
La socimi Vitruvio ha cerrado la compra de un edificio de oficinas en Madrid propiedad de Colonial, ubicado en la calle Ramírez de Arellano 37, frente a la confluencia de la M-30 y la A2. La operación se ha cerrado en 27 millones de euros y la intención de los nuevos propietarios es mantener el uso del inmueble como terciario, según publica El Confidencial.
El edificio dispone de casi 6.000 metros cuadrados sobre rasante, distribuidos en ocho plantas, e incluye una zona de aparcamiento de 1.256 metros cuadrados en la planta baja. La ubicación se considera estratégica, con fácil acceso al aeropuerto y al centro de la ciudad, en un entorno consolidado y con presencia de otras sedes corporativas como Allianz, Warner Bros o Iberdrola.
Un activo atractivo y con potencial
El inmueble ofrece espacios diáfanos, funcionales y completamente exteriores, así como aparcamiento propio, lo que lo hace idóneo para una sede corporativa, según aparece en la web de Colonial. Actualmente está alquilado hasta finales de 2029 a Siemens Gamesa Renovables, que ocupa el edificio desde 2006, aunque la renta media que paga está ligeramente por debajo del mercado, en torno a 18 euros por metro cuadrado frente a los 22 euros de los edificios de mejor calidad de la zona. Esto permite un potencial de incremento de las rentas en el futuro.
En 2025, la compañia experimentó un crecimiento significativo, aumentando en 140 millones de euros el tamaño de su cartera mediante adquisiciones y absorciones de otras sociedades. Con esto, la socimi prácticamente duplicó su cartera, que a cierre del tercer trimestre de 2025 alcanzaba una valoración bruta de 330 millones de euros. La compra del edificio de Arturo Soria se enmarca dentro de esta estrategia de consolidación y expansión en activos de oficinas con buena ubicación y potencial de rentabilidad.
Con esta adquisición, Vitruvio refuerza su presencia en un barrio en pleno auge residencial, con gran demanda de oficinas de calidad y un entorno corporativo consolidado. La operación combina estabilidad gracias a un inquilino de largo plazo, oportunidades de incremento de rentas y flexibilidad futura en el uso del inmueble. Para la socimi, se trata de una inversión estratégica que consolida su crecimiento y diversificación en el mercado inmobiliario de Madrid.




