
La actividad industrial en España está ganando peso en el mercado inmobiliario y los últimos datos reflejan la intensidad de este cambio. La contratación de espacios destinados a actividades manufactureras y de producción industrial se mantiene en niveles muy superiores a los anteriores a la pandemia, con una media un 141% más elevada entre 2021 y el primer semestre de 2026, según los datos de la consultora inmobiliaria internacional JLL.
El crecimiento no solo se mantiene, sino que ha vuelto a acelerarse durante los primeros meses de este año. Entre enero y junio de 2026 se contrataron 290.573 metros cuadrados de superficie industrial, una cifra que supera en un 8% todo el volumen registrado durante 2025, cuando se alcanzaron los 268.862 metros cuadrados. Este resultado confirma el buen momento que atraviesa el segmento inmobiliario vinculado a la producción y sitúa al primer semestre de 2026 entre los periodos de mayor actividad de los últimos años. Además, el volumen registrado se encuentra prácticamente al mismo nivel que el de 2024, cuando se contrataron 289.810 metros cuadrados, y se acerca al máximo histórico de la serie, alcanzado en 2022 con 329.358 metros cuadrados.
La comparación con otros ejercicios también permite observar la recuperación experimentada por el sector. Los 290.573 metros cuadrados contratados en la primera mitad de 2026 representan casi el doble de la superficie registrada durante todo 2023, cuando el volumen se quedó en 158.746 metros cuadrados.
Los nuevos sectores industriales impulsan la demanda de espacio
Detrás de esta evolución se encuentra una transformación de la estructura productiva española, que está dando cada vez más protagonismo a actividades emergentes y sectores considerados estratégicos. Las energías verdes, las nuevas tecnologías, la industria farmacéutica y la inteligencia artificial están generando nuevas necesidades de instalaciones y espacios adaptados a sus procesos de producción. A estas actividades se suman también los sectores aeroespacial y de defensa, que están adquiriendo una mayor relevancia dentro de este nuevo escenario industrial. Iniciativas europeas como el EU Green Deal Industrial Plan y el Transition Pathway for the Aerospace Ecosystem están contribuyendo a favorecer el desarrollo de estas actividades y a impulsar nuevas oportunidades para la industria.
Este cambio también tiene consecuencias directas sobre el tipo de inmuebles que necesitan las empresas. El crecimiento de actividades con un mayor componente tecnológico y estratégico está modificando las características de la demanda y ampliando las necesidades de espacio industrial en diferentes ámbitos productivos.
Pablo Fernández, director de Leasing Logística de JLL España, considera que el mercado está atravesando un cambio de fondo. Según explica, «la demanda de espacio industrial en España está atravesando una transformación estructural», marcada por el aumento del peso de actividades con un elevado componente tecnológico y estratégico. Destaca que la evolución de la contratación demuestra que esta transformación ya tiene efectos visibles en el mercado inmobiliario. También apunta a que sectores como «la energía, la tecnología, la industria farmacéutica, el aeroespacial o la defensa» continuarán ganando protagonismo y generando nuevas necesidades de instalaciones durante los próximos años.
Una industria marcada por las diferencias entre sectores
Sin embargo, el crecimiento de la contratación industrial no está beneficiando por igual a todas las actividades. Mientras los sectores emergentes encuentran nuevas oportunidades y aumentan su presencia, algunas industrias tradicionales continúan afrontando dificultades derivadas de los cambios en la demanda y de una competencia internacional cada vez mayor. Es el caso de actividades consolidadas como la automoción, la química, la metalurgia y la producción de acero, que siguen sometidas a una mayor presión en el actual contexto económico e industrial. La evolución de los hábitos de consumo, los cambios en las necesidades del mercado y el aumento de la competencia global están obligando a estas actividades a adaptarse a un escenario diferente.
Esta situación está configurando una industria española a dos velocidades, en la que conviven sectores en expansión con otros que necesitan afrontar importantes procesos de adaptación. Por un lado, las nuevas actividades vinculadas a la innovación, la transición energética y las tecnologías avanzadas están impulsando la contratación de espacios; por otro, las industrias tradicionales continúan ajustándose a las nuevas condiciones del mercado.
El resultado es un mapa industrial cada vez más diverso, en el que las necesidades inmobiliarias dependen en mayor medida de la evolución de cada actividad económica. Las empresas que desarrollan sectores estratégicos están adquiriendo un peso creciente en la demanda de instalaciones, mientras que las industrias más tradicionales deben responder a los cambios en sus respectivos mercados.


