
Las movilizaciones por el acceso a una vivienda se extendieron este domingo por distintas ciudades españolas después de las multitudinarias protestas celebradas el sábado. Bilbao, Oviedo, Almería, Badajoz, Salamanca y Cuenca acogieron nuevas concentraciones y marchas convocadas por organizaciones de inquilinos, en una jornada marcada por las reivindicaciones contra el encarecimiento de los alquileres y por el llamamiento a una posible huelga general.
Las protestas formaron parte de una movilización que se había extendido por diferentes ciudades del país durante el fin de semana. Los convocantes reclamaron medidas para facilitar el acceso a la vivienda y situaron entre sus principales demandas los contratos indefinidos, la reducción de los alquileres, la expropiación a fondos considerados por el movimiento como fondos buitre y el fin de los desahucios.
La vivienda, en el centro de las protestas
En Bilbao, varias decenas de personas acudieron a la convocatoria del sindicato LAB y reclamaron una huelga general «ya». Durante la concentración se escucharon cánticos como «Que no tenemos casa» y se mostraron mensajes a favor de defender y ampliar el parque público de vivienda. Salamanca fue otra de las ciudades donde la protesta tuvo una importante respuesta. Según la estimación policial, alrededor de 2.000 personas participaron en la marcha, que se desarrolló con normalidad y sin incidentes, mientras se escuchaban lemas como «O los bajáis o los bajamos» y «Nuestro techo, su negocio».
La movilización salmantina también incluyó críticas dirigidas al Gobierno y a sus partidos de apoyo. Entre los cánticos se escuchó «Pedro Sánchez, cómplice rentista. PSOE y Sumar, cómplices», dentro de una protesta que vinculó la situación de los alquileres con las decisiones políticas sobre vivienda. En Oviedo, la convocatoria se desarrolló bajo el lema «Contra el rentismo y los gobiernos que lo protegen» y volvió a aparecer el llamamiento a una huelga general. Los manifestantes reclamaron cambios que permitieran reducir el coste de la vivienda y limitar su consideración como un negocio.
Almería también acogió una concentración en la que el sindicato de inquilinos defendió la bajada de los precios y los contratos indefinidos. La convocatoria estaba planteada además para coincidir con una movilización relacionada con Palestina, mientras el colectivo insistía en que mantendría las protestas hasta lograr sus principales reivindicaciones. En Badajoz, la lluvia no impidió que alrededor de medio millar de personas participara en la protesta contra la especulación. Los asistentes utilizaron consignas como «Aquí no hay quien viva» y «Los Buitres, a Monfragüe» para expresar su rechazo a la situación del mercado de la vivienda. Cuenca también se incorporó este domingo al calendario de movilizaciones, además de Logroño, Murcia, Teruel, Córdoba y Ourense. Para este lunes quedó además prevista otra movilización en Pontevedra a las 20:00 horas.
De las manifestaciones a las acampadas
La protesta no se limitó a las manifestaciones. En Valencia, un centenar de tiendas y más de 200 personas permanecieron a los pies del Ayuntamiento después de la primera noche de una acampada que aspiraba a mantenerse de forma indefinida. En Madrid, el campamento instalado en la Puerta del Sol cumplió ocho días sin una fecha de finalización. Según la organización, ya había superado las 2.000 tiendas y se había extendido hacia la calle Arenal, convirtiéndose en uno de los principales focos de la movilización por la vivienda.
El contexto de estas protestas estuvo marcado por el aumento de los precios de compraventa y alquiler registrado durante los últimos años. A ello se sumó un escenario en el que la demanda de vivienda crecía a un ritmo superior al de la oferta, una situación que había convertido el acceso a una vivienda en una de las principales preocupaciones de los españoles.
La presión social se intensificó después de que el Congreso rechazara los dos reales decretos-ley aprobados por el Gobierno tras el desahucio de Maricarmen Abascal, la octogenaria que residía desde hacía más de 70 años en su vivienda de Madrid. El rechazo de ambas iniciativas se produjo después de los votos en contra de diferentes grupos parlamentarios.
El primer decreto fue rechazado con los votos en contra de PP, Vox, Junts y UPN, mientras que el segundo recibió además el voto contrario de PNV y Coalición Canaria. La derrota parlamentaria añadió una dimensión política a una crisis habitacional que ya había provocado movilizaciones en distintas partes del país.

