rockstone Real Estate y el Grupo La Finca un proyecto residencial ya totalmente vendido. Esto confirma la tendencia de la zona hacia inmuebles de alto valor y uso residencial o turístico. La compra de Avellanar encaja dentro de esta dinámica de crecimiento y modernización del centro histórico.
El edificio, por su tamaño, ubicación y carácter histórico, se convierte en un activo estratégico para Avellanar. La combinación de patrimonio y potencial de desarrollo lo hace atractivo para inversores y promotores. Su futuro dependerá de la visión del grupo, que busca proyectos de alto nivel en la milla de oro madrileña.




