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Cómo pueden adaptarse los operadores de alquiler vacacional a una temporada de verano cambiante en España

Chris Henly (Hostaway) explica cómo la climatología está transformando la forma de demanda y los activos en el sector turístico español.

Tribuna
Cómo pueden adaptarse los operadores de alquiler vacacional a una temporada de verano cambiante en España
Cómo pueden adaptarse los operadores de alquiler vacacional a una temporada de verano cambiante en España 5
Opinión Inversión inmobiliaria Turismo Alquiler vacacional Cambio climático

El calor extremo de este verano ha cambiado definitivamente la forma en que la gente planifica sus viajes por España. Cada vez más viajeros se están planteando visitar regiones más frescas, como Galicia y Asturias, y zonas de montaña, como los Pirineos, mientras que otros están cambiando sus estancias a primavera u otoño para evitar los meses más calurosos de julio y agosto.

Lo más probable es que esta tendencia haya llegado para quedarse. Para los propietarios e inversores inmobiliarios, el cambio en los destinos y las fechas que eligen los turistas está empezando a modificar los cálculos sobre el alojamiento turístico: qué lugares tienen margen de crecimiento, cuánto puede durar realmente la temporada y dónde los números siguen siendo rentables. Esto significa planificar esos cambios con antelación, en lugar de reaccionar cuando la temporada ya esté en marcha.

La nueva temporada alta

Mientras que los destinos de playa de Andalucía o las Islas Baleares suelen estar abarrotados durante los meses de julio y agosto, la costa atlántica y los pueblos de montaña de los Picos de Europa o los Pirineos suelen tener temporadas más cortas y tranquilas, atrayendo a los viajeros nacionales que buscan escapar del calor de otras partes de España.

A medida que suben las temperaturas en el sur y el centro del país, cada vez más viajeros se dirigen al norte en busca de un clima más templado y aguas frías, o a las montañas para disfrutar de unas vacaciones de verano más frescas.

Los propietarios de estas regiones deberían estar pendientes del ritmo de reservas antes de lo que quizá lo hayan hecho en años anteriores. Si la demanda de verano empieza a crecer antes de lo previsto, las tarifas deberían ajustarse, aunque históricamente es una temporada más tranquila.

El marketing también debería cambiar y promocionar activamente las razones por las que los viajeros se dirigen al norte, desde las temperaturas más suaves y las costas más frescas hasta las rutas de senderismo cercanas, los ríos y otras actividades al aire libre.

Los propietarios y operadores de las ciudades y de las provincias más calurosas del sur se enfrentan a una toma de decisiones totalmente diferente. En este caso, lo importante es sacar más partido al activo durante más meses al año. La primavera y el otoño ya atraen a viajeros que buscan un clima más suave y precios más bajos, así que los anuncios deberían darles una razón para reservar, destacando las fiestas locales, la gastronomía y las actividades culturales más allá de julio y agosto.

Durante el verano, puedes preparar mejor los activos para el calor extremo con aire acondicionado, algo que cada vez merece más la pena considerar como inversión en cualquier parte del país, además de un buen aislamiento y persianas para bloquear el sol del mediodía. Estas mejoras pueden marcar una gran diferencia en la experiencia de los huéspedes, al tiempo que preparan mejor al activo para los veranos más calurosos de los próximos años.

Qué implican los cambios de estación para la inversión inmobiliaria

Para los inversores que están decidiendo dónde comprar un alquiler turístico, este cambio añade otro factor a la lista habitual de aspectos a tener en cuenta, como la ubicación, las conexiones de transporte y el tipo de inmueble. Un piso de dos habitaciones en Alicante, que depende en gran medida de la demanda durante la temporada alta de verano, es un caso distinto al de una cabaña en Asturias, con una temporada alta más corta, aunque con potencial de crecimiento, y ambos requieren estrategias diferentes.

Puede que el apartamento de Alicante requiera más esfuerzo para atraer huéspedes durante la primavera y el otoño, mientras que la cabaña de Asturias tiene la oportunidad de llegar más allá de su público habitual y sacar más partido a la creciente demanda veraniega. El activo en sí también debe reflejar esa estrategia.

En los destinos más cálidos, eso podría significar invertir en aire acondicionado y otras comodidades que mantengan la propiedad a una temperatura agradable durante el verano, sin dejar de pensar en qué podría atraer a los huéspedes fuera de la temporada alta tradicional. En los destinos del norte o de montaña, los propietarios podrían tener la oportunidad de adaptar sus propiedades para atraer a huéspedes durante más tiempo.

Estos cambios climáticos también tienen repercusiones en la situación financiera de una propiedad. Las aseguradoras tienen cada vez más en cuenta el calor extremo, las inundaciones y el riesgo de incendios a la hora de fijar las primas en las regiones más expuestas, mientras que los bancos prestan más atención a la exposición climática a la hora de evaluar el valor a largo plazo de una propiedad. Si estás pensando en comprar una vivienda para obtener ingresos por alquiler vacacional, también tienes que tener en cuenta esos posibles gastos a la hora de hacer tus cálculos.

Por eso, los inversores deberían fijarse en cuántos meses de demanda viable puede generar realmente una propiedad, en qué medida sus beneficios dependen de unas pocas semanas de máxima actividad y qué inversión podría ser necesaria para que siga resultando atractiva para los huéspedes a medida que cambian las circunstancias.

«Confiar en dos meses de tarifas elevadas mientras no hay prácticamente actividad durante el resto del año es una forma arriesgada de gestionar un alojamiento cuando ya no se puede dar por hecho que esos dos meses vayan a seguir siendo así».

Cómo prepararse para las olas de calor

Detectar a tiempo los cambios en la demanda da a los propietarios más tiempo para reaccionar. Las previsiones basadas en inteligencia artificial pueden hacer un seguimiento del ritmo de reservas y de las tendencias del mercado para avisarte cuando el interés por una zona o temporada concreta empiece a cambiar. Eso podría significar ajustar previamente el precio de una cabaña en los Pirineos a medida que va aumentando la demanda de verano, o lanzar una oferta de otoño mientras los huéspedes aún están planeando sus viajes.

El tiempo también puede influir en la forma en la que se realizan las reservas de última hora. Una ola de calor, una alerta por incendios forestales o una riada repentina pueden provocar cancelaciones en una región y hacer que la demanda se desplace a otra. Mantener actualizadas las tarifas, los calendarios y las políticas de cancelación durante toda la temporada te da más flexibilidad para adaptarte cuando cambien las circunstancias.

El calendario turístico de España ya no sigue el mismo ritmo que hace una década. Los propietarios que incorporen flexibilidad en sus precios, su estrategia de marketing y sus propiedades estarán mejor preparados para la próxima ola de calor o para el próximo agosto inesperadamente tranquilo.

Artículo de opinión escrito por Chris Henly, director de ventas para EMEA en Hostaway

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