
Según un estudio de Randstad sobre la evolución del trabajo en remoto, esta cifra significa que del total de 18,6 millones de ocupados, el 16,2% trabajan habitualmente desde sus casas, la tasa más alta de la década hasta el momento. De hecho, hace un año el porcentaje rondaba el 4,8%.
La directora general de talento, cultura, marca y producto de Randstad, Raquel Larena, cree que el considerable incremento del teletrabajo no solo está provocado por el confinamiento, sino que se debe a que las empresas y empleados han podido comprobar sus beneficios y utilidad tanto para conciliar la vida familiar como para dotar de continuidad al negocio en una situación como la vivida por la pandemia.
Para Larena, este modelo va a continuar implantándose de manera masiva en todos los sectores en los que los tipos de puestos de trabajo lo permiten.
El estudio resalta que el 18,7% de los teletrabajadores son mujeres, mientras que el porcentaje ronda el 14,1% en el caso de los hombres. En cuanto a la edad, los situados entre los 25 y los 45 años son los que más están pudiendo trabajar desde sus domicilios (16,8%), seguidos de cerca por los mayores de 45 años (16,3%)



