
La cadena hotelera alemana Meininger ha puesto en marcha un ambicioso plan de expansión en España tras su reciente desembarco en Barcelona. La compañía, especializada en un modelo de alojamiento que combina las características de un hotel con las de un hostel, prevé abrir un establecimiento en Madrid en 2028 y trabaja con el objetivo de sumar otras nueve propiedades en el mercado español.
España se ha convertido así en uno de los mercados prioritarios para el crecimiento de la compañía en el sur de Europa. Entre las ciudades que figuran en sus planes se encuentran Málaga, Valencia, Granada, Sevilla y Bilbao, mientras que también se estudian oportunidades en el área metropolitana de Barcelona, concretamente en municipios como Sant Adrià de Besòs y Badalona.
Madrid será la próxima parada de la cadena
El proyecto más avanzado después de Barcelona se encuentra en Madrid, donde Meininger prepara un hotel de nueva construcción en el número 44 de la avenida del Mediterráneo, en el barrio de Pacífico. El inmueble está a unos 500 metros del Parque del Retiro y próximo a la estación de Atocha, y su apertura está prevista para septiembre de 2028. El establecimiento contará con 193 habitaciones y 691 camas, y dispondrá de licencia de hostel. Esta autorización permitirá ofrecer también habitaciones de cinco y seis camas y dormitorios compartidos mixtos, ampliando el abanico de clientes al que puede dirigirse el alojamiento.
El futuro hotel madrileño será de obra nueva, a diferencia del establecimiento de Barcelona, que se desarrolló mediante la reconversión de un edificio existente. La compañía pretende además mantener sus estándares de marca y aspira a reproducir en Madrid la certificación Breeam Excellent que ha obtenido su hotel barcelonés.
Más allá de la capital, Meininger contempla añadir nueve propiedades en España, que supondrían alrededor de 1.500 habitaciones adicionales. Siete de estos proyectos se encuentran ya en una fase de análisis avanzada, según la información facilitada por la empresa. La compañía busca para sus próximos establecimientos ciudades con una demanda que se mantenga durante todo el año y emplazamientos urbanos que estén bien comunicados. También contempla tanto proyectos de nueva construcción como la rehabilitación de edificios existentes y apuesta por acuerdos de alquiler a largo plazo con inversores institucionales y privados.
La regulación de cada destino será otro elemento determinante a la hora de elegir las ubicaciones. Meininger señala que la normativa de Palma de Mallorca es especialmente restrictiva, mientras que en Málaga sigue de cerca la posible moratoria sobre nuevos desarrollos hoteleros.
Barcelona, el primer paso en España
La estrategia de expansión llega después de un periodo de tres años sin nuevas incorporaciones a la red de la compañía. El desembarco español comenzó en Barcelona con Meininger Barcelona Fira Gran Via, situado junto al recinto de Fira de Barcelona en L‘Hospitalet de Llobregat, una ubicación próxima a uno de los principales puntos de celebración de congresos de la ciudad. El establecimiento abrió sus puertas en julio y se convirtió en el primer hotel de Meininger en España. Durante sus dos primeros meses de actividad, julio y agosto, alcanzó unos ingresos de 800.000 euros, con una ocupación del 50% y más de 7.200 pernoctaciones vendidas.
El 84% de los huéspedes que se alojaron en el establecimiento durante este periodo procedieron de mercados internacionales, frente al 16% de clientes nacionales. La estancia media se situó en 2,34 noches y la compañía espera elevar progresivamente la ocupación hasta superar el 80% a largo plazo. El hotel barcelonés dispone de 162 habitaciones, tanto individuales como destinadas a grupos, y cuenta con espacios comunes compartidos. En él trabajan actualmente 30 personas y su ubicación junto a Fira Gran Via permite captar también parte de la demanda vinculada a congresos y grandes eventos.
El concepto de Meininger busca precisamente reunir perfiles de viajeros diferentes bajo un mismo modelo. Sus alojamientos ofrecen habitaciones privadas con servicios y estándares propios de un hotel, pero incorporan zonas comunes que mantienen el carácter social asociado tradicionalmente a los hostels. Esta combinación permite a la compañía dirigirse a familias, grupos, estudiantes, viajeros individuales y personas que se desplazan por motivos profesionales. Además, la variedad de habitaciones facilita ajustar la oferta a distintos presupuestos y niveles de demanda.


