
El precio marca claramente las búsquedas de vivienda en España. El 37,2% de las consultas de inmuebles en venta se concentra en viviendas de entre 100.000 y 200.000 euros, una franja que se sitúa como la más buscada con diferencia frente al resto de opciones. El dato refleja que casi cuatro de cada diez búsquedas realizadas en el portal se centran en este intervalo de precios. El análisis de Pisos.com, que estudia el reparto de las consultas según la horquilla de precio seleccionada por los usuarios y ofrece el detalle por comunidades autónomas y provincias, muestra además que la demanda se concentra mayoritariamente en los segmentos de precio medio.
A la franja de entre 100.000 y 200.000 euros le siguen las viviendas de entre 50.000 y 100.000 euros, con el 20,6% de las búsquedas, y las situadas entre 200.000 y 350.000 euros, que reúnen el 20,4%. Por debajo de los 50.000 euros se sitúa otro 13,6% de las consultas.
De este modo, más del 91% de la demanda expresada en el portal se dirige a viviendas de menos de 350.000 euros. Solo los tres tramos comprendidos entre 100.000 y 350.000 euros ya concentran el 57,6% de todas las búsquedas realizadas en España. Los precios más elevados tienen un peso mucho menor en las consultas. El tramo de 350.000 a 500.000 euros representa el 5,1%, mientras que las viviendas de entre 500.000 euros y un millón de euros concentran el 2,7% y las que superan el millón apenas alcanzan el 0,4%.
La franja de 100.000 a 200.000 euros cambia según el territorio
Aunque la horquilla de entre 100.000 y 200.000 euros es la más buscada en el conjunto de España, su peso varía considerablemente según la comunidad autónoma. Canarias se sitúa a la cabeza, con un 45,5% de sus búsquedas concentradas en este intervalo, seguida de la Comunidad Valenciana, con un 41%, Cataluña, con un 40,6%, y Cantabria, con un 39,6%. También se encuentran por encima de la media nacional Aragón, con un 38,7%, Murcia, con un 38,2%, y Galicia, con un 37,7%. En el extremo contrario aparece Baleares, donde esta franja solo representa el 16,2% de las consultas.
Por detrás de Baleares se encuentran el País Vasco, con un 25,9%, Madrid, con un 27,3%, y Navarra, con un 29,2%. La distancia entre Canarias y Baleares supera los 29 puntos porcentuales, lo que muestra las diferencias existentes entre los mercados de búsqueda de vivienda de cada territorio.
El análisis también pone de manifiesto que las búsquedas de viviendas de menos de 50.000 euros presentan un comportamiento mucho más homogéneo entre comunidades. El País Vasco encabeza esta categoría, con un 15,9%, seguido de Navarra, con un 15,6%, La Rioja y Galicia, con un 14,7% cada una, y Aragón, con un 14,6%. Asturias registra el porcentaje más bajo, con un 12,2%, seguida de Canarias y Cantabria, ambas con un 13%, y Castilla-La Mancha, con un 13,1%. La diferencia entre la comunidad con mayor y menor porcentaje es de 3,7 puntos.
«El tramo inferior a 50.000 euros se comporta prácticamente igual en el País Vasco que en Extremadura», explica Ferran Font, portavoz y director de Estudios de Pisos.com. Según señala, en esta categoría se incluyen «inversores que buscan producto para reformar y sacar rendimiento, compradores de garajes y trasteros, y también quien simplemente quiere saber qué hay ahí abajo».
Los precios altos concentran las búsquedas en pocos territorios
La situación es muy diferente en los segmentos de mayor precio. Baleares encabeza las búsquedas de viviendas de más de un millón de euros, con un 1,7%, seguida de Madrid, con un 1,6%, y País Vasco, con un 1,2%, mientras ninguna otra comunidad alcanza el 0,5%. En la franja de entre 500.000 euros y un millón, Baleares vuelve a situarse en primera posición, con un 11,3% de sus consultas, por delante del País Vasco, con un 8,4%, y Madrid, con un 7,8%. «Estas tres comunidades juegan en un campeonato distinto porque su demanda no se financia igual», apunta Font.
El portavoz explica que en estos niveles de precio entran «capitales que no dependen de una hipoteca ni miran el Euríbor«, además de un «componente internacional» en Baleares que, según apunta, lleva décadas funcionando con su propia lógica.


