
Airbnb ha decidido utilizar parte de sus recursos para intervenir en uno de los problemas que más críticas ha generado en torno a su actividad: el acceso a la vivienda. La compañía de alquileres de corta estancia ha anunciado una inversión inicial de 250 millones de dólares, unos 218 millones de euros al cambio actual, para apoyar proyectos residenciales que encuentran dificultades para completar su financiación.
La iniciativa se canalizará a través del programa Airbnb Housing Accelerator y estará dirigida principalmente a promociones de vivienda asequible y proyectos que combinen distintos niveles de ingresos. La idea es aportar el capital que falta para que determinadas operaciones inmobiliarias puedan salir adelante, especialmente aquellas afectadas por las dificultades actuales para conseguir financiación.
El programa tendrá inicialmente su principal foco en Estados Unidos, aunque Airbnb no descarta trasladarlo posteriormente a otros mercados en los que está presente. La empresa prevé, además, recuperar las cantidades invertidas y destinarlas de nuevo a otros proyectos, de manera que el fondo pueda seguir respaldando nuevas promociones.
Austin acogerá el primer proyecto financiado
La primera actuación se desarrollará en Austin, Texas, donde Airbnb aportará 6,4 millones de dólares, aproximadamente 5,57 millones de euros, para contribuir a la construcción de unas 200 viviendas asequibles. Los inmuebles formarán parte de un desarrollo residencial más amplio y tendrán una condición específica: sus residentes no podrán destinarlos a alquileres de corta duración.
El proyecto se levantará en el barrio de St. John, sobre un terreno de unas ocho hectáreas que anteriormente ocupaban un establecimiento de Home Depot y un concesionario de automóviles. El Ayuntamiento de Austin adquirió la parcela hace más de una década con la intención inicial de instalar allí equipamientos públicos, pero el espacio permaneció vacío desde entonces. Airbnb escogió este territorio también por las medidas adoptadas por las autoridades municipales y estatales para modificar determinadas normas y favorecer la construcción de viviendas.
En términos generales, las inversiones de Airbnb representarán aproximadamente el 10% del capital de cada promoción respaldada por el programa. La compañía asegura que obtendrá una rentabilidad inferior a la de las inversiones realizadas a precios de mercado, lo que permite orientar el fondo hacia proyectos que necesitan financiación adicional para poder completarse.
Una respuesta a las críticas sobre el alquiler turístico
El lanzamiento del fondo llega después de años de debate sobre la relación entre los alquileres de corta duración y la disponibilidad de vivienda. Los críticos de Airbnb y de este modelo de alojamiento sostienen que retirar viviendas del mercado residencial para destinarlas a visitantes puede reducir la oferta disponible para quienes buscan un hogar permanente, una cuestión que ha llevado a distintas ciudades a endurecer las restricciones.
El director ejecutivo de Airbnb, Brian Chesky, ha defendido que las viviendas anunciadas en la plataforma representan solo una parte pequeña del parque inmobiliario y ha señalado que las prohibiciones aplicadas en algunas ciudades no han conseguido reducir los precios de la vivienda. Al mismo tiempo, Chesky ha reconocido que la compañía lleva años participando en debates con las administraciones locales sobre el impacto de su actividad y que considera necesario intentar aportar soluciones.
Para Airbnb, el objetivo declarado del Housing Accelerator tampoco es generar nuevas viviendas destinadas a su propia plataforma. Insisten en que la finalidad del programa es aprovechar los recursos financieros de la compañía para favorecer la construcción de vivienda y mejorar su asequibilidad.
El movimiento supone así un cambio relevante en la estrategia de una empresa cuya actividad principal está vinculada al alquiler de corta estancia. Airbnb obtuvo en el ejercicio anterior un beneficio neto de unos 2.500 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 2.178 millones de euros, sobre unos ingresos de 12.200 millones de dólares, alrededor de 10.500 millones de euros.


