
El trabajo flexible gana presencia en España y se extiende más allá de los grandes centros empresariales de Madrid y Barcelona. Cada vez más profesionales utilizan oficinas y espacios de coworking próximos a sus hogares, una tendencia que se refleja en el aumento de la actividad registrado en distintas ciudades y municipios del país.
Los datos de International Workplace Group (IWG), compañía especializada en espacios de trabajo híbridos y propietaria de marcas como Regus y Spaces, sitúan a Camas, en Sevilla, a la cabeza del crecimiento, con un incremento del 96% en la actividad de su centro durante el último semestre analizado. Le siguen Las Palmas de Gran Canaria, con un 71% más, y Valencia, donde varios centros también registraron subidas destacadas.
Camas, Las Palmas y Valencia impulsan el crecimiento de las oficinas flexibles
El aumento de la actividad no se limita a las grandes capitales. Según los registros de IWG, Camas experimentó un crecimiento del 96% en los inicios de sesión en la red wifi de su centro entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, en comparación con los seis meses anteriores, de junio a noviembre de 2025. Las Palmas de Gran Canaria ocupa la segunda posición entre las localidades destacadas, con un incremento del 71% en el centro de Las Canteras. El dato muestra el avance de estos espacios en mercados alejados de los principales núcleos empresariales de la Península. Valencia también registró una evolución positiva en diferentes ubicaciones. El centro Europa aumentó su actividad un 19%, mientras que Plaza del Ayuntamiento creció un 18% y Valencia Sorolla anotó una subida del 13%.
En el área metropolitana de Madrid, La Moraleja registró un incremento del 19% y Spaces Alcobendas experimentó un avance aproximado del 5%. Estas cifras apuntan a la importancia que están adquiriendo las ubicaciones suburbanas, que permiten acceder a un entorno profesional sin necesidad de desplazarse hasta el centro de la capital.
Otras ciudades también se suman a esta tendencia. Zaragoza registró un crecimiento del 16% en su centro de Alfonso I, mientras que Marbella alcanzó un aumento del 10% en su ubicación de la Costa del Sol y Sant Cugat del Vallès, en el entorno de Barcelona, anotó una subida del 8%.
Los resultados reflejan una transformación en la distribución geográfica del trabajo. Aunque Madrid y Barcelona mantienen su papel como principales centros de negocios españoles, el crecimiento de la actividad en otros municipios evidencia que los espacios de trabajo flexibles también encuentran demanda fuera de las zonas empresariales tradicionales.
IWG amplía su red para acercar el trabajo a los hogares
El crecimiento de la demanda está acompañado por la expansión de la red de centros de IWG en España. La compañía incorporó dos nuevas ubicaciones en Terrassa, cerca de Barcelona, a finales de 2025, y abrió nuevos espacios en Santa Cruz de Tenerife en febrero de 2026. A estas incorporaciones se sumaron centros en Vera, en Almería, y Sotogrande, en Cádiz, en abril de 2026. Con estas aperturas, la empresa refuerza su presencia en diferentes puntos del territorio y busca responder a las necesidades de trabajadores y compañías que apuestan por modelos laborales más flexibles.
La estrategia de IWG se apoya, además, en un modelo de expansión que requiere una menor inversión directa en inmuebles propios. Según la compañía, el 95% de las nuevas ubicaciones firmadas corresponde a este sistema, mediante el que colabora con propietarios inmobiliarios para poner en marcha y gestionar espacios de trabajo.
Christian Schmitz, consejero delegado de International Workplace Group, atribuye el avance de esta modalidad a los cambios en las necesidades de empresas y empleados. «El fuerte aumento del uso de espacios de trabajo en distintas ciudades y municipios de España demuestra cómo las empresas y sus empleados están adoptando formas de trabajar más flexibles», señala. Destaca que las compañías buscan ofrecer acceso a oficinas profesionales de calidad allí donde sus equipos las necesiten, también cerca de sus viviendas. Según explica, esta fórmula permite a las empresas ganar flexibilidad y reducir la necesidad de mantener inmuebles fijos que no siempre resultan necesarios, mientras los trabajadores pueden evitar desplazamientos «largos y costosos».


