Home TendenciasInteligencia territorial o «aprender del contexto»: así se diseñarán las ciudades del futuro

Inteligencia territorial o «aprender del contexto»: así se diseñarán las ciudades del futuro

Adriana Rocha
MALAGA VALLEY

«Aprender del contexto» es clave para pensar y diseñar las ciudades del futuro. Según Naiara Vegara, vicepresidenta de la Fundación Metrópoli, solo una profunda lectura del entorno permite articular proyectos urbanos capaces de transformar la ciudad de manera real.

Analizando el territorio mediante mapeos urbanos, el objetivo es identificar, en la intersección de las capas de estudio -ambiental, económico, cultural, social y de movilidad-, los componentes de excelencia de la ciudad. Así funciona la «inteligencia territorial«, la columna vertebral de su metodología, que busca comprender a fondo los sistemas que sostienen a la ciudad para detectar las sinergias, fortalezas y vocaciones singulares que orientarán un proyecto estratégico.

Con casi tres décadas de trayectoria investigando y diseñando visiones estratégicas en múltiples países, la institución centra su trabajo en «la intersección del diseño urbano, el paisaje y la arquitectura».

En esta nueva mirada del diseño urbano, involucrar a todos los actores resulta esencial. Vegara explica que se necesita «una estrecha colaboración entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil». Por eso, su metodología incorpora procesos participativos para que el análisis técnico y el análisis percibido puedan orientar la narrativa de diseño.

EN MEDIO BRAINSRE 728X90

Un ejemplo de cómo se materializa este enfoque es Madrid Innovation Lab, un proyecto de colaboración público-privada que comparten con la Comunidad de Madrid y Madrid Capital, el clúster de empresas españolas de soluciones urbanas. «Una Proyecto Ciudad es una herramienta para crear una visión, impulsando city making mientras se promueve, a escala de distrito y barrios, el place making«.

Naiara Vegara (Fundación Metrópoli)

Hoy en día, el factor social ha recuperado un protagonismo que es esencial. «No podemos hablar de sostenibilidad sin cohesión social, accesibilidad, participación y equidad territorial». Por eso, Vegara entiende que «la ciudad debe escucharse desde dentro para poder transformarse«. A futuro, las ciudades más resilientes serán las que integren diversidad, talento y bienestar en su ADN urbano.

Luces y sombras del diseño urbano en España

Combinación de «escala humana, calidad del espacio público y visión territorial». El diseño urbano en España cuenta con grandes fortalezas: «una red de ciudades compactas, mixtas y caminables, un patrimonio cultural extraordinario y una capacidad notable para integrar espacio público, movilidad sostenible y vida cotidiana», sostiene Vegara.

Aun con estos avances, «persisten desafíos estructurales«: no todo el paisaje es homogéneo. «Muchas ciudades avanzan aún con modelos sectoriales y poco coordinados; la relación entre ciudades y sus territorios metropolitanos sigue siendo mejorable; y la capacidad de innovación urbana depende demasiado de liderazgos puntuales y no siempre de estrategias estables». El reto es cambiar la visión: abordar la ciudad como una red compleja y no como un conjunto fragmentado de actuaciones.

¿Qué puede aprender España de otros países, y qué pueden aprender otros países de España?

Muchos países miran a nuestro país como «referencia en modelos urbanos compactos, calidad del espacio público y capacidad de integrar patrimonio, identidad y sostenibilidad». La experiencia española demuestra que «densidad y habitabilidad no solo son compatibles, sino sinérgicas». Además, el enfoque territorial y los proyectos de regeneración integral ofrecen «lecciones valiosas para contextos internacionales».

Pero siempre se puede seguir mejorando. Vegara considera esencial «aprender de la capacidad de algunos países para generar grandes consensos a escala metropolitana«, donde la gobernanza es sólida, los datos urbanos se integran mejor y los proyectos estratégicos se ejecutan con continuidad.

A nivel transición digital e innovación urbana, la arquitecta recomienda tener en cuenta a ciudades como Singapur o Seúl, donde los urban ecosystems of innovation son motores reales de competitividad.

Grandes retos del urbanismo en España

A nivel particular, España encara además varios desafíos propios. Uno de los más urgentes sería consolidar una «visión sistémica del territorio: diseñar ciudades no como unidades aisladas, sino como redes y ecosistemas conectados». Metropoli articula esta idea a través de conceptos como SuperCities y Territorial Diamonds.

A esto, se suma la necesidad de acelerar la transición ecológica, mejorar la eficiencia energética y adaptarnos a fenómenos como la escasez de agua, las olas de calor o la movilidad descarbonizada, advierte la arquitecta.

El segundo gran reto es de carácter organizativo. Vegara opta por la «innovación institucional«: reforzar la capacidad pública para planificar, ejecutar y evaluar proyectos complejos, y atraer talento multidisciplinar. La colaboración público-privada es fundamental, sí, pero también «exige nuevas formas de gobernanza, más flexibles y orientadas a la creatividad y la co-innovación», matiza la experta.

Papel de la tecnología: ¿dictar o acompañar el diseño urbano?

En paralelo, emerge otro vector clave: la tecnología, «habilitador imprescindible» a estas alturas. Más allá de sensores o plataformas de datos, se trata de crear verdaderos ecosistemas urbanos de innovación donde conocimiento, emprendimiento y ciudad trabajen de forma integrada. En su opinión, las ciudades que lideran la competitividad global son las que combinan diseño físico, inteligencia territorial y capacidades digitales.

Pero los límites claros. «La tecnología nunca debe dictar el diseño urbano, debe acompañarlo«. El reto, a su juicio, es «evitar soluciones aisladas o puramente instrumentales y apostar por marcos digitales estratégicos que apoyen la sostenibilidad, la movilidad, la energía y la gobernanza». Concebir la tecnología como infraestructura urbana esencial, tan importante como el espacio público.

¿Son las ciudades españolas sostenibles?

Aunque España ha avanzado enormemente en políticas de sostenibilidad -zonas de bajas emisiones, renovación de espacios públicos, redes de transporte público, recuperación de áreas naturales y proyectos de regeneración urbana integrales-, «la sostenibilidad requiere una mirada más amplia y sistémica«, advierte Vegara.

Para mejorar, debemos reforzar la escala territorial, favorecer la economía circular, acelerar la rehabilitación energética y diseñar infraestructuras verdes y azules que respondan a los nuevos riesgos climáticos, señala la experta. La sostenibilidad implica «comprender profundamente los paisajes, recursos y vocaciones de cada lugar para construir un futuro equilibrado».

Eficiencia urbana: flexibilidad como norma

Este enfoque sostenible desemboca en un pilar esencial: la eficiencia urbana. «Las ciudades eficientes nacen de diseños integrados a múltiples escalas: del territorio a la arquitectura, del distrito a la calle». Necesitamos premisas claras: compacidad, mezcla de usos, movilidad sostenible, descarbonización, renaturalización, digitalización estratégica y gobernanza colaborativa. Es la esencia de la metodología ProyectoCities, que fusiona análisis técnico, participación, cartografía crítica y visión estratégica.

En este proceso, la eficiencia urbana no puede desligarse de la adaptación. Las ciudades deben ser flexibles, capaces de reinventarse ante el cambio climático, la evolución tecnológica o las transformaciones económicas. Se trata de «diseñar ciudades inteligentes entendidas en su sentido más humano: resilientes, inclusivas y orientadas al bienestar».

La creatividad como motor urbano

Vegara reivindica la creatividad como un recurso urbano esencial. En programas como Cities Art, la Fundación integra a artistas en los procesos de planificación para explorar nuevas sensibilidades y narrativas. «La creatividad permite imaginar futuros posibles, activar emociones colectivas y construir identidades que fortalecen el sentido de pertenencia», señala.

Y no se trata solo de cultura: también es economía. Las ciudades que apuestan por industrias creativas —arte, diseño, innovación digital, emprendimiento— son más competitivas y logran atraer talento, revitalizar barrios y activar nuevas formas de cohesión social.

España en las redes globales: potencial para ser SuperCity

Otra cuestión es cómo las ciudades se posicionan en sistemas urbanos globales. España cuenta con territorios bien estructurados, una diversidad urbana excepcional y capacidades avanzadas en movilidad, energía, digitalización y patrimonio. La experiencia en proyectos como Málaga Valley, Euskal Hiria o el triángulo Alicante-Elche-Santa Pola demuestra que las ciudades españolas pueden funcionar como ecosistemas de innovación conectados a nivel global.

El concepto de SuperCities, que la Fundación promueve desde hace años, plantea precisamente ese escenario: ciudades que cooperan, comparten conocimiento y construyen ventajas competitivas desde sus complementariedades. “En un mundo cada vez más interdependiente, las ciudades ya no compiten solas, sino formando parte de grandes sistemas urbanos”, recuerda Vegara.

La verdadera competitividad reside en la capacidad de aprender, conectarse y evolucionar dentro de una red. Y en ese contexto, España tiene «mucho que aportar y mucho que ganar».

Noticias relacionadas