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Un «mapa de recompensas» o cómo revitalizar el pequeño comercio de barrio

Adriana Rocha
Un "mapa de recompensas" o cómo revitalizar el pequeño comercio de barrio

Un nuevo modus operandi para el pequeño comercio. La pérdida de visibilidad y capacidad competitiva del comercio de barrio frente a grandes superficies y plataformas digitales es un fenómeno que «afecta ya a todos los barrios». Bajo esta premisa -para solucionarlo- nace Silk, el último proyecto fundado por Miguel Linera, la plataforma que busca fortalecer la economía de proximidad conectando vecinos con comercios reales de su zona.

Mediante esta red de recompensas hiperlocal, cualquier usuario puede ganar puntos automáticamente por comprar en comercios de su barrio, usando su tarjeta habitual, y contribuyendo al consumo local de su zona.

Por su parte, los comercios aparecen en un mapa vivo de actividad, y pagan únicamente cuando generan ventas. Es así como Silk financia las recompensas que reciben los usuarios y el gasto cotidiano se acaba por convertirse en un motor de desarrollo directo para comercios de proximidad.

«Si el barrio gana visibilidad, vende más». Según Linera, iniciativas así favorecen la revalorización de la zona, ya que «un barrio donde los comercios funcionan es más seguro, más activo y más valioso».

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¿Cómo impacta en el comercio local?

Uno de los principales valores de Silk es su enfoque tecnológico aplicado al comercio de barrio. Según su fundador, la plataforma «democratiza la tecnología de fidelización, permitiendo que un pequeño negocio funcione con las mismas capacidades que una gran cadena: recompensas, visibilidad y datos«.

A través de la plataforma, los comercios acceden a herramientas que tradicionalmente han estado reservadas a grandes operadores: sistemas de recompensas, presencia digital geolocalizada y medición del impacto real de las ventas generadas.

¿Qué efecto esperan conseguir? Aumentar gasto medio, clientela fija y visibilidad. Según explica Linera, los comercios activos reportan tres efectos claros, sin coste fijo y con medición detallada del impacto.

En base a sus previsiones, la apuesta por iniciativas así puede traducirse en:

  • Un incremento de más de un 15% en el ticket medio, gracias al uso de recompensas
  • El aumento de clientes recurrentes, ya que el cashback genera visitas repetidas sin necesidad de descuentos tradicionales
  • Una mayor visibilidad, porque «aparecer en el mapa de Silk posiciona al comercio frente a miles de vecinos cercanos»

¿Dónde opera Silk?

Silk funciona allí donde existe «vida de barrio«. Zonas en las que el comercio forma parte del día a día de los vecinos, pero no cuenta con herramientas tecnológicas avanzadas para fidelizar y atraer clientes.

Actualmente, la compañía concentra su actividad en Madrid, con especial foco en los barrios de Malasaña, Chamberí y Centro, áreas en las que Silk ya está construyendo la primera red de comercios locales conectados de España.

Para seguir integrando más comercios en barrios estratégicos, la plataforma sigue una estrategia de densidad. «Priorizamos zonas caminables con alta concentración de vida comercial«, concreta Linera.

En estas ubicaciones, el equipo realiza captación directa, reforzada por presencia local y acuerdos con mercados municipales, asociaciones de comerciantes y operadores inmobiliarios.

En la app, el propio modelo de visibilidad actúa como incentivo, ya que el mapa de recompensas hace que los comercios se unan para no quedarse fuera del radar. A corto plazo, el objetivo es mapear 200 comercios en cada distrito clave y escalar desde ahí.

Proceso de registro

¿Cómo empezar? Darse de alta en Silk es un proceso completamente digital. El usuario solo tiene que conectar su tarjeta y empezar a ganar puntos de forma automática, y el establecimiento tiene que seleccionar qué porcentaje de recompensa quiere ofrecer y ya aparece automáticamente en el mapa de la plataforma.

Para el comercio, «no hay cuotas ni inversión inicial: solo paga una pequeña comisión vinculada al cashback que decide ofrecer», aclara el fundador de la plataforma. Durante la configuración inicial, el equipo acompaña al comercio y le proporciona visibilidad en la app, además de un panel con datos de ventas y clientes.

Una experiencia diseñada para ser sencilla y transparente. Tecnologías como open banking, geolocalización y validación automática de transacciones permiten eliminar fricciones y diferenciar a Silk de otros modelos basados en tickets o procesos manuales.

Plan de negocio y próximos pasos

A día de hoy, el modelo de negocio de la compañía se apoya en dos líneas principales. Por un lado, las comisiones sobre el cashback que ofrecen los propios comercios a sus clientes, una función que se lanza al mercado el próximo mes de enero. Por otro, el procesamiento de pagos de alquileres para gestores inmobiliarios.

En agosto de 2024, la compañía cerró una ronda de inversión valorada 770.000 euros. A futuro, el plan de negocio de la compañía pasa por consolidar Madrid y escalar posteriormente a otras ciudades españolas como Barcelona, Valencia, Málaga o Zaragoza.

Además, Silk prevé lanzar nuevas versiones del producto con recompensas ampliadas, facilitar la redención en comercios locales e integrarse como capa de fidelización en grandes operadores de vivienda y centros comerciales. De cara al próximo año, la intención es superar los 125.000 usuarios, y alcanzar los 350.000 el año siguiente.

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