
La cantante Aitana y el ilusionista Antonio Díaz, conocido artísticamente como El Mago Pop, han unido sus caminos empresariales para adquirir el Teatro Aquitània de Barcelona. Los dos artistas han anunciado la operación con la intención de poner en marcha un proyecto a largo plazo que contribuya a fortalecer las artes escénicas y la actividad cultural de la ciudad. La nueva etapa del espacio, situado en la avenida de Sarrià, nace con una apuesta centrada en la excelencia artística, la innovación y el futuro de la cultura. Según han explicado ambos en un comunicado y en un mensaje difundido a través de las redes sociales, su propósito es que el teatro se convierta en un lugar capaz de reunir a creadores de distintas disciplinas con sus públicos.
Aitana ha explicado que los dos llevaban tiempo pensando en desarrollar algún proyecto juntos y que la oportunidad de hacerse con el Aquitània ha permitido finalmente poner en marcha esa idea. Para la cantante, los teatros desempeñan un papel fundamental en la transmisión de la cultura, por lo que considera especialmente importante contribuir a garantizar la continuidad de este espacio barcelonés. Por su parte, el Mago Pop ha expresado su entusiasmo ante la operación y ha defendido la importancia de invertir en el sector cultural. Tanto él como Aitana aseguran creer profundamente en la capacidad transformadora de la cultura y consideran un privilegio poder participar directamente en el futuro de un teatro con la trayectoria del Aquitània.
Un proyecto pensado para los profesionales de la cultura
La intención de los nuevos propietarios no se limita a mantener abierto el teatro, sino que pasa por convertirlo en un espacio con capacidad para generar nuevas oportunidades. El proyecto pretende favorecer la creación, producción y exhibición de nuevos espectáculos, además de ofrecer más posibilidades de desarrollo a creadores y profesionales de las artes escénicas. A largo plazo, Aitana y El Mago Pop quieren que el Aquitània funcione también como un punto de encuentro para el sector. Entre sus objetivos figuran impulsar la profesionalización de las artes escénicas, contribuir a la creación de empleo y reforzar el tejido cultural de Barcelona.
El ilusionista ha resumido el espíritu de esta nueva etapa con una frase en tono distendido. Confirmó que harán «lo posible e imposible» para que todo el mundo pueda sentirse orgulloso del proyecto. Ambos artistas también han señalado que esperan aportar su parte para que Barcelona siga siendo un referente internacional de las artes escénicas y para que más profesionales puedan encontrar en la ciudad un lugar donde desarrollar su talento. La compra convierte a esta pareja artística en una combinación poco habitual al frente de una sala teatral. Aitana procede del mundo de la música y El Mago Pop cuenta con una trayectoria consolidada en el ámbito del espectáculo y con experiencia previa en la gestión de espacios escénicos.
En el caso de Antonio Díaz, el Aquitània supone además su segundo teatro en propiedad en Barcelona. En 2019 adquirió el histórico Teatre Victòria, donde ha desarrollado su propio espectáculo de magia junto con una programación diversa. La operación llega después de unos años en los que el Aquitània ha atravesado diferentes etapas, con altibajos y una programación que no siempre ha mantenido una línea estable. Ahora, sus nuevos propietarios plantean una estrategia de largo recorrido para dotar al espacio de una nueva identidad y consolidar su actividad.
De cine a sede de la Filmoteca y, después, teatro
La historia del Aquitània se remonta a 1945, cuando el espacio abrió sus puertas en el número 31-33 de la avenida de Sarrià como Cine Infanta. Más de dos décadas después, en 1969, los hermanos Josep Maria y Joan Antoni Castañé reformaron el recinto y lo transformaron en una sala de arte y ensayo bajo el nombre de Cine Aquitania.
Posteriormente, la empresa Cinesa asumió la programación del espacio, que acabaría viviendo otra transformación especialmente relevante para la cultura catalana. En 1991 se convirtió en la primera sala de la Filmoteca de Cataluña, antes de que esta institución trasladara su sede al Raval, donde se encuentra actualmente. El recinto regresó a la actividad teatral en 2013, con una capacidad aproximada de 300 butacas. Desde entonces ha funcionado como teatro y ha acogido diferentes propuestas escénicas, manteniendo además programación prevista hasta final de año.


