
La empresa navarra Iruña Palace S.A. ha adquirido Ca l’Ardiaca, uno de los edificios históricos situados en el entorno de la Catedral de Tarragona, por un importe de 2,4 millones de euros, como recoge Diari de Tarragona. La operación abre una nueva etapa para este inmueble del Pla de la Seu, que durante años ha permanecido a la espera de una intervención que permita recuperar sus espacios y darles un nuevo uso.
La propiedad pertenecía hasta ahora a Desarrollos Arbe, una promotora con sede en Zaragoza que ha vendido el edificio a la compañía hotelera navarra. La intención de los nuevos propietarios es estudiar su transformación en un establecimiento hotelero, en línea con la actividad que desarrollan en otras ciudades.
Un grupo hotelero con presencia en Pamplona y San Sebastián
Iruña Palace cuenta con una larga trayectoria en el sector del alojamiento turístico. Constituida en 1959 y con sede en Pamplona, la empresa tiene como principal referente el Hotel Tres Reyes de la capital navarra, inaugurado en 1963 y convertido con el paso del tiempo en uno de los establecimientos más conocidos de la ciudad. La compañía también está vinculada al Hotel Tres Reyes de San Sebastián, que abrió sus puertas en 2021 a través de la sociedad Hotel Miramón S.L. A estos negocios se suman otras propuestas de alojamiento, como los apartamentos turísticos Antique Apartments de Pamplona, dentro de una actividad que combina la explotación hotelera con la inversión inmobiliaria.
La compra de Ca l’Ardiaca supone la entrada del grupo en Tarragona y amplía su presencia fuera de los mercados en los que había concentrado hasta ahora su actividad conocida. La adquisición responde a una línea de negocio centrada en edificios singulares que puedan adaptarse a nuevos proyectos de alojamiento, especialmente en ubicaciones urbanas con interés histórico y patrimonial.
Esta estrategia también se ha reflejado en una operación reciente en Pamplona. En 2025, Iruña Palace compró Casa Abaigar, un inmueble histórico situado en la calle General Chinchilla y construido en 1899, por 4,5 millones de euros, con la intención de convertirlo en un hotel boutique de cuatro estrellas. El proyecto previsto para Casa Abaigar contempla unas 40 habitaciones, una propuesta con la que la empresa busca reforzar su presencia en el segmento de los establecimientos urbanos de categoría superior. La adquisición de Ca l’Ardiaca encaja en esa apuesta por recuperar edificios con personalidad propia para destinarlos a usos hoteleros.
Un edificio protegido y pendiente de rehabilitación
El interés por Ca l’Ardiaca está relacionado tanto con su ubicación como con el valor histórico del inmueble. Situado frente a la Catedral, en el Pla de la Seu, el edificio conserva elementos de distintas épocas que forman parte del patrimonio arquitectónico y artístico de Tarragona. En abril de 2025 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), una figura de protección que reconoce su relevancia patrimonial. Entre sus principales valores destacan restos arqueológicos relacionados con el recinto de culto imperial de la antigua Tarraco, elementos de arquitectura palaciega gótica y pinturas murales medievales.
Estas características convierten cualquier posible transformación en un proyecto que deberá tener en cuenta la conservación del edificio. La adaptación a un uso hotelero tendrá que respetar las condiciones de protección establecidas y contar con los permisos correspondientes de las administraciones competentes.
La historia reciente de Ca l’Ardiaca ha estado marcada por las dificultades para encontrar una salida definitiva al inmueble. Durante aproximadamente 25 años, el edificio ha acumulado proyectos, expectativas y propuestas que no han terminado de materializarse, por lo que su futuro ha permanecido ligado a la posibilidad de una rehabilitación. La llegada de Iruña Palace vuelve a situar sobre la mesa la opción de recuperar el espacio mediante un proyecto hotelero. No obstante, la compraventa por 2,4 millones de euros no significa que la transformación vaya a comenzar de inmediato, ya que todavía será necesario concretar la actuación y ajustarla a las exigencias de conservación.


